Opinión | Retos y oportunidades del compostaje en el Perú

Foto: Lima Compost

Percy Grandez Barrón / Abogado especialista en Derecho Ambiental

 

Recientemente, el 1 de enero del 2019, las nuevas autoridades locales asumieron funciones, y uno de los principales retos que tendrán a su cargo es realizar una adecuada gestión de los residuos sólidos, desde la recolección hasta su valorización o disposición final.

De acuerdo a las últimas cifras oficiales del Ministerio del Ambiente (2015), cada día en promedio se generan más de 18 mil toneladas de basura en el Perú. De las cuales, 8468 toneladas son generadas en Lima. Del total de la basura que se genera en el Perú, el 58.75% son residuos orgánicos, el 18.60% residuos reciclables, el 14.28% residuos no reaprovechables, y el 8.37% son residuos peligrosos.

Como se puede apreciar, más de la mitad de la basura que se genera en el país son residuos orgánicos (restos de comida, cáscaras de frutas, verduras, etc), los cuales se pueden aprovechar para preparar abonos orgánicos. Sin embargo, menos del 1% de esta basura se utiliza para producir compost, lo cual significa que casi toda la basura que generamos termina siendo dispuesto en rellenos sanitarios o en botaderos ilegales.

El Perú cuenta con insuficientes infraestructuras para la disposición final de residuos sólidos. Solo existen 34 rellenos sanitarios, en los cuales se dispone el 52% de la basura generada en el país. El resto de la basura se arroja en botaderos ilegales, es decir, en playas, ríos, quebradas o terrenos descampados que una municipalidad habilite como su botadero.

Los rellenos sanitarios son la tercera fuente de emisión más significativa de metano (CH4) a nivel mundial, siendo el CH4 hasta 21 veces más contaminante que el dióxido de carbono (CO2) como gas de efecto invernadero (GEI) que ocasiona la aceleración del cambio climático. Los residuos orgánicos en los rellenos sanitarios suelen ser la fracción más compleja de tratamiento, generando GEI por la descomposición anaeróbica y lixiviados (los cuales son hasta 50 veces más contaminantes que las descargas de aguas residuales domésticas).

Cabe precisar que los que generan mayor contaminación no son los rellenos sanitarios, sino los botaderos ilegales. Existen 1585 de estos en todo el país (OEFA, 2018) y se caracterizan por afectar la calidad del aire (por las quemas), la calidad del suelo y las aguas de ríos y las playas, poniendo en riesgo la salud humana.

Los residuos orgánicos en lugar de ser arrojados en rellenos sanitarios o en botaderos ilegales podrían ser susceptibles de tratamiento, aprovechamiento y valorización mediante el compostaje. El proceso de compostaje reduce hasta un 80% la emisión de GEI hacia la atmosfera, obteniendo como resultado “compost” apto para la recuperación de suelos, la fertilización de cultivos y la producción más limpia de alimentos. Como se puede apreciar, el compostaje es una herramienta clave para contribuir a que la basura orgánica no llegue a los rellenos sanitarios ni botaderos ilegales, sino por el contrario, que sea aprovechada económicamente y tenga un nuevo uso.

Sobre el compostaje

Para la obtención de compost se requiere del uso de biorresiduos, es decir, de residuos biodegradables de cocina (los provenientes de hogares o restaurantes: cáscaras de frutas y huevos, verduras, etc) y residuos verdes (que provienen del mantenimiento de áreas verdes: corte de césped, poda de árboles, jardines y parques). Otro aspecto positivo es que, como parte del proceso de compostaje, también suele usarse aguas residuales, lo cual permite que estas aguas sean reaprovechadas y no terminen siendo vertidas en las playas o ríos.

A diferencia de otros países de la región como, por ejemplo, Chile o Colombia, en el Perú no tenemos plantas que produzcan compost a gran escala. Los países que producen más cantidades de compost son los europeos. Incluso tienen una Directiva comunitaria que obliga a todos los Estados miembros de la Unión Europea a que realicen una recolección selectiva y que los municipios cuenten con plantas para producir compost, de tal manera que la menor cantidad posible de basura termine en los rellenos sanitarios.

Según el “Libro Verde de la Unión Europea sobre Biorresiduos”, alrededor del 50% del compost se destina a la agricultura, el 20% a la jardinería y rehabilitación de tierras, y el resto a otros usos. El uso de compost en la agricultura es de vital importancia, pues genera que se reduzca el uso de fertilizantes químicos o pesticidas, las cuales generan un fuerte impacto en el ambiente y salud de las personas.

