¿Qué es la siembra y cosecha de agua y a quiénes favorece esta actividad? 

Foto: Diego Pérez / SPDA

  • Durante el último debate presidencial, uno de los candidatos se refirió a la “cosecha de agua”, y esto originó algunos comentarios negativos por redes sociales. Sin embargo, esta actividad no solo existe sino que además es una práctica ancestral importante para la seguridad hídrica.

 

Ayer, durante el debate presidencial, el candidato Pedro Castillo (Perú Libre) mencionó entre una de sus propuestas el fomento de empleo sostenible a través de la “cosecha de agua”. Sin embargo, esta declaración generó diversas reacciones en redes sociales, memes y burlas debido, sobre todo, por el desconocimiento del tema.

En el Perú existe la siembra y cosecha de agua, y no es una actividad nueva sino que viene de siglos atrás. Esta forma parte de los conocimientos ancestrales que hasta hoy se practica e incluso se ha empezado a replicar en otros países.

¿En qué consiste esta actividad milenaria? 

La siembra y cosecha de agua es el proceso de recolección (siembra) de agua de lluvia en el subsuelo para poder recuperarla tiempo después (cosecharla). Se realiza a través de la construcción de zanjas de infiltración, qochas, conservación y recuperación de praderas, así como la forestación y reforestación. La idea es prepararse para tiempos de estiaje.

Esta práctica, además, ha asegurado la actividad agrícola en zonas donde el agua escasea, o donde ya se sienten los efectos del cambio climático. Por su efectividad, la siembra y cosecha de agua ha sido replicada además en otros países donde desconocían esta técnica y ha sido materia de diversos estudios.

En la actualidad, en nuestro país existen diversos proyectos que promueven esta actividad como medida de adaptación al cambio climático y, además, como alternativa de empleo sostenible para las comunidades altoandinas. Entre ellas se encuentra el Fondo Sierra Azul, del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri).

Sierra Azul tiene como objetivo “incrementar la seguridad hídrica agraria contribuyendo a la prosperidad del agro peruano a través de la siembra y cosecha de agua” favoreciendo “prioritariamente a aquellos agricultores con menores niveles de ingreso económico, en situación de pobreza y extrema pobreza, a través del financiamiento de Actividades Complementarias”.

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Foto: Diego Pérez / SPDA

Práctica reconocida por ley  

Debido a su importancia de esta práctica ancestral, en julio de 2019 se promulgó la Ley 30989, que declaró de interés nacional y de necesidad pública la implementación de la siembra y cosecha de agua “en las partes altas y medias de las cuencas, como obra pública, comunal u otras, así como la difusión de las técnicas ancestrales de siembra y cosecha de agua en la población, tomando en consideración la gestión integrada de los recursos hídricos, las buenas prácticas implementadas en las partes altas de las cuencas, sus beneficios para los ecosistemas y para las poblaciones asentadas en las cuencas bajas”.

“Más allá de las preferencias políticas es importante que todas y todas estemos conectados y seamos conscientes de esta práctica tradicional en nuestro país que no solo aporta a la regulación y seguridad hídrica sino que está basada en la propia naturaleza”, manifestó al respecto Carol Mora, directora del Programa de Política y Gobernanza Ambiental de la SPDA.

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Un tema ya mencionado

Cabe resaltar que en el pasado debate, donde participaron los representantes de los equipos técnicos de ambos partidos, Andrés Alencastre (Perú Libre) también hizo referencia a la siembra y cosecha de agua al responder una pregunta ciudadana referida a la reconstrucción del norte.

El especialista recordó que después del fenómeno denominado Niño Costero y luego del terremoto de Pisco en el 2007 “no ha habido reconstrucción ni ha habido cambio, el enfoque continúa siendo el mismo, no se han movilizado las poblaciones”.

Alencastre hizo hincapié en que las obras de infraestructura “no se humanizan”, en referencia a la poca participación en la toma de decisiones de las poblaciones afectadas. Asimismo agregó que para estos procesos se debe también incluir a la infraestructura natural y las prácticas ancestrales como los sistemas de siembra y cosecha de agua.

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