Estudio sobre comunidades matsiguenka del Parque Nacional del Manu aportará al diseño de políticas interculturales
- Investigación recogió datos de las últimas seis décadas del pueblo matsiguenka, el cual siempre estuvo relacionado con esta área protegida. Los datos aportarán insumos clave para la gestión del área natural protegida y el diseño de políticas públicas.
jueves
9 de julio, 2026

Foto: Glenn Shepard / FZS
El Parque Nacional del Manu, además de resguardar una de las más importantes muestras de biodiversidad a nivel mundial, también alberga comunidades indígenas que habitan históricamente dentro del territorio. Por ello, comprender las dinámicas demográficas, sociales y territoriales de la población matsiguenka resulta clave para fortalecer estrategias de conservación, gestión intercultural y acceso a servicios públicos.
En ese contexto, una reciente investigación analizó de manera sistemática, con especial énfasis en las últimas seis décadas, la evolución sociodemográfica del pueblo matsiguenka, que habita al interior de la mencionada área natural protegida.
Según informó la Sociedad Zoológica de Fráncfort (FZS), el estudio fue desarrollado por un equipo multidisciplinario, liderado por la Jefatura del Parque Nacional del Manu (Sernanp), con la participación de investigadores nacionales e internacionales, así como asistentes de investigación matsiguenka. En total, fueron veinte las personas que participaron en el trabajo de campo, de las cuales el 80 % pertenecía al mencionado pueblo indígena.
El estudio actualiza una base de datos construida desde 1987 e incorpora trabajo de campo reciente en las cuatro comunidades del parque: Yomibato, Tayakome, Sarigueminiki y Tsirerishi. El proceso incluyó encuestas censales, validación comunitaria y el uso de herramientas especializadas de demografía antropológica para analizar dinámicas familiares, migración y patrones de asentamiento a lo largo del tiempo.
Los resultados permitieron documentar procesos históricos que forman parte de la memoria colectiva, como las epidemias, la evolución de los servicios de salud y la transformación de las dinámicas familiares. Para las comunidades, contar con cifras concretas es una herramienta para dialogar con el Estado y sustentar demandas en base a evidencia.
La investigación estuvo encabezada por los antropólogos: Enrique Herrera, doctor en Sociología y Gerente de Educación Ambiental en FZS Perú; y Glenn Shepard, investigador titular de la División de Ciencias Humanas del Museu Paraense Emílio Goeldi (Belém, Brasil); así como por Mayra Huamán, antropóloga; Bernardo Céspedes, demógrafo; y los asistentes de investigación matsiguenka Amador Mambiro y Yaneli Cabrera. El trabajo de campo contó también con la participación de 4 monitores comunales y 7 asistentes operativos y logísticos.
“Durante muchos años se hablaba principalmente del número de personas que habitaban las comunidades. Este estudio, en cambio, permite comprender también los cambios en la salud, la mortalidad y las trayectorias familiares a lo largo del tiempo. Es decir, no solo identifica la realidad demográfica contemporánea, sino que los resultados del estudio ayudan a entender cómo vivían antes y cómo viven hoy”, explica Glenn Shepard.
Los hallazgos del estudio buscan contribuir a la toma de decisiones y al fortalecimiento de políticas públicas interculturales vinculadas a salud, educación y gestión territorial en comunidades indígenas del ámbito del Manu. Asimismo, los resultados servirán como insumo para espacios de articulación interinstitucional relacionados con pueblos indígenas y conservación.
Datos para comprendernos
En 1964, la población matsiguenka que vivía al interior del Parque Nacional del Manu era de aproximadamente 142 personas. En el 2024, ya alcanzaba las 1035 personas. Es decir, en seis décadas la población se multiplicó por ocho.
El estudio, también revela que ese crecimiento sostenido ha comenzado a moderarse. Aunque la población continúa aumentando, lo hace a un ritmo cada vez menor. En las últimas seis décadas, la tasa de crecimiento poblacional se redujo en 46 % y, según las proyecciones, en la próxima década el incremento será de apenas 1.59 %, el más bajo registrado en 60 años.
Además, según informó FZS Perú, el estudio revela que actualmente el 51% de la población tiene menos de 20 años y que más de 30 jóvenes han accedido a educación universitaria desde el 2018, lo cual refleja importantes cambios generacionales dentro de las comunidades.
“El descenso de la natalidad ocurre al mismo tiempo que aumentan la escolaridad y la esperanza de vida, especialmente femenina. Estamos ante una transición demográfica que desmonta ciertas percepciones sobre un crecimiento descontrolado”, explica Enrique Herrera.
Migración y nuevos horizontes
La investigación identifica una dinámica migratoria. El 33 % de la población nacida en las comunidades del Parque Nacional del Manu ha migrado fuera de ellas, mientras que el 23 % de quienes actualmente residen en esta área protegida, en su mayor parte en Yomibato, provienen de zonas de cabecera.
En estos lugares, distantes de las cuatro comunidades mencionadas, habitan de manera dispersa familias matsiguenka que mantienen relaciones esporádicas con la sociedad nacional.
En comunidades como Tsirerishi y Tayakome, las tasas de migración alcanzan el 44 % y 41 %, respectivamente. Lejos de representar únicamente abandono, un sector de los que parten suele retornar esporádicamente a sus lugares de origen. Pero, la migración temporal también está vinculada a la educación.
En el 2024, el 40 % de los escolares de secundaria asistía a una de las dos residencias estudiantiles que funcionan en el entorno del Parque Nacional del Manu. Por lo cual, la falta de una oferta educativa adecuada repercute sobre todo en el acceso al nivel de secundaria, pues apenas 64 de cada 100 niños logra cursar dicho nivel.
Salud: avances y nuevas alertas
En seis décadas, la tasa de mortalidad total descendió en 75 %, y la esperanza de vida al nacer aumentó en 30 años, pasando de 22.6 a 53.8 años, lo que refleja una transformación significativa en las condiciones de vida y acceso a servicios básicos.
La investigación, también menciona desafíos recientes en algunos indicadores de salud. Aunque la mortalidad infantil mostró reducciones importantes tras la implementación de proyectos de agua y saneamiento, en los últimos años se han registrado variaciones que requieren atención sostenida. “Ahora contamos con datos que permiten identificar tendencias y orientar mejor las decisiones”, señala Shepard.
Dato:
- Para profundizar en los principales hallazgos y recomendaciones de esta investigación, consulta este documento.



