[Opinión legal] ¿Por qué no funciona y cómo debería funcionar la justicia ambiental en Madre de Dios?

Foto: Andina.

Escribe Rodolfo Mancilla (@RMancillaG)
Abogado del Consultorio Jurídico Gratuito. SPDA Madre de Dios

Actualmente el Perú cuenta con un vasto marco normativo que busca proteger los recursos naturales para garantizar la efectividad de nuestro derecho fundamental de gozar de un ambiente equilibrado y adecuado al desarrollo de nuestra vida. Sin embargo, este cúmulo de normas no ha conseguido el resultado esperado y, por el contrario, nos encontramos frente a una creciente tasa de criminalidad ambiental sobre todo en la Amazonía.

Los delitos ambientales en nuestro país datan de 1991. En ese entonces el Código Penal nos hablaba de “delitos contra la ecología”. Años después se reorganizaron y fueron creados nuevos tipos penales ambientales mediante la Ley N° 29263, ante la llegada de la tercera fiebre del oro, la más devastadora comparada con las dos anteriores[1]. Tiempo después se promulgaron adecuaciones y modificaciones mediante los Decretos Legislativos 1100, 1102 y 1237, incrementándose las penas para estos delitos. La criminalidad ambiental merecía ser combatida severamente porque se descontrolaba la tala ilegal, pero más la minería ilegal, catalogada actualmente como crimen organizado (D.L. 1244).

En el 2008[2] se crearon las Fiscalías Especializadas en Materia Ambiental con la misión de combatir los delitos ambientales. Esto significó un hito y un gran avance en la lucha contra los ilícitos ambientales en nuestro país. En el ámbito administrativo también hubo importantes avances: se fortaleció la institucionalidad ambiental con la creación del Ministerio del Ambiente y de importantes organismos como el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental – OEFA, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado – Sernanp y el Servicio Nacional para la Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles – Senace.

Para entonces, en Madre de Dios se desencadenaban los primeros problemas socioambientales. No se sospechaba que estos tendrían un desenlace trágico para todo el país. Por el grado de sus impactos ambientales, resultó siendo la región donde ocurrirían con mayor incidencia los delitos ambientales, siendo la minería ilegal y tala ilegal los causantes de la mayor deforestación que ahora aqueja a la Capital de la Biodiversidad.

Imagen: Datos Oficiales de Bosques y Pérdida de la Cobertura de Bosques Húmedos Amazónicos – 2016.

En el 2008, la deforestación en Madre de Dios llegó a 10 503 hectáreas, prácticamente duplicando la cifra del 2001 (5 603 hectáreas).
En el 2016, la deforestación anual fue de 17 055 hectáreas.

El largo camino para conseguir justicia ambiental en Madre de Dios

Hablando concretamente sobre el desarrollo de procesos penales ambientales, su éxito está sujeto a muchas variables que dependen del nivel de operatividad de los distintos actores que intervienen en un proceso: los denunciantes de un lado, que en Madre de Dios en su mayoría son agricultores o concesionarios forestales; los fiscales ambientales como titulares de la acción penal y que laboran con apoyo de la Policía Ecológica; la Procuraduría del Ministerio del Ambiente, como representantes de los intereses del Estado; y la intervención de las distintas entidades de fiscalización ambiental – EFA, quienes mediante sus informes fundamentados tienen un papel preponderante en el desarrollo de una denuncia ambiental.

Debemos considerar un detalle importante para este tipo de procesos: quien interpone una denuncia ambiental participa únicamente del proceso como “testigo” (establecido según norma). El único agraviado es el Estado porque el bien jurídico protegido es el medio ambiente y su afectación no se puede atribuir a un particular sino a todos. En ese sentido, quienes pueden impulsar o proponer actos investigativos son el fiscal ambiental como persecutor de delitos ambientales y el procurador del Ministerio del Ambiente como representante y defensor de los intereses del Estado.

La minería ilegal en la Reserva Nacional Tambopata – Diciembre del 2015. Foto: Actualidad Ambiental.

Frente a este escenario, con un marco normativo dado e instituciones con competencia ambiental implementadas, ¿por qué siguen incrementándose los delitos ambientales (con especial énfasis en Madre de Dios)?

La situación resulta difícil de explicar pues las razones son varias, siendo la principal la corrupción. Pero existen otras también importantes, directamente relacionadas con el proceso penal ambiental: el desenvolvimiento de las Entidades de Fiscalización Ambiental – EFA y la emisión de los informes fundamentados, aspecto vital en un proceso penal ambiental.

Mencionábamos que contamos con un marco normativo ambiental, necesario para que las entidades de fiscalización ambiental como municipios o el Gobierno regional (estas dos EFA son las de mayor trascendencia en los procesos penales ambientales en Madre de Dios) puedan ejercer funciones de fiscalización con eficiencia. Sin embargo, estas EFA son las que muestran mayores deficiencias en sus capacidades al aplicar su sistema de fiscalización ambiental y más cuando de emitir informes fundamentados se trata.

Los delitos ambientales son tipos penales en blanco, esto en razón de que la conducta antijurídica está sujeta al incumplimiento de una norma administrativa. Es la EFA correspondiente quien, mediante la emisión del informe fundamentado, determina el nexo causal entre los hechos materia de investigación y el ilícito ambiental. Esto genera una dependencia que no beneficia al proceso penal ambiental, pues de no contar el fiscal ambiental con un adecuado informe fundamentado para sustentar su caso, se corre el riesgo de que el proceso penal no prospere. El fiscal podría optar por otros medios investigativos, pero ello dependerá del nivel de preparación que tenga sobre derecho ambiental.

Fuente: Informe ejecutivo “Estudio del Sistema de Justicia Penal en Materia Ambiental en el Perú”.

Entre el 2010 y 2014 ingresaron a la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Madre de Dios 3 068 denuncias ambientales.
De ese total, solo 230 (8%) se han resuelto, quedando en trámite 2 838, el 92%.

Madre de Dios necesita severidad en la lucha contra los delitos ambientales. Actualmente no se está protegiendo adecuadamente el bien jurídico “medio ambiente”. Necesitamos que las EFA fortalezcan sus capacidades y de la mano de la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental, Procuraduría del Ministerio del Ambiente, Policía Nacional, Marina de Guerra, y otros, se combata rigurosamente los delitos ambientales y se sancione a los responsables de los pasivos ambientales que causan. De lo contrario la deforestación, minería ilegal, corrupción, violencia e impunidad aumentarán en Madre de Dios, la Capital de la Biodiversidad del Perú.

 


[1] Minería y fiebre del oro en Madre de Dios. Actualidadambiental.pe, recuperado de: http://www.actualidadambiental.pe/fiebremdd/

[2] Creadas mediante Resolución de Fiscalía de Junta de Fiscales Supremos N° 038-2008-MP-FN de fecha 13 de marzo de 2008.



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