Tres especialistas reflexionan sobre el proceso de generar institucionalidad ambiental en el país

  • Pedro Solano, Gustavo Suárez de Freitas y Manuel Ruiz detallan además los avances y retos que le esperan al país relacionadas a las áreas protegidas, biodiversidad, bosques y marcos institucionales.

¿Cómo se ha avanzado en el Perú en el proceso de construcción de institucionalidad ambiental? Tres reconocidos expertos reflexionan sobre los avances y retos para el país en temas vinculados a biodiversidad, áreas naturales protegidas, bosques y marcos institucionales. Este trabajo se realiza en el marco de un proyecto de colaboración entre la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) y la Fundación Jhon D. y Catherine T MacArthur.

“El gran reto es hacer una gestión (forestal) de manera articulada”

En el ensayo “Impulsando una reforma en la gestión forestal desde la sociedad civil”, elaborado por Gustavo Suárez de Freitas, excoordinador ejecutivo del Programa Nacional de Conservación de Bosques para la Mitigación del Cambio Climático del Ministerio del Ambiente, hace un recuento de los factores que permitieron la construcción de una normativa forestal en nuestro país y resaltó el papel de los pueblos indígenas para su elaboración. 

“La Ley Forestal es la primera ley del Perú que ha pasado un proceso de consulta previa aún antes de que se apruebe la Ley de Consulta Previa”, explicó el especialista. Parte de las propuestas se debieron a un proceso previo realizado en las mesas de trabajo conformadas tras el suceso de Bagua. “Todo ese trabajo técnico está recogido en la legislación forestal”, puntualizó. 

Según Suárez de Freitas, uno de los retos que nos enfrentamos como país, rumbo al Bicentenario, es la deforestación, debido a eso se vuelve necesario ver a los bosques como fuentes de servicios ecosistémicos. “Es necesario entender que los bosques no solo son importantes por la madera, sino por los otros servicios que presta asociados al agua, a la captura del carbono, la biodiversidad”, aseguró.

“Hay espacio para un manejo forestal adecuado y desarrollo de actividades agropecuarias que no signifiquen deforestación. Hay espacio para recuperar bosques, plantaciones forestales, pero el gran reto es cómo se hace la gestión de todo esto de manera articulada entre los sectores y los diferentes niveles de gobierno”, concluyó.

“Somos pioneros en biodiversidad ”

Tras la firma del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) en 1992, el Perú lideró procesos normativos vinculados a la biodiversidad, uso de los recursos genéticos, la protección de los conocimientos tradicionales (CT) y estrategias vinculadas a la conservación de la biodiversidad, señaló Manuel Ruiz, abogado de la SPDA. “Con el CDB se lograron impulsar iniciativas legislativas y políticas públicas que en la actualidad es nuestro gran marco normativo en torno a la biodiversidad”, indicó.

En su ensayo “Una nueva era en las políticas públicas y normativa sobre biodiversidad, recursos genéticos y conocimientos tradicionales: mirando atrás, hacia el futuro”, Ruiz resalta el rol de fundaciones como McArthur para consolidar el trabajo de organizaciones de la sociedad civil. “En un inicio la fundación nos ayudó a mejorar (a la SPDA). Esto nos permitió consolidar los avances y fortalecer capacidades institucionales, mejorar políticas públicas vinculadas a conservación”, señaló y, además, resaltó el papel del país como pionero en legislación vinculada a la conservación, biodiversidad y conocimientos tradicionales. 

“Debemos lograr llevar las ANP al corazón de todos los peruanos”

Para Pedro Solano, ex director ejecutivo de la SPDA, la firma del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) fue el inicio de un proceso que finalmente influenció a nuestro país. “En esa onda favorable se crea el Profonanpe, el Inrena, se crea el grupo para hacer el primer Plan Director. Estos hitos son causalidad con lo que pasaba afuera y las tendencias que empezaban a visibilizarse”, indica en su ensayo “Áreas naturales protegidas: reflexiones sobre su evolución política y legal en el Perú”.

Además, resalta el rol de la cooperación internacional para incluir el tema de la ANP en la agenda nacional, un antecedente que sirvió para la elaboración del Plan Director en el 2009. “Un Plan Director es una estrategia con visión a diez años de hacia dónde quieres llevar el sistema de áreas protegidas. Uno ve el mundo del 2020 comparado al mundo del 2009. Con la información que se tiene sabemos que a fin de siglo debería terminar con una materia energética completamente distinta. Una organización rural y urbano diferente, asegurar la provisión de agua, son temas que el sistema de ANP tiene que incorporar”, explicó. 

Asimismo, resaltó la mutua retroalimentación entre los países que conforman la comunidad de ANP, y el papel que desempeñamos como país en la elaboración de una ley específica sobre ANP en Sudamérica. “El Perú fue el segundo en establecer una ley, luego de Brasil. A su vez, hemos sido inspirados por corrientes como la conservacionista que se viene haciendo hace años desde la sociedad civil”, afirmó. 

Finalmente, Solano aseguró que el principal reto al que nos enfrentamos como país es lograr que las áreas protegidas entren al corazón de los peruanos. “Son una oportunidad increíble para construir identidad y son uno de los mejores emblemas de esa diversidad biológica y cultural. Vale la pena no solo cuidarlas, sino ponerlas en valor, para que las próximas generaciones se sientan orgullosas. El primer desafío es lograr una gran campaña educativa para llevar las áreas naturales protegidas al corazón de todos los peruanos”, concluyó.



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