¿Cómo la tecnología está ayudando a la conservación marina?
- Satélites, drones, ADN ambiental e inteligencia artificial abren nuevas fronteras para proteger el mar peruano frente a amenazas como la pesca ilegal. Sin embargo, su éxito real no depende solo de la innovación técnica, sino de una articulación institucional sólida y de protocolos claros.
viernes
4 de septiembre, 2026

Foto: Sernanp
Escribe: Ernesto Bustamante
El mar peruano es reconocido por su extraordinaria riqueza en biodiversidad marina. Con ella, sustenta diversas actividades económicas estratégicas, tales como la pesca, el comercio marítimo y el turismo, las cuales contribuyen de manera significativa al desarrollo nacional. Entre ellas, el sector pesquero destaca por su relevancia económica y social: el país registra capturas anuales que promedian los 5.5 millones de toneladas de recursos hidrobiológicos, genera más de 400 mil empleos y, en 2023, aportó más de 4 mil millones de dólares en divisas, según el Ministerio de la Producción (Produce).
Sin embargo, este espacio enfrenta crecientes presiones como la pesca ilegal, la sobreexplotación de recursos y la contaminación derivada de actividades humanas. Frente a estos desafíos, los avances tecnológicos se posicionan como herramientas clave para fortalecer la gestión y mitigar los impactos sobre el medio marino. Monitoreo y vigilancia frente a la pesca ilegal.
A nivel global, las actividades ilícitas en el ámbito marino -en particular la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR)- generan impactos económicos, sociales y ambientales significativos, que comprometen la sostenibilidad de los ecosistemas y de las poblaciones que dependen de ellos. El Perú no es ajeno a esta problemática. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (2025), las pérdidas asociadas con estas actividades ascienden aproximadamente a 1400 millones de soles anuales, además de afectar directamente la biodiversidad y la biomasa marina del país.
La pesca ilegal ocurre en zonas sumamente alejadas de la costa, característica a la que se suman las condiciones del mar: es un desafío ejecutar una fiscalización presencial. En este contexto, las tecnologías del monitoreo satelital se han consolidado como herramientas clave para fortalecer la vigilancia. Estas permiten realizar el seguimiento de embarcaciones de manera continua, identificar patrones de comportamiento sospechosos y generar evidencia útil para las acciones de fiscalización y control.
Existe una amplia gama de plataformas tecnológicas con funcionalidades diferenciadas: algunas se enfocan en el monitoreo en tiempo real (o muy cerca del tiempo real) de las embarcaciones; otras, en el análisis histórico de trayectorias y comportamientos. Algunas incorporan imágenes satelitales que permiten detectar actividad incluso en condiciones de baja visibilidad. Si bien cada herramienta presenta limitaciones, la tendencia apunta hacia la integración de múltiples fuentes de información con el objetivo de lograr una comprensión más completa y articulada de las dinámicas en el dominio marítimo.
Países como Panamá han avanzado en la implementación de centros de monitoreo y control remoto que integran diversas fuentes de información para la vigilancia de sus espacios marinos. En 2025, implementó un centro que consolida datos de manera continua, y que incluye tráfico marítimo, alertas y condiciones meteorológicas. Según el Ministerio de Ambiente de Panamá, esto ha permitido mejorar la capacidad de respuesta frente a amenazas y fortalecer la coordinación entre entidades del sector ambiental, pesquero y marítimo. Todo ello constituye un referente de gestión integrada y sienta las bases para una eventual articulación regional en el corredor marino del Pacífico Este Tropical.
En el caso del Perú, existe un creciente interés en avanzar hacia un sistema integrado de monitoreo y vigilancia remoto para las áreas naturales protegidas de los ámbitos marino y marino-costeros. No obstante, más allá de la incorporación de tecnologías disponibles, resulta fundamental consolidar mecanismos efectivos de articulación interinstitucional.

