Ciclistas murieron por la inseguridad vial y familiares aún no encuentran justicia
- Una activista, una joven promesa del deporte y un maestro jubilado tienen algo en común: los atropellaron cuando iban en bicicleta. Amigos y familiares de las víctimas piden que estos hechos no queden en la impunidad.
jueves
3 de septiembre, 2026

Foto: Cicloaxion
Escribe: Daniel Contreras
Ser ciclista en Perú es arriesgar la vida. Según reportó en 2024 el Observatorio Nacional de Seguridad Vial (ONSV), 170 ciclistas fallecieron en accidentes entre 2021 y 2023, un promedio de casi cinco vidas perdidas cada mes.
Actualidad Ambiental conversó con familiares y allegados de tres víctimas en Lima, Trujillo y Tacna, quienes no solo reclaman justicia, sino que, además, exigen mayor conciencia, fiscalización y educación vial, lo que ayudaría a evitar más muertes de ciclistas.

Cecilia Melgar. Foto: Archivo familiar
Atropellada por un camión
Cecilia Melgar Bravo, gestora pública y activista ambiental, tenía 26 años cuando un camión volquete la impactó por detrás al intentar adelantarla de manera temeraria. Tras el golpe, Cecilia logró levantarse y reclamarle al chofer, pero segundos después se desmayó y falleció.
El accidente ocurrió el 21 de marzo de 2021, en la cuadra 11 de la calle 6 de Agosto, en Jesús María. El conductor, Marco Perdomo Pérez, en vez de auxiliarla, se fugó, aunque fue detenido una hora después por el serenazgo de dicho distrito.
Horas después de su captura, sin embargo, el conductor fue liberado. La fiscal Elizabeth Figueroa Cortez argumentó que no existían pruebas suficientes para mantenerlo detenido.
El semanario Hildebrandt en sus Trece reveló que el informe técnico de la Policía Nacional omitió detalles clave, ya que solo consideró un video de seguridad lejano y sugirió, erróneamente, que fue Cecilia Melgar quien intentó sobrepasar al camión. Esta versión fue desmentida por testigos.
La Fiscalía inició una investigación contra Marco Perdomo Pérez por el presunto delito de homicidio culposo. La defensa de la familia señaló que el conductor violó, al menos, tres normas del Reglamento Nacional de Tránsito, lo que permitiría procesarlo por homicidio culposo agravado según el artículo 111 del Código Penal.
Cecilia Melgar Bravo, gestora pública y activista ambiental, tenía 26 años cuando un camión volquete la impactó por detrás al intentar adelantarla de manera temeraria. Tras el golpe, Cecilia logró levantarse y reclamarle al chofer, pero segundos después se desmayó y falleció.
“Sigue libre y sigue manejando camiones”
Jeffrey Leandro, expareja de la víctima, recuerda a Cecilia como alguien que siempre se movía en bicicleta. “En nuestra primera cita manejamos en bici por el malecón, fue una de las experiencias más lindas. Siempre la recuerdo con mucho amor, y con mucho entusiasmo por usar la bicicleta como un medio de movilidad urbana sostenible”, nos dice.
Ese compromiso con el medio ambiente la llevó a ser voluntaria en el Foro Mundial de la Bicicleta en 2017. Leandro critica la lentitud del sistema de justicia y el poco seguimiento de la policía de tránsito. A pesar de contar con abogados y hacer incidencia, el proceso lleva tres años sin juicio.
“Hasta la fecha no hay justicia todavía. El responsable sigue libre y sigue manejando camiones. Puede seguir matando a gente», reclama. “Aún estamos a la espera. Hay cambios constantes en la fiscalía, no hay un seguimiento adecuado, no se actúa de manera rápida y cuando no es un caso tan mediático esto tiende a dilatarse mucho”, añade.
Sin embargo, señala que ya se realizaron todas las diligencias y espera que el juicio oral comience próximamente.
En memoria de Cecilia, en septiembre de 2024 se otorgó por primera vez el Reconocimiento “Cecilia Melgar Bravo” en el marco de los Premios Ciudad, con el fin de promover proyectos de movilidad sostenible.
Además, a partir de su caso nació la Red por la Convivencia Vial, que agrupa a colectivos ciclistas y ciudadanos de todo el país para evitar que muertes como la suya se repitan.
“Creo que manejar bicicleta es la mejor forma de honrar su memoria, persistiendo en esta lucha por tener ciudades sostenibles, viviendo siempre con amor, respetándonos y cuidándonos”, afirma Leandro.

Lance Ramírez. Foto: Archivo familiar
El campeón nacional que manejaba en la Panamericana
Lance Ramírez hubiese cumplido veinte años este 2026. Esta joven promesa, en 2016, se consagró campeón nacional infantil de ciclismo en un torneo realizado en Laredo, Trujillo.
El domingo 6 de enero de 2019, a Lance le arrebataron la vida. Cuando entrenaba en bicicleta junto a su padre y otros ciclistas en la Panamericana Norte, a la altura del kilómetro 531 en dirección a Virú, en La Libertad, un vehículo colectivo informal lo atropelló fatalmente. Tenía 12 años.
