¿Qué significa ser reciclador en Lima? Conoce dos historias sobre formalización, cuidado del ambiente y deuda pendiente

  • Desde el 2010, Perú conmemora el Día Nacional del Reciclador. Yessica Coronado, Basilio Gómez y sus asociaciones recorren las calles de San Isidro, Jesús María y Surquillo. Semanalmente llegan a recolectar 35 toneladas de reciclaje. ¿Pero qué significa vivir de esta actividad?

lunes

1 de junio, 2026

Foto: Pablo Colonia / SPDA

Por Yessenia Coronel / ycoronel@spda.org.pe

Yessica Coronado y Basilio Gómez llevan gran parte de su vida dedicados al reciclaje: ella tiene 12 años en este oficio, mientras Basilio 20. Hoy comparten una responsabilidad en común: ambos lideran asociaciones de recicladores formalizados en Lima. Yessica preside la Asociación Planet Friends, conformada por 12 personas; mientras Basilio Gómez lidera la Asociación Jesús María, integrada por 70 personas.  

Todos los días recorren las calles de San Isidro, Surquillo y Jesús María. Tocan puertas, suben edificios e ingresan a quintas para recoger el reciclaje y llevarlos hasta un centro de acopio, donde, finalmente, son clasificados en plásticos, cartón, lata, papel, aluminio y otros residuos más.   

Estos 82 recicladores y recicladoras cumplen un rol fundamental en el cuidado del ambiente: semanalmente llegan a recolectar más de 35 toneladas de reciclaje. Pero esta cifra no ha llegado de manera gratuita ni repentina.  

El camino hacia la formalización 

Desde las 6:30 de la mañana, Yessica Coronado y los 11 recicladores que integran su asociación llegan a su centro de acopio ubicado en Villa El Salvador, para realizar las últimas coordinaciones de la jornada: alistar las bolsas, dividir funciones y organizar las rutas.  

Diez minutos después, sus dos camiones salen rumbo a San Isidro y Surquillo. Mientras algunos salen a recolectar, otros se quedan en el centro de acopio, segregando el material recolectado.  

Así transcurre hoy el día para Planet Friends. Sin embargo, antes era diferente. Durante más de siete años, Yessica reciclaba de manera informal junto a su hija —que en ese entonces tenía 6 años— y un pequeño coche por las calles de Tomás Marsano, en Surquillo. No era la única en su familia dedicada a este oficio, también estaban sus padres, tíos y hermanos.   

En 2020, decidió formalizarse. Desde entonces, preside la asociación conformada por recicladores y recicladoras de diferentes edades: desde jóvenes hasta adultos de 65 y 70 años.  

Sin embargo, ese proceso no ha sido fácil. Para obtener el reconocimiento formal, es necesario contar con ciertos requisitos. Y, para conseguirlos, por ejemplo, Yessica solicitó un préstamo en el banco:  

“Cuando entras a una municipalidad, te piden ciertos documentos, tienes que capacitarte, tener un centro de acopio, movilidad. Si tú no tienes todo eso, la municipalidad no te acepta. Entonces, hemos tratado de financiar nuestro centro de acopio, nuestros camiones. Estamos todavía con el banco”, cuenta.   

Los primeros años son lo más difíciles. Yessica recuerda que, al inicio, solo recolectaban dos sacos de 10 kilos diariamente, una cantidad que no resultaba rentable: “Trabajábamos solo en San Isidro, sacábamos dos sacos. Pero teníamos que pagar al chofer, teníamos que pagar a los ayudantes. Encima, teníamos que pagar un seguro de salud de vida”, prosigue.   

Con el tiempo, formalizarse también les ha traído mayores oportunidades: alianzas con empresas, mayor cantidad de reciclaje y más confianza por parte de la ciudadanía.

“Cuando tú te formalizas, puedes aliarte con empresas, universidades, hospitales, también con institutos, colegios para que te puedas recoger. Ya hemos terminado de pagar un camión, nos falta el otro camión. Son nuestros logros. Pero el camino no es fácil”, prosigue. 

 

Fotos: Pablo Colonia / SPDA

La agenda pendiente 

Basilio Gómez y los 71 recicladores de su asociación recorren las calles de Jesús María desde las 9 de la mañana. Ingresan a las quintas y viviendas, donde los vecinos dejan, semana a semana, las botellas, cartones, latas, en las puertas de sus casas.  

A bordo de su motocarro, trabaja en compañía de Noemí Caparachín y Eudosia Peñay, de 44 y 64 años. Tienen una hora de ingreso, pero no de salida. Muchas veces, esperan hasta altas horas de noche porque, según cuentan, en ese horario recién los vecinos suelen sacar sus residuos reciclables.  

