Tragedia de BP: marea negra llega a playas de La Florida

También:
> Fotos de la tragedia en el New York Times
> Cámaras de BP transmiten la fuga en vivo

La tragedia ocasionada por el hundimiento de la plataforma petrolera de British Petroleum sigue creciendo. Esta vez, la gran mancha de petróleo llegó a las costas de La Florida, Estados Unidos. Las imágenes captadas por la prensa por este hecho son conmovedoras e indignantes.

Hace algunos días, la marea ya había llegado a los estados de Alabama y Mississippi tras alcanzar las costas de Luisiana. El caso ha cobrado ya 11 muertos, el pasado 20 de abril.

Por los pronto, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha asegurado sentirse “furioso” con BP y ha cancelado sus viajes pactados a Australia e Indonesia para atender la tragedia.

BP ha asegurado, recientemente, que ha logrado avanzar en su intento por frenar el crudo. Esto, después que ingenieros colocaran una cúpula sobre la fuga a 1.500 metros de profundidad, con lo cual se logró canalizar parte del crudo.

Más información sobre estos esfuerzos, en este video de BBC Mundo

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Foto cortesía AP



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1 comentario · Dejar un comentario

  • MALCOLM ALLISON dijo:

    SEXO MAFIAS Y DERRAMES DE PETRÓLEO

    CORRUPCIÓN, LOBBIES Y MAFIAS DE COMBUSTIBLES FÓSILES LLEVARON A EXPLOSIÓN Y FUGA DE PETROLEO MAS GRANDE DE LA HISTORIA, SEGÚN ROBERT F. KENNEDY JR.

    LOS NIVELES DE NEGLIGENCIA DE LA AGENCIA DE SUPERVISIÓN DE LA INDUSTRIA DEL ORO NEGRO, DURANTE LA ERA BUSH, SUMISA A LA DIVINA VOLUNTAD DE LAS CORPORACIONES, HICIERON SALTARSE A LA GARROCHA LAS MEDIDAS DE SEGURIDAD EN CASO DE FUGAS DE CRUDO

    Robert F. Kennedy Jr.: Sex, Lies and Oil Spills

    Robert F. Kennedy Jr.: Sex, Lies and Oil Spills A common spin in the right wing coverage of BP’s oil spill is that the gulf blowout is Obama’s Katrina. In truth, culpability for this disaster can be laid …www.huffingtonpost.com/…/sex-lies-and-oil-spills_b_564163.html –

    Una constante en la cobertura mediática de derecha del desastre por el derrame de petróleo en el pozo submarino de BP en el Golfo de México es sugerir alegremente que el estallido del pozo es el Katrina de Obama.

    En verdad, la culpa puede ser cargada con más precisión a la Administración de Bush. Durante ocho años, la presidencia de George Bush infectó agencia de supervisión de la industria petrolera, la Minerals Management Service, con una cultura séptica de corrupción de la que aún no se recupera. Los alumnos de la Casa Blanca de la sección petróleo alentaron al personal de la agencia de supervisión de la industria petrolera a diseñar débiles garantías que han contribuido directamente a la catástrofe del Golfo.

    La ausencia de un regulador de acústica – un interruptor a control remoto que podría haber cerrado la tubería siniestrada, en el fondo del mar, a boca de pozo, cuando el interruptor manual falló (el incendio y explosión en la plataforma de perforación de BP debe haber impedido a los trabajadores allí perecieron, de pulsar el botón del interruptor) – se debió directamente al proxenetismo de la industria de parte del equipo de Bush. Los interruptores acústicos son requeridos por ley, para todos los equipos de perforación mar adentro frente a Brasil y en el Mar del Norte de Noruega. BP utiliza el dispositivo interruptor acústico de forma voluntaria en el Mar del Norte de Gran Bretaña y en otros lugares del mundo como lo hacen otros grandes jugadores del negocio del oro negro, como Shell de Holanda y la francesa Total.

    En 2000, la Minerals Management Service, elaboraba propuestas de normatividad de seguridad global para perforación petrolera, y propuso que se considere el mecanismo acústico “esencial” y obligatorio en todas las plataformas del Golfo.

    Luego, entre enero y marzo de 2001, el vicepresidente entrante, Dick Cheney, llevó a cabo reuniones secretas con más de 100 funcionarios de la industria petrolera y les permitió elaborar una lista de deseos y demandas de la industria a su regalada gana, que llevaría a cabo la Administración proclive a los petroleros. Cheney también aprovechó esa época para cambiar al personal del Servicio de Supervisión y Gestión de Minerales (Minerals Management Service) colocando aduladores, conspiradores mafiosos del oro negro y sus compinches, sus Wyoming carbon cronies. En el año 2003, la recientemente reconstituida agencia de supervisión Minerals Management Service hizo una genuflexión al mafioso Cártel Petrolero, recomendando la eliminación del requisito propuesto para los aparatos acústicos de obturación a boca de pozo. El informe 2003 de la Minerals Management Service concluyó que “los sistemas acústicos, no se recomiendan porque tienden a ser muy costoso.”