Retos y oportunidades

Para las Empresas:

Uno de los principales generadores de residuos sólidos orgánicos son los restaurantes. Lo ideal es que estos residuos sean reaprovechados y no termine llevándoselos el camión de la basura para luego disponerlo en rellenos sanitarios o botaderos ilegales. Lo mismo con los residuos líquidos de las cocinas de los restaurantes (grasas, aceites, etc). Lo ideal es que estas aguas sean reaprovechadas y no terminen en rellenos sanitarios o en el alcantarillado (pues finalmente terminará en los ríos o en el mar).

Hay varios restaurantes que ya están invirtiendo en contratar a empresas para que recojan sus residuos líquidos y los residuos sólidos orgánicos, a fin de que luego sean convertidos en compost y su basura logre tener un nuevo uso. Sin embargo, un problema existente es que en el país no hay muchas plantas de compostaje de gran escala, que presten este tipo de servicios. Una de las pocas plantas grandes que existen es la de la empresa colombiana Control Ambiental. Esta empresa, por ejemplo, en el poco tiempo que ha entrado en operación en nuestro país, ya ha producido más de 2000 toneladas de compost y, con ello, se ha evitado que una gran cantidad de aguas residuales y residuos sólidos terminen en rellenos sanitarios o en botaderos. Resulta trascendental que más empresas apuesten por invertir en la producción de compost. Es un rubro en el que los beneficiados somos todos.

Como se puede apreciar, existe una oportunidad de negocio para que más empresas decidan invertir en la implementación de una planta de compostaje de gran escala que se dedique a recoger los residuos sólidos orgánicos y aguas residuales de otras empresas a fin de convertirlas en compost, y luego se venda este material orgánico. Por otro lado, un reto que tienen los restaurantes es procurar que su basura orgánica no termine en rellenos sanitarios o, peor aún, en botaderos, sino por el contrario, que su basura sea reaprovechada.

[Ver además ► Arequipa: Mujeres dedicadas al reciclaje formal mejoraron sus condiciones de vida]

Vecinos de San Isidro participan en programa de aprovechamiento de residuos orgánicos para crear compost que luego es usado en parques y jardines. Foto: Municipalidad de San Isidro

Para las Municipalidades:

El compostaje genera múltiples beneficios para las municipalidades. Reduce el volumen de los residuos provenientes de las viviendas y del mantenimiento de las áreas verdes del distrito, con lo cual se disminuye la contaminación del ambiente. Esta reducción del volumen de la basura también genera que las municipalidades ahorren el costo económico que conlleva el transporte de estos residuos hasta las plantas de transferencia o hasta los rellenos sanitarios. El compostaje le permite a los municipios reducir hasta un 50% el peso de los residuos que vayan a ser dispuestos en los rellenos sanitarios o botaderos.

Si bien en el Perú no existen grandes plantas de compostaje municipales, hay algunos distritos que realizan una recolección selectiva de los residuos, a fin de que estos sean susceptibles de reciclaje o compostaje. Uno de los pocos distritos que ha apostado por el compostaje de sus residuos orgánicos es, por ejemplo, San Isidro.

Si bien la Municipalidad de San Isidro no cuenta con una planta de compostaje propia, ha suscrito un convenio de cooperación con la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), la cual cuenta con una pequeña planta. El “Programa de Reaprovechamiento de los Residuos Orgánicos” con el que cuenta esta municipalidad consiste en entregar a cada vivienda un contenedor especial de 8.5 litros en el cual puedan depositar los residuos orgánicos. La municipalidad realiza la recolección de dicho material una vez por semana, para luego ser trasladados a la planta de compostaje de la UNALM donde se desarrolla el tratamiento para la obtención del compost, el cual luego es repartido gratuitamente a las familias que participan en este programa (350 familias).

Uno de los retos que tienen las municipalidades es incentivar a que sus vecinos y los comerciantes de los mercados segreguen sus residuos orgánicos. Para lograrlo se debería dotar de contenedores para que se realice una recolección selectiva de estos residuos. Y además procurar contar con una planta de compostaje propia. Los propios vecinos también podrían producir compost en sus viviendas. Al involucrar a los vecinos en programas de reaprovechamiento de los residuos orgánicos, se consigue que estos tengan una mayor sensibilidad y compromiso con la protección del ambiente.

Creo que este es uno de los retos del país en materia de residuos sólidos: aprovechar económicamente y no desperdiciar la basura que generamos. A mayor compostaje, menor contaminación.

 

Ver además:

Residuos sólidos: seis rellenos sanitarios fueron instalados durante el 2018 en el país


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