Perú y las metas internacionales que debe cumplir para proteger su diversidad biológica

Fotos: Kevin Arce

  • ¿Qué tanto ha avanzado nuestro país en sus compromisos internacionales que tienen que ver con la protección de su biodiversidad? Identificamos algunos avances y los retos pendientes.

 

El 2010 nuestro país suscribió, junto a más de 190 países, “Las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica”, veinte metas que deben alcanzarse este año 2020.

Las Metas de Aichi forman parte del Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020, aprobado en 2010 por la décima reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica.

Estas metas tienen como fin frenar la pérdida de biodiversidad, reducir las presiones y promover el uso sostenible de los recursos naturales, mejorar el cuidado de los ecosistemas, aumentar los beneficios de la diversidad biológica y mejorar la participación y conocimiento de las personas sobre este tema.

En conversación con Actualidad Ambiental, Gabriel Quijandría, viceministro de Desarrollo Estratégico de los Recursos Naturales del Ministerio del Ambiente (Minam), mencionó que es probable que el cumplimiento de las Metas de Aichi se amplíe un año más, considerando la coyuntura actual vivida por el COVID-19.

En este contexto, es necesario preguntarnos: ¿cuál ha sido el avance peruano en este tema si consideramos que 2020 era el año para su cumplimiento?

Para conocer algunos avances, presentamos un breve recuento.

[Ver además ► [Entrevista] ¿Qué eventos ambientales a nivel internacional se han cancelado por el coronavirus?]

Foto: Diego Pérez

Los avances

Perú ha avanzado de manera considerable en siete de las veinte metas (3, 5, 6, 11, 12, 15 y 18). Destaca que el 20% de nuestro ámbito terrestre está protegido (la meta 11 propone el 17%) y que el 95% de hectáreas de las áreas naturales protegidas se encuentran libres de efectos por actividades antrópicas (Meta 5: Reducción del ritmo de pérdida de todos los hábitats naturales, incluidos los bosques).

En los últimos años, Perú ha implementado los mecanismos de retribución por servicios ecosistémicos (MERESE), con énfasis en servicios hidrológicos. A la fecha, 14 empresas prestadoras de servicios de saneamiento pueden recaudar en base a MERESE, de las cuales 4 tiene proyectos viables en fase de ejecución. Ello contribuye significativamente al cumplimiento de las metas 3 (Aplicación de  incentivos positivos para la conservación y uso sostenible de la diversidad biológica) y 15 (Restauración y salvaguardar ecosistemas que proporcionan servicios esenciales).

Perú también ha avanzado en la protección y manejo sostenible de peces e invertebrados y plantas acuáticas (Meta 6). Entre los avances se reporta que contamos una lista de humedales (agua dulce y marino-costeros) importantes para la biodiversidad y el marco legal para el otorgamiento de derechos para el aprovechamiento sostenible de los recursos hidrobiológicos. Destaca también la aprobación de Programas de Manejo Pesquero en las Áreas Naturales Protegidas de la Amazonía Peruana, oficialmente aprobados y reconocidos.

Nuestro país se encuentra ahora mejor preparado para evitar la extinción de especies amenazadas identificadas y mejorar su estado de conservación (Meta 12), como resultado de la implementación de la Ley Forestal y de Fauna Silvestre y el Libro Rojo de Especies de Fauna Silvestre Amenazada, entre otros. El reto ahora es su cumplimiento, en el primer caso, y permanente actualización científica, en el segundo.

Finalmente, hubo avances en lo que respecta al respeto de los conocimientos, las innovaciones y las prácticas tradicionales de las comunidades indígenas y locales pertinentes para la conservación (Meta 18). Perú ya cuenta con bases de datos de diversidad genética, organizadas por las entidades científicas especializadas y con un registro de conocimientos tradicionales, por parte del INDECOPI y el Instituto de Investigación de la Amazonía Peruana (IIAP). Además, existen instrumentos y normas para la protección del conocimiento tradicional.

[Ver además ► Al 2020, Perú debe tener 10% de su mar como área protegida pero solo tiene el 0.5%]

Foto: Otto Alegre / SPDA

Los retos

Aún quedan temas a reforzar para poder asegurar el cumplimiento de las siete metas arriba mencionadas, y continuar con el camino ya avanzado. A continuación, presentamos los 10 principales retos identificados por la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA):

  1. Desarrollo de programas y proyectos de conservación in situ y aprovechamiento sostenible de la diversidad genética.
  2. Diseño de instrumentos técnicos y legales para la valoración económica y no económica de la biodiversidad.
  3. Fortalecer los Sistemas Regionales de Conservación, así como la figura de Áreas de Conservación Privadas.
  4. Impulsar otras herramientas de conservación efectiva: ecoturismo, agrobiodiversidad, reservas territoriales e indígenas, etc.
  5. Continuar con el fortalecimiento de los mecanismos regulatorios, de fiscalización y de control para el uso sostenible de los recursos hidrobiológicos.
  6. Continuar con el desarrollo de lineamientos para el uso sostenible de los servicios de provisión de especies hidrobiológicas.
  7. Impulsar los comités locales de pescadores artesanales y alianzas para el aprovechamiento sostenible de los recursos acuáticos.
  8. Aumentar la representatividad ecológica de ecorregiones marinas (actualmente equivale al 0.48% del territorio nacional y la meta 11 plantea 10%).
  9. Extender la implementación de los MERESE.
  10. Capacitar y generar conocimiento sobre el marco regulador para el acceso y participación justa y equitativa en los beneficios por la utilización de los recursos genéticos.

 

En los próximos meses se definirá la ampliación o no del plazo para el cumplimiento de estas metas. Es importante reconocer aquellos puntos en los que debemos seguir avanzando.

Revise la veinte metas aquí: “Las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica”.



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