Y lo hacen porque lo recolectado en el día en la mayoría de las veces no alcanza para costear los gastos que implica este trabajo:  

“Hay que tener en cuenta que la cantidad que se recoge no cubre los gastos. Por ejemplo, por el cartón me están pagando 15 centavos menos de 20 céntimos el kilo. Tendría que juntar 100 kilos para tener 15 soles, pero el combustible del motocarro cuesta 22 soles. No me alcanza ni para el combustible”, comenta.  

Basilio sostiene que una de las medidas que ayudaría a los recicladores a generar mayores ingresos sería la implementación de un gran centro de acopio 

“Las empresas nos compran toneladas de reciclaje. Si no tengo un centro de acopio, nunca voy a juntar lo suficiente. Por eso, de parte del gobierno, sería bueno que nos cedan en algún punto, un lugar, como lo están haciendo en Loreto, en Huánuco, donde hay un megacentro de acopio”, agrega.  

Los bajos ingresos no son la única dificultad. Basilio, quien, además preside la Red de Asociaciones de Recicladores Formalizados de Perú, considera urgente que cuenten con un sistema de salud integral:   

“No tenemos un seguro de salud integral. En el camino, te puedes cortar (…). Actualmente, estoy en terapia porque me fracturé el hombro. Pero hace falta un seguro de salud integral completo, que la atención sea inmediata. Actualmente, nos costeamos directamente las medicinas”.  

Pese a las dificultades, Basilio también rememora sus experiencias agradables: “En el transcurso de esos 20 años, tuve muchas experiencias buenas, malas. He tenido accidentes o corte en los dedos, pero también me he encontrado un artefacto bonito, un anillito de oro. No todo es malo”. 

Mayor participación ciudadana  

Yessica Coronado y Basilio Gómez coinciden que aún existe otro reto pendiente: lograr una mayor participación ciudadana en el reciclaje. 

Y no están equivocados. Según datos del Ministerio del Ambiente, la tasa de reciclaje en Perú es muy baja: solo el 2,1% de los residuos se llega a reciclar, pese a que el 78% tiene potencial para ser aprovechado.  

“De repente, por la poca información o falta de promotores. No todos reciclan, no todos guardan y separan y te entregan. De una quinta, donde habitan más de 200, solo 20 viviendas nos entregan el reciclaje”, comenta Basilio. 

Por eso, Yessica considera que es clave fortalecer la educación ambiental: “Los vecinos meten basura en el reciclaje. Entonces, hay que enseñar, capacitar al vecino qué se recicle y qué no. Porque toda esa basura también tiene un costo”.  

 

Fotos: Yessenia Coronel / SPDA

Sobre la ley de recicladores 

Desde el 2009, Perú cuenta con la Ley 29419, Ley que regula la actividad de los recicladores, una norma que reconoce el rol fundamental que cumplen los recicladores en el manejo de los residuos sólidos. Diana Suárez, asesora legal de Política y Gobernanza Ambiental de la SPDA, explica que esta ley “tiene como objetivo promover su formalización y el manejo adecuado de los residuos sólidos”. 

Asimismo, señala que la norma desarrolla las funciones y roles que tienen instituciones, como el Ministerio del Ambiente (Minam), el Ministerio de Salud (Minsa) y los gobiernos locales, entidad encargada de elaborar e implementar los programas de formalización. Sin embargo, reconoce que aún persisten importantes desafíos: 

“Nuestro país tiene normas destinadas al reconocimiento de su labor y al desarrollo social de estos actores que promueven su integración formal a los sistemas de gestión de residuos sólidos. No obstante, y pese a que son actores estratégicos para las políticas nacionales de sostenibilidad, cuidado del medio ambiente y economía circular que persigue el país, su trabajo no es debidamente remunerado, y su salud y bienestar tampoco está garantizado”.  

“Ello se debe, en gran medida, a factores relacionados a la informalidad, la poca atención de las autoridades y a la estigmatización social que aún persiste en parte de la población”, complementa.  

En este contexto, existen organizaciones que, desde hace varios años, trabajan junto a asociaciones de recicladores para brindarles las herramientas necesarias y promover su formalización y desarrollo integral. Una de ellas es Ciudad Saludable.

“Es importante darles las herramientas necesarias a las organizaciones de recicladores formalizados y a quienes quieran seguir la línea de la formalidad, con el objetivo de mejorar su calidad de vida, para que tengan mayor apertura a municipios y a rutas de recolección”, comenta Carlos Tuesta, gestor de Proyectos Ambientales y Reciclaje de Ciudad Saludable.  

Dato:  

  • Si quieres conocer más de Ciudad Saludable, organización que trabaja junto con las asociaciones Planet Friends y Jesús María, ingresa aquí.

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