Bienvenido a Actualidad Ambiental: 7 de septiembre de 2026
La comunidad ha sufrido amenazas de mineros ilegales pero, gracias a los constantes patrullajes que realizan, pudo echar a los invasores. Lo mismo sucede con los taladores ilegales, incluso con los que llegan para robarles las castañas. Foto: Diego Pérez / SPDA
Un cambio importante que se ha dado en este lugar esta comunidad está relacionado con la participación de las mujeres en los trabajos y decisiones de la comunidad ha crecido. “El rol de las mujeres en tiempos de la castaña es igual al de los varones. Recolectamos, cargamos, macheteamos, igual que los hombres”, dice Nerci, madre de dos hijos. Foto: Vico Méndez / SPDA
Nerci Inuma, tesorera de la comunidad, descendiente amahuaca, es una de las diez personas que descienden directamente de esta etnia. Ella es una de las promotoras del turismo en la comunidad. Se encarga de recibir y atender a los turistas, además de administrar los ingresos y organizar a sus demás compañeras. Foto: Vico Méndez / SPDA
Comunera de El Pilar. Foto: Lucía Flores / SPDA
“Ha sido difícil conseguir el título, fueron más de 30 años de conflictos con nuestros vecinos”, dice Rolín Pacaya al contar sobre el proceso de titulación de sus territorios. Para ello contaron con el apoyo de la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (Fenamad), así como la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), que apoyaron con el tema de saneamiento. “Gracias a Fenamad y la SPDA se agilizó bastante”, agrega. Foto: Diego Pérez / SPDA
Otra actividad que realizan -y están fortaleciendo- es la agricultura sostenible. Algunos habitantes de la comunidad están apostando por la siembra y cosecha de cacao, plátano, papaya, entre otros. La idea es tener productos orgánicos y crear una marca libre de químicos.
Luz Mari Ruiz Santos (asheninka) se alista para iniciar el día en la CN Dulce Gloria. La pintura facial hecha a base de achiote es principalmente usada como bloqueador para proteger el rostro del sol. Cada individuo se pinta un diseño distinto, algunos incluso se pintan las letras de su nombre en el rostro.
En Boca Pariamanu solo hay dos pequeñas escuelas. Una de inicial y otra primaria, hasta sexto grado. En el caso de primaria, son once alumnos de diferentes grados que estudian en un solo salón. En inicial son cinco alumnos. Además de la humilde infraestructura de madera, les falta libros y material educativo en general. Foto: Vico Méndez / SPDA