Perú aún no firma acuerdo internacional sobre conservación marina

Foto: WWF

  • Este acuerdo significaría un primer paso para recuperar, dar sostenibilidad y proteger la biodiversidad marina más allá de las jurisdicciones nacionales.

En el marco de las actividades de Alto Nivel del 78° periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), diversos países vienen firmando el Acuerdo sobre la Conservación y Uso Sostenible de Biodiversidad Marina de Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ por sus siglas en inglés).

Este acuerdo, adoptado tras 20 años de intensas negociaciones, pretende asegurar la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina en zonas fuera de la jurisdicción nacional de los países, en el presente y a largo plazo, aplicando las disposiciones pertinentes de la convención y una mayor cooperación y coordinación internacionales. Además, intenta garantizar la conservación adecuada y el uso sostenible de la biodiversidad marina en estas áreas, a través de prácticas de gestión basadas en regiones geográficas, incluidas las áreas marinas protegidas

¿En qué consiste y qué implica la firma de este Acuerdo por parte de los Estados?

Actualmente, menos del 3 % de los océanos están protegidos. El cambio climático, la contaminación, la acidificación y la sobreexplotación de sus recursos amenazan ferozmente a los océanos. Este acuerdo significaría un primer paso para recuperar, dar sostenibilidad y proteger la biodiversidad marina más allá de las jurisdicciones nacionales. El acuerdo consta de cuatro apartados principales:

Creación de Áreas Marinas Protegidas (AMP)

  • Para el año 2030, este acuerdo propone establecer una red internacional de AMP que cubra el 30 % de los océanos, que sea representativa de los principales ecosistemas y esté interconectada. Servirían como santuarios marinos para preservar hábitats y especies, y restaurar la biodiversidad

Recursos genéticos marinos

  • Los recursos genéticos marinos son los genes potencialmente patentables de especies marinas descubiertas o aún por descubrir. Estos genes pueden tener una variedad de aplicaciones en las industrias farmacéutica, cosmética, alimentaria, energética y otras.
  • La distribución equitativa y justa de la información genética y sus beneficios entre todas las naciones es uno de los objetivos del tratado. Y en varias ocasiones, tanto en el pasado como ahora, este ha sido el principal punto de negociación para llegar a un consenso.
  • La propiedad de estos recursos genéticos en aguas internacionales no estaba regulada hasta el momento bajo ningún marco legal, por lo que la capacidad tecnológica de los países y empresas determinaba quiénes podrían obtener patentes para estos genes.

Evaluaciones de impacto ambiental

  • Actualmente, no existía alguna autoridad responsable para supervisar y regular las evaluaciones internacionales de la calidad del agua. Se espera que este acuerdo requiera evaluaciones del impacto ambiental de las actividades económicas que podrían dañar o alterar significativamente el medio marino, así como el establecimiento de los umbrales necesarios y los factores requeridos.

Desarrollo de capacidades y transferencia de tecnología marina

  • Otro de sus objetivos es fortalecer las capacidades de las naciones en desarrollo, y potenciar cooperación científica y la transferencia de tecnología marina desde las naciones más desarrolladas.

La adopción y rúbrica del convenio es un hito histórico en los esfuerzos de la comunidad internacional para proteger el medio ambiente marino, en el contexto de la implementación de la Agenda 2030, especialmente el Objetivo de Desarrollo Sostenible 14, sobre conservación y uso sostenible del mar y sus recursos.

Este importante acuerdo requiere ser ratificado por al menos 60 naciones para que entre en vigor. El período para que los Estados firmen el acuerdo ha comenzado y se prolongará durante dos años, concluyendo el 20 de septiembre de 2025. 67 países firmaron el primer día de la apertura de las firmas.

Hasta el momento, ya son casi 80 países los que se han suscrito, entre ellos, Chile, Ecuador, Costa Rica, Bolivia, México, República Dominicana, Noruega, Estados Unidos, Australia, Bélgica, Reino Unido, España, Francia, China, Fiyi, entre otros.

El Perú ha participado activamente en las negociaciones de este acuerdo, pero aún no lo ha firmado. Su suscripción ratificaría el firme compromiso de nuestro país con la protección y uso sostenible de los recursos marinos.



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