El responsable fue identificado como Edwin Haro Ruiz, un hombre de 41 años que conducía a una velocidad excesiva en una zona donde el límite era de 50 km/h. Testigos estimaron que el conductor iba a unos 150 km/h.
“Desde que abrió sus ojos, vio bicicletas”
La pasión de Lance por el ciclismo le venía de familia. Su padre, Luis Ramírez, es un conocido ciclista, activista y presidente del Club de Ciclismo “Amistad”; su hermana, Ángela Ramírez, fue seleccionada nacional de este deporte.
“Recuerdo a mi hijo como un niño muy alegre. Un niño al que le gustaban los retos y las cosas que no se podían ver, las cosas esotéricas. Un niño que siempre, desde que abrió sus ojos, vio bicicletas”, dice Ramírez.
La casa de la familia Ramírez recibe ciclistas de todo el mundo desde 1985. Lance aprendió a montar desde muy pequeño y participaba en competencias desde los seis años.
“Al ver tanto ciclista, su mayor anhelo era aprender a manejar bicicleta. Tanto así que desde pequeño ya practicaba con rueditas, era lo máximo montando su bicicleta”, recuerda su padre.
Una sentencia que indignó a la familia
La investigación y las posteriores decisiones judiciales causaron indignación tanto en la familia como en la opinión pública. Tres días después del accidente, las autoridades liberaron a Edwin Haro Ruiz.
Aunque las pruebas y los testigos indicaban que conducía con exceso de velocidad, el peritaje toxicológico dio negativo en alcohol y drogas. Ramírez denuncia que, según lo que le contó una vecina, Haro venía de dos días de fiesta sin dormir.
El domingo 6 de enero de 2019, a Lance Ramírez le arrebataron la vida. Cuando entrenaba junto a su padre y otros ciclistas en la Panamericana Norte, en La Libertad, un colectivo informal lo atropelló. Tenía 12 años.
Tras el impacto, arrastró al niño 200 metros y maniobró para deshacerse del cuerpo. Según cuenta Ramírez, no auxilió a la víctima, sino que salió del auto como “un sonámbulo autómata” y se alejó para hablar por teléfono.
Además, denuncia que “el dosaje etílico se realizó siete horas después del accidente, para ganar tiempo y que se le pase la borrachera”. “Es inhumano que el responsable jamás tuvo palabras de aliento para mí y mi hija, que estábamos destrozados. Jamás se acercó a pedirnos disculpas”, dice Ramírez.
Asimismo, afirma que un sobrino de Haro, por venganza familiar, le reveló que su tío pagó a las autoridades y que tenía vínculos con bandas de extorsión y otros delitos.
El 2021, Haro fue sentenciado a cuatro años de prisión suspendida. El padre de Lance calificó esta decisión como totalmente injusta. “No puedo considerar que estoy de acuerdo. Se ve que en el Perú todo se puede comprar y todo se puede falsear cuando hay dinero de por medio”, reclama.
Haro actualmente está preso, pero no por el homicidio, sino por no pagar la indemnización civil.
«El Perú se ganó el primer lugar en el desorden vial»
Ramírez considera que, desde la tragedia, la situación vial en Perú ha empeorado, y estima que un 70 % de conductores usa el celular mientras maneja.
“Cosas así muestran la poca responsabilidad que tienen las personas al volante, y que podrían ser causantes de un accidente desastroso para muchas familias”, lamenta.
«Muchas veces me he puesto a discutir con gente inhumana e insensible, que nunca perdieron un hijo y no son conscientes de cómo podrían marchitar vidas para siempre con un accidente de este calibre».
“Creo que nuestro país se ha ganado con mérito propio el primer lugar en el desorden y en la falta de respeto al peatón y ciclista», sentencia.
La “Clásica Amistad”, carrera organizada por el padre, se renombró en honor a Lance tras el accidente y se celebra cada 23 de noviembre, Día del Ciclista Trujillano.

Víctor Raúl Infantes sentado al medio. Foto: Archivo familiar
Embestido por una coaster en Tacna
Víctor Raúl Infantes Pérez era un profesor de primaria jubilado de 75 años. La mañana del 15 de abril de 2024, se dirigía en bicicleta a su control regular de EsSalud, cuando fue atropellado por una coaster en la avenida Antúnez de Mayolo, en Gregorio Albarracín, distrito de la provincia de Tacna.
Si bien fue trasladado al Hospital Hipólito Unanue en estado grave, falleció la madrugada del miércoles 17 de abril, tras permanecer dos días en agonía. Infantes tenía una larga relación con el deporte: había sido futbolista profesional del Club Alfonso Ugarte de Puno.
“A mi papá, desde muy joven, le gustaba la bicicleta, también por cuidar el medio ambiente”, dice Soledad Frías, hija política de Infantes. Y añade que, a su avanzada edad, su papá “estaba bien de salud y manejaba bicicleta a diario”.