Foto: Jefatura Reserva Nacional Mar Tropical de Grau
La eficacia de estos sistemas depende no solo de su diseño técnico o de su sostenibilidad financiera, sino también de la existencia de protocolos claros para el intercambio de información, la coordinación operativa y la capacidad de respuesta oportuna frente a las alertas generadas.
De manera complementaria, el uso de tecnologías como los drones, tanto aéreos como submarinos, ha cobrado una relevancia creciente en las labores de vigilancia costera. Estos dispositivos, cada vez más avanzados en términos de autonomía, alcance y calidad de registro, permiten monitorear áreas cercanas a la costa y verificar en campo la ocurrencia de actividades ilícitas. Por ejemplo, en la Reserva Nacional Mar Tropical de Grau, la jefatura del área emplea drones aéreos equipados con sistemas de iluminación y megafonía, lo que facilita no solo la recopilación de evidencia, sino también la disuasión de actividades de pesca ilegal dentro de áreas protegidas.
Tecnología para la ciencia
En torno a la conservación, la ciencia genera información que constituye la base para el diseño e implementación de estrategias de manejo en los ecosistemas marinos. Los avances tecnológicos no solo permiten mejorar la recolección de datos en campo, sino también optimizar su procesamiento y análisis, lo que facilita una toma de decisiones más informada, oportuna y con base en evidencia.
En los últimos años, el monitoreo marino ha incorporado metodologías innovadoras y no invasivas que permiten obtener información precisa en menor tiempo y con menores costos operativos. Un ejemplo destacado es el uso del ADN ambiental (eDNA), una técnica que permite identificar las especies presentes en un área a partir del material genético que liberan en su entorno. Al capturar una muestra de agua, se identifica el ADN, lo que facilita, por ejemplo, la evaluación del estado de los ecosistemas y la detección temprana de cambios o impactos, ya sea por actividades antrópicas o por la ocurrencia de fenómenos tales como El Niño y La Niña. Esta información contribuye a orientar de manera más efectiva los esfuerzos de conservación.
Tecnologías como los vehículos operados remotamente (ROV) y los vehículos autónomos submarinos (AUV) amplían significativamente las capacidades de exploración del fondo marino. Estos dispositivos permiten realizar registrar foto y video, así como recolectar muestras de agua y sedimentos sin que, para ello, haga falta la presencia directa de personas en ambientes de gran profundidad o de difícil acceso. Su uso no solo reduce riesgos operativos: también extiende el alcance de la investigación científica hacia zonas de difícil acceso o, incluso, las que antes se consideraban inaccesibles.
En paralelo, la inteligencia artificial (IA) contribuye en el análisis de grandes volúmenes de datos y el estudio de sistemas complejos. Su aplicación resulta especialmente relevante en el procesamiento de registros oceanográficos, imágenes satelitales y sistemas de video submarino (BRUV). Los algoritmos pueden identificar especies, contar individuos y estimar abundancias de manera automatizada, lo que reduce tiempos de análisis y minimiza el sesgo humano.
Asimismo, la inteligencia artificial ha transformado el modelamiento de sistemas marinos. A diferencia de los enfoques tradicionales, en los que las relaciones entre variables se definen previamente, los modelos basados en IA permiten integrar grandes volúmenes de datos y detectar patrones complejos para predecir dinámicas ecológicas, como la distribución de especies o los impactos de eventos extremos; esto incluye la dispersión de hidrocarburos en caso de derrames en zonas de explotación. De este modo, la IA no solo acelera los procesos de modelamiento, sino que también fortalece la capacidad de análisis y predicción en ecosistemas altamente dinámicos.

Foto: Jefatura Reserva Nacional Mar Tropical de Grau
Otras aplicaciones
Los avances tecnológicos, a nivel global, han impulsado el desarrollo de sistemas y aplicaciones digitales que permiten monitorear y gestionar tanto espacios como actividades humanas, lo que contribuye a su alineación con criterios de sostenibilidad y conservación del medio marino.
