Fallece líder histórico Haraktub que marcó un hito en la defensa indígena del país

  • José Tijé Huarao falleció el último martes 14 de julio a causa del COVID-19, según informó la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (Fenamad). Cumplió un rol muy importante en la conformación de las comunidades nativas de Madre de Dios en sus años como dirigente de la federación. 

 

La noche del martes 14 de julio, la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (Fenamad) confirmó el fallecimiento del líder indígena José Tijé Huarao, líder histórico de Madre de Dios y defensor de su territorio frente a la invasión minera. Entre su legado está el haber fundado la comunidad nativa Arazaire, ubicada en el río Inambari, y por su rol como impulsor de la Fenamad en 1982, año en que fue nombrado primer vicepresidente de la federación e integrante de sucesivas juntas directivas.

José Tijé, a sus 81 años, es recordado por ser un emblemático líder de los Arazaire perteneciente al pueblo indígena Harakbut. De acuerdo a la Fenamad, el legado de Tijé se remonta a 1962 cuando organizó por primera vez a la única comunidad Arazaire, logrando para 1967 una reserva a su favor, adelantándose a su época, ya que la Ley de Comunidades Nativas fue promulgada recién en 1978.

En una entrevista realizada en enero de este año durante la celebración de los 38 años de la creación de la Fenamad, Marcia Tijé, actual representante de la Dirección Desconcentrada de Cultura y una de las seis hijas de José Tijé contó a Actualidad Ambiental el rol que cumplió su padre para la creación de las comunidades en Madre de Dios.

“Mi papá hizo reconocer a la comunidad mucho antes que saliese la Ley de Comunidades Nativas. En 1976 logró titular a la comunidad Arazaire, esta creación hace que poco a poco la gente sepa que había el término o la idea de comunidad. En esos años éramos indígenas, pero no teníamos un concepto claro de lo que era comunidad nativa hasta que mi papá creó la comunidad Arazaire”, contó Marcia.

José Tijé no solo fue uno de los fundadores de Fenamad, sino que participó activamente de la primera asamblea en enero de 1982, asumiendo el cargo de primer vicepresidente e integrando a sucesivas juntas directivas posteriormente. “Al llegar a la comunidad, porque por esos años vivía en la ciudad, nos contaba cómo organizaba a la gente a crear sus comunidades”, detalló Marcia Tijé.

José Tijé formó parte del grupo que acompañó al Papa Francisco cuando llegó al país en 2018. Foto: Pavel Martiarena

Una lucha por no desparecer

Al igual que otros pueblos indígenas de la zona, la comunidad nativa Arazaire, ubicada en el distrito de Inambari, provincia de Tambopata, lucha para evitar su extinción. Por años se ha visto amenazada por ocupación humana en su territorio, desde la época del caucho hasta ahora con el continuo avance de la minería ilegal de oro aluvial que ha provocado migración, inseguridad e impacto ambiental en su territorio.

El COVID-19 se llevó al sabio y líder José Tijé, pero no es la primera vez que epidemias introducidas han afectado directamente a poblaciones indígenas. El ciclo económico cauchero entre 1900 y 1940 generó el ingreso de epidemias como la viruela, fiebre amarilla, tos ferina, etc., generando una “hecatombe demográfica” según detalló el antropólogo Alfredo García Altamirano en el libro Los pueblos indígenas de Madre de Dios. Historia, etnografía y coyuntura. “Se estima que la población Harakbut era conformada por alrededor de 30 000 habitantes”, cifra que contrasta con el Censo Nacional 2017 que estima que son 1 737 actualmente, representando solo el 0.67% de la población indígena peruana.

Asimismo, el incremento de la actividad minera ilegal viene afectando su territorio de tal manera que José Tijé creía que la posibilidad que su cultura desaparezca no era tan lejana. “Yo siempre he pensado que cuando pase la carretera se va a generar invasiones a nuestras tierras. Ya los ríos han cambiado su curso por la minería, todo está afectado. Y esto está sucediendo. Yo soy tatarabuelo y no sé cómo acabará mi familia”, declaró José Tijé en octubre del 2019 a un medio local.

En la zona de Madre de Dios existen 38 comunidades nativas agrupadas en siete pueblos indígenas que son parte de los 55 pueblos originarios del Perú. Sin embargo, solo tres de ellas son oriundas o nativos de Madre de Dios: Ese Eja, Machiguengas y los Harakbut.

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