Versiones contradictorias
El día del siniestro, su ruta habitual estaba bloqueada por obras municipales, por lo que debió tomar una ruta alterna. El conductor responsable del atropello fue identificado como Gino Cervantes Soria, quien conducía la coaster de placa V7D-898.
Si bien Cervantes alegó que tocó el claxon para advertir a Infantes antes del impacto, el abogado de la familia, Suyen Mercado, señaló que este no redujo la velocidad ni tomó otras medidas preventivas. Asimismo, indicó que el conductor no se aseguró de que la víctima cambiara de dirección.
Aunque el conductor y la cobradora afirmaron que iban despacio, la familia y colectivos de ciclistas (como el grupo Tacna en Bici) afirmaron que existen testigos peatones y de otros buses que afirman que Cervantes iba a velocidad excesiva.
«Esas personas no quieren dar testimonio por temor, porque parece que esto ya se maneja como una mafia dentro de los transportistas», señala Frías. Además, la llanta trasera de la bicicleta quedó doblada, mientras que la carrocería del bus presentaba un hueco por el impacto del manubrio.
“El chofer dijo ‘El señor se metió, lo he chocado despacito y se cayó’. Pero, si fue despacio, ¿por qué estaba doblada la llanta trasera?”, dice su hija.
Aunque el accidente ocurrió a las 7:20 a. m., Frías denuncia que policías y peritos llegaron recién cerca de las 3:00 p. m., cuando las marcas de neumáticos ya estaban casi borradas. La única cámara de seguridad cercana había girado hacia otro lado en el momento del hecho.
Médicos del hospital indicaron que sufrió un traumatismo craneoencefálico grave, lo que le impedía ser candidato para una intervención quirúrgica. Esta situación derivó en un fallo respiratorio que acabó con su vida. Pese a ello, allegados del conductor difundieron en medios que Infantes estaba estable y que sería operado.
“Cuando vino la prensa, les mostré capturas y les dije: ‘Aquí dice: a las 11 de la mañana del mismo día del accidente, el médico dijo que la muerte era inevitable’. Después me voy dando cuenta de que veo otras noticias donde habían salido a la prensa a decir que ya está estable y que va a entrar a cirugía”, denuncia Frías.
Víctor Raúl Infantes Pérez, de 75 años, se dirigía en bicicleta a su control regular de EsSalud el 15 de abril de 2024, cuando fue atropellado por una coaster en la avenida Antúnez de Mayolo, en el distrito tacneño de Gregorio Albarracín.
Libre a las 48 horas
En el momento del accidente, Cervantes fue detenido. Sin embargo, tras 48 horas, fue liberado. Aunque la fiscalía investigó el caso como homicidio culposo, Soledad Frías denuncia una presunta colusión.
“Estos señores de las coasters cometen a diario estos delitos. Ellos ya tenían un abogado prácticamente trabajando en la comisaría. Cuando fuimos a declarar, el abogado estaba bromeando con el policía que tomaba el parte”, cuenta.
Además, afirma que la cobradora, pareja del conductor de la coaster, se acercó a la familia solo para preguntar cómo liberar al detenido, sin mostrar empatía ni ofrecer disculpas.
“Su ausencia hubiese sido menos dolorosa. Se comportaron como si fuera algo que pasa todos los días y no hay ningún problema”, lamenta, y añade que la familia nunca pidió compensación económica: lo único que reclamó fue justicia.
Soledad Frías, como hija política, no podría ejercer directamente la acción legal. La hija biológica de Infantes, quien reside en Puno, tomó formalmente el caso. De todos modos, señala que, según la tesis fiscal, el hecho se debió a “exceso de confianza del ciclista”, lo que exime de responsabilidad penal al chofer.
Una bicicleta como símbolo de memoria
Tras la muerte de su padre, Soledad Frías se alió con el colectivo de ciclistas Tacna en Bici. “Ellos vinieron a visitarnos, fue algo que nos confortó como familia y nos dio fortaleza sentirnos acompañados. Les dije: ‘Tiene que valer en algo la muerte de mi papá, ¿en qué los puedo ayudar?’”.
Con el apoyo del colectivo, su bicicleta hoy se encuentra soldada encima de un poste en el lugar del accidente, junto a una placa que lleva el nombre de Infantes. Frías exhorta a las autoridades y la ciudadanía a ser más empáticos, respetar la vida, fortalecer la educación vial y hacer cumplir las leyes.
“La Sutran y las autoridades de transporte deberían verificar, porque yo misma me he subido a las coasters y he visto que, al acelerar, el velocímetro se quedaba en cero. ¿Quién controla a estos señores? ¿Quién controla cuando están distraídos manejando con el celular, conversando, riéndose?”, reclama.
Tanto Soledad Frías como los familiares de Lance Ramírez y Cecilia Melgar, esperan que, algún día, estos accidentes dejen de tratarse como rutina, y se aborden con verdadero respeto por las víctimas y sus familiares que esperan justicia.
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