    Los gastos de dispositivos de activación acústica remota bordean los $ 500.000. Los estimados de los gastos de remediación y control de la marea negra, calculados por los residentes de la Costa del Golfo sobrepasan los 14,000 millones de dólares, solo para las comunidades gringas de los cuatro Estados del Golfo. La Ley de Energía 2005 de Bush, eliminó oficialmente el requisito del interruptor acústico remoto de seguridad, argumentando que las prácticas vigentes de la industria son “a prueba de fallos”.

    Inclinarse ante la industria petrolera se convirtió en la postura ideológica de la Casa Blanca de la “Era Bush”, y, bajo el látigo cruel de Cheney, la práctica se imponía a toda la burocracia de regulación y reglamentación. La Minerals Management Service – la linda niña de la regulación y fiscalización, se metió en la cama, con la industria que tenía que regular – literalmente. Una investigación de 2009 en la Minerals Management Service encontró que entre los funcionarios de dicha agencia gubernamental “el consumo de alcohol, cocaína y marihuana era habitual, así como las relaciones sexuales los representantes y las representantes de las empresas petroleras y gasíferas.” Tres informes del Inspector General describen un bazar abierto de sobornos y coimas, aderezados con escenas de las trabajadoras ofreciendo sus favores sexuales a los “peces gordos de la industria que a su vez los trabajadores del gobierno recompensaban con contratos ilegales. En un incidente reportado por el Inspector General, los empleados de la agencia gubernamental de regulación estaban tan borrachos en un torneo de golf patrocinado por Shell que no podían conducir sus coches rumbo casa y tuvieron que dormir en habitaciones de hotel pagadas por Shell.

    Las relaciones sexuales generalizados también caracterizon sus relaciones financieras. Lobbistas y cabilderos de la industria de combustibles fósiles, financiaban fiestas suntuosas y abrumaban a los empleados de la agencia con lluvias de regalos ilegales y con lucrativos contratos de personal y los manipulaban con idas al golf, al esquí, al paintball y excursiones, viajes a conciertos de rock y eventos deportivos profesionales. El Inspector General tipificó esta orgía de tráfico de influencias como “una cultura de fracaso ético” que provocó una hemorragia de millones de dólares a los contribuyentes y generó falsos informes científicos y mala ciencia, para justificar la perforación no reglamentada en aguas profundas en el golfo.

    Es frecuente caracterizar la ética de estos malos funcionarios del gobierno como “elástica”. Ellos parecen no haber existido. El Inspector General informó con cierto asombro que la tripulación de Bush en el MMS, cuando fue confrontada a la lista de trapitos sucios de sobornos, robo del erario público y favores sexuales y financieros con la industria del gas y el petróleo “no mostró ningún remordimiento.”

    La confianza de BP, de contar aún con la “supervisión laxa” del gobierno, con una MMS sumisa, con una agencia de regulación gravemente dañada, remanente de la “Era Bush”, parece haberla inducido a incurrir en otras peligrosas medidas. En primer lugar, BP no instaló una válvula de cierre de seguridad en la perforación submarina (deep hole shut off valve) que podría haber evitado el derrame. Y en segundo lugar, BP demostró su voluntad de violar la ley con la perforación a profundidades de 22,000-25,000 pies en lugar de los 18.000 pies, como máximo a que la facultaba la ley.

    Y dondequiera que haya una tragedia petrolera estadounidense, la compañía offshore Halliburton de Cheney, nunca está lejos. De hecho, estad atentos; Halliburton puede surgir como el villano principal en esta aventura. El siniestro y explosión de la plataforma petrolera se produjo poco después de que Halliburton completara una operación para reforzar la cabina de concreto, a boca del pozo de perforación, con hormigón. Este es un procedimiento delicado, que según los expertos del gobierno, pueden provocar explosiones catastróficas si no se realiza con atención. Según la Minerals Management Service, 18 de las 39 explosiones en el Golfo de México desde 1996 se atribuyeron a errores humanos al momento de la inyección de cemento alrededor de la tubería de metal. Halliburton está siendo investigada por el gobierno australiano por una explosión masiva en el Mar de Timor en 2005 causada por su incorrecta aplicación de la cabina de concreto.

    La administración Obama ha asignado cerca de 2.000 efectivos federales del Servicio de Guardacostas, el Cuerpo de Ingenieros, el Departamento de Defensa, el Departamento de Comercio, la EPA, la NOAA y el Departamento de Interior para hacer frente a la marea – una rápida mejoría. Sin embargo, la actual Casa Blanca no está exenta de culpa – el Gobierno debe, por ejemplo, desplegar mucho mayor esfuerzo en la absorción y en el control de las fugas de crudo. Pero el verdadero culpable de esta villanía es una industria negligente, la ética festinesca de la Administración Bush y la mala supervisión por un organismo dañado por ocho años de sumisión grotesca a la industria petrolera.

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    malcolm.allison@gmail.com

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