Alicorp, segunda mayor exportadora de aceite de palma, publicó su lista de proveedores

Foto: Andina.

  • Tras las constantes solicitudes de Ojo Público, finalmente se conocieron las plantas transformadoras que abastecen a la empresa del Grupo Romero.

 

Luego de varios meses de constantes pedidos e investigaciones de parte de Ojo Público, la empresa Alicorp, del Grupo Romero, reveló la lista de las plantas transformadoras que le proveen de aceite de palma.

En total son nueve empresas que trabajan con Alicorp: Olpesa, Olamsa, Indepal, Oleaginosas Pucallpa, Rossel, Palm Oleo, Olpasa, Indupalsa e Indomalsa, todas ubicadas en las regiones San Martín y Ucayali.

Según la empresa, estas organizaciones indicaron, vía declaración jurada, que la materia prima que proveen no es originaria de áreas deforestadas. Sin embargo, Oleaginosas Pucallpa, una de las proveedoras, no confirmó esta versión, pero aseguró que el área de catastro de la Dirección de Agricultura de Ucayali hacía seguimiento a su trabajo.

Ante esta situación, Ojo Público solicitó a Alicorp las declaraciones juradas de sus proveedores, pero esta se negó al considerar que se trata de “documentación interna”.

Alicorp y el aceite de palma

Desde el 2013, Alicorp e Industrias del Espino, ambas del Grupo Romero, concentran el 69% de las exportaciones de aceite de palma. Precisamente, a partir de ese año, la industria de palma ha crecido en 94%, aunque también ha generado dudas sobre su origen (deforestación) y diversos conflictos sociales en zonas de cultivo.

Según datos de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat), en el periodo de 2013-2019, el Grupo Romero exportó aceite de palma a través de cuatro empresas, siendo la principal Industrias del Espino con US$100,2 millones, que equivale a 39.5% del total de exportaciones, seguida por Alicorp SA con US$66,2 millones, lo que significa un 25.7%.

Según el proyecto MAAP, desde el 2000 la Amazonía peruana ha perdido alrededor de 31,500 hectáreas por cultivos de palma aceitera. (Foto: El Comercio)

Hay que tener en cuenta que ambas empresas del Grupo Romero forman parte de la RSPO (Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sostenible, por sus siglas en inglés), organismo sin fines de lucro que otorga certificaciones referidas a la producción de palma aceitera a sus afiliados, los que a su vez deben firmar diversos compromisos que evidencien transparencia en el origen de sus productos.

Por ello, y en palabras de Francisco Naranjo, director para América Latina de la RSPO, Alicorp tenía la obligación de informar sobre sus proveedores.

Las auditorías 

Según el informe del portal de investigación, en la primera auditoria de la RSPO a Alicorp, realizada a fines de 2019, se descubrió que la empresa compró y vendió productos que no contaban con los certificados que otorga, precisamente, la RSPO.

En el caso de Industria del Espino, su informe anual presentado al organismo de palma aceitera indica que “para el 2025 toda su cadena de suministros sea certificada al 100%”. En respuesta a un reportaje de Ojo Público, la empresa asegura que esta cadena “no incluye insumos que promueven la deforestación en la Amazonía”.

A fin de comprobar estas versiones, sobre todo cuando muchas de estas compras se realizan en pequeños productores independientes, la RSPO espera implementar como requisito los detalles sobre el origen de los productos de las plantas transformadoras, aunque el escenario sea complicado debido a la cantidad de palmicultores que existen.

Fortalecer la labor del Estado

A diferencia de otros rubros como la madera, el sector público no cuenta con una oficina o institución que vele por el origen de la palma aceitera. Sin embargo, esto podría cambiar, gracias a una operación multisectorial realizada en abril de 2019.

Nos referimos a la transferencia de todas las competencias de la Dirección de Asuntos Ambientales Agrarios del Ministerio de Agricultura al Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), lo que abre una posibilidad para el trabajo de inspecciones programadas, fiscalización y acciones inmediatas al recibir denuncias, precisa Ojo Público.

Terrenos deforestados en el Huallaga, San Martín. (Foto: Karen de la Torre)

No obstante, también es necesario un marco legal regulatorio y normas para el monitoreo de deforestación que involucran la tenencia de tierra, el cambio de suelo, la cobertura forestal y alianzas público privadas que vayan de la mano con políticas de sostenibilidad, indica Lesly Vera, responsable del programa de palma en Perú de la ONG Solidaridad.

Otras cifras 

En los últimos 20 años, la superficie cosechada de palma creció un 629% (de 9990 hectáreas a 72861 cultivadas en Huánuco, Loreto, San Martín y Ucayali), informó el Ministerio de Agricultura y Riego. En 2019, estas estas dos últimas regiones mencionadas concentraron el 83% del total de cosechas.

Pese a estas cifras, según cálculos de 2017 del Ministerio del Ambiente, la palma aceitera representa el 1.8 % de cultivos agrícolas en tierras deforestadas en la Amazonía en los sectores industriales o de exportación, siendo el café (25.4%) el principal, seguido por el cacao (8.7%).



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