Informe alerta sobre una posible sequía severa en la Amazonía de Perú, Brasil y Bolivia
- Fenómeno El Niño impactaría sobre la región que comprende Madre de Dios (Perú), Acre (Brasil) y Pando (Bolivia), ocasionando sequías más intensas y favoreciendo incendios forestales, como ocurrió durante en 1997-98 (muy fuerte), 2015-16 (muy fuerte) y 2023-24 (fuerte).
lunes
4 de mayo, 2026

Sequías favorecen el incremento de incendios forestales. Foto: Diego Pérez / SPDA
Con el fin de alertar y preparar a las comunidades y tomadores de decisión, investigadores de la Iniciativa MAP presentaron un informe en donde advierten una posible sequía severa, como consecuencia del fenómeno El Niño de este 2026.
La iniciativa cita el reporte de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU.), el cual indica que este año se desarrollará El Niño (calentamiento natural en el océano Pacífico que afecta el clima a nivel global) con más de un 60 % de probabilidad de iniciarse entre mayo y julio, intensificándose durante el resto de 2026 y a comienzos de 2027.
En ese sentido, el informe recuerda que los impactos de los eventos de este fenómeno en la región MAP -Madre de Dios (Perú, Acre (Brasil) y Pando (Bolivia)- han ocasionado sequías más intensas e indirectamente favorecido incendios forestales, como ocurrió en 1997-98 (muy fuerte), 2015-16 (muy fuerte) y 2023-24 (fuerte).
En el caso de los incendios forestales, señala el informe, estos eventos estuvieron asociados a altos niveles de contaminación del aire por humo, y su impacto podría estar reduciendo la esperanza de vida en la región entre 2 y 3 años por persona, lo cual representa una crisis de salud pública.
Asimismo, indica que el calentamiento global también está dejando estragos, ya sea secando ambientes o transportando lluvias más intensas. “Por ejemplo, en la región MAP, la temperatura media anual de 1998, durante un El Niño muy fuerte, fue medio grado menor que la registrada durante un El Niño fuerte en 2024. El calentamiento global está actuando como intensificador de los impactos de los eventos El Niño”, indica el informe.
“[…] tenemos simultáneamente factores naturales como los eventos El Niño interactuando con una atmósfera cuya composición está cambiando debido a la actividad humana. El resultado es una intensificación de las sequías y del calor, lo que podría causar puntos de no retorno o colapsos de ecosistemas forestales en varias partes de la Amazonía. El futuro es problemático si estas tendencias continúan”, advierten los investigadores.

Foto: Diego Pérez / SPDA
Recomendaciones
Ante El Niño inminente, la Iniciativa MAP recomienda a los países fortalecer los sistemas de salud, especialmente la atención primaria; preparar e implementar planes de contingencia para el abastecimiento de agua en comunidades humanas y actividades agropecuarias, considerando la importancia de mantener los ecosistemas acuáticos; y planificar el calendario y las acciones productivas agropecuarias de modo que no sea necesario utilizar fuego para el manejo de áreas durante el 2026.
Asimismo, preparar e implementar planes de contingencia para controlar las quemas, con el objetivo de extinguir rápidamente los incendios forestales iniciales antes de su propagación; preparar e implementar planes de contingencia para reducir los impactos de las olas de calor en poblaciones vulnerables, como adultos mayores y niños, además de las actividades agropecuarias, incluyendo el monitoreo de mortalidad de fauna silvestre durante eventos de calor extremo y sequía; así como preparar e implementar planes de enfrentamiento al cambio climático en territorios indígenas, permitiendo que estas poblaciones puedan contar efectivamente con soluciones integradas que involucren diversas esferas de gestión.
Otras recomendaciones están asociadas a preparar a las sociedades para enfrentar el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y los desastres socioambientales en estos próximos años y décadas; expandir las redes de monitoreo hidrometeorológico y de calidad del aire en la región MAP para apoyar alertas y respuestas a eventos extremos; realizar gestión del paisaje para mantener la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas naturales que amortiguan los impactos del cambio climático a escala regional, manteniendo áreas protegidas y recuperando zonas críticas donde la vulnerabilidad es mayor; e Implementar medidas de contingencia en zonas de minería aurífera artesanal y de pequeña escala, incluyendo monitoreo de la calidad del agua en cuerpos receptores durante la estación seca, así como provisión de agua potable a campamentos mineros ante la reducción de caudales.