En el contexto peruano, el uso de aplicaciones y sistemas digitales se viene consolidando como una herramienta clave para fortalecer la sostenibilidad del sector pesquero artesanal. Un ejemplo es TrazApp, una aplicación impulsada por la sociedad civil que favorece la documentación de capturas y el seguimiento de la trazabilidad electrónica en la pesca artesanal. Su objetivo es garantizar el origen legal de los recursos hidrobiológicos, promover prácticas pesqueras sostenibles y facilitar el acceso a mercados internacionales. A la fecha, se emplea en ocho regiones del país y ha registrado más de 70 mil toneladas de desembarques.
Por su parte, el Sistema de Trazabilidad Pesquera (Sitrapesca) es una plataforma del Estado peruano orientada al registro, control y supervisión de la actividad pesquera a lo largo de toda la cadena productiva. A diferencia de TrazApp, que prioriza la transparencia y el acceso a mercados, Sitrapesca tiene por objetivo la fiscalización, la generación de estadísticas oficiales y la formalización del sector. Actualmente, su uso es obligatorio para la flota industrial y las plantas de procesamiento, y se proyecta su incorporación progresiva en la pesca artesanal, así como el fortalecimiento de su enfoque hacia la trazabilidad con fines de mercado. Tecnologías como estas avanzan hacia la interoperabilidad, para que contribuyan conjuntamente a fortalecer la trazabilidad, la transparencia y la sostenibilidad en la gestión pesquera.
También existen aplicaciones orientadas a la gestión y protección de objetos de conservación y áreas naturales protegidas. Un ejemplo es la herramienta de informes y monitoreo espacial (conocida como SMART por sus siglas en inglés, Spatial Monitoring and Reporting Tool), una tecnología que permite registrar información georreferenciada en campo sobre diversas actividades. Con ella, se pueden realizar acciones de monitoreo, vigilancia y control de fauna, así como la gestión de visitantes y del turismo. Esta información se sistematiza en la plataforma, lo que facilita la estandarización de datos y agiliza los procesos de recopilación, análisis y elaboración de reportes. De este modo, la información generada en campo puede ser utilizada de manera oportuna por los tomadores de decisiones.
Según datos de SMART, esta herramienta se emplea en más de 70 países y en más de 1000 sitios protegidos a nivel global. En el ámbito marino, su implementación ha mostrado resultados concretos: por ejemplo, en la Reserva Marina de Glover’s Reef, en Belice, ha contribuido a reducir en un 55 % las infracciones pesqueras. En el caso del Perú, es utilizado por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) para fortalecer las acciones de vigilancia y control, así como para registrar y monitorear situaciones de presión o conflicto en sus áreas naturales protegidas, incluidas aquellas de los ámbitos marino y marino-costero.
La tecnología y la conservación marina están estrechamente interrelacionadas. Esto ha permitido generar herramientas que no solo mejoran la gestión de los espacios marinos, sino que también contribuyen a una toma de decisiones más informada, oportuna y basada en evidencia. Sin embargo, su efectividad no solo depende de su desarrollo o disponibilidad, sino también de su adecuada implementación.
Para ello, deben ser adaptadas a los contextos locales, articuladas con los marcos normativos existentes y respaldadas por mecanismos efectivos de coordinación interinstitucional. La tecnología no debe entenderse como una solución en sí misma, sino como un medio que, bien integrado y articulado, puede contribuir significativamente a la conservación del medio marino y a la sostenibilidad de las actividades que dependen de él.
Dato:
- Perú aprobó a inicios del 2026 la primera Estrategia Nacional de Control y Vigilancia para las áreas naturales protegidas del ámbito marino y marinocostero, que reconoce el monitoreo satelital como una herramienta clave para fortalecer el control de las actividades que se desarrollan dentro de las ANP de este ámbito. La SPDA brindó asistencia técnica para su formulación, así como para la elaboración de cuatro de los seis planes de control y vigilancia derivados de ella.
____________________________________________________




