Ocho muertos por explosión en mina de Oyón

Según los primeros reportes policiales de la zona, una probable explosión en el interior de una mina en el sector de Gasuna, en la provincia limeña de Oyón, habría matado a ocho trabajadores.

Este presunto accidente se habría registrado cerca de la 5 de la mañana de hoy. De acuerdo a un agente policial: “Aún estamos realizando las diligencias del caso a fin de determinar las causas del accidente que provocó la muerte de los obreros”

Los cuerpos de las víctimas ya habrían sido trasladados a la morgue de Oyón. Un oyente de RPP refiere que el accidente se habría producido en la Minera Gasuna. Según este informante, la mayoría de víctimas proceden del distrito de Llata, provincia huanuqueña de Huamalíes.

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Foto: Municipalidad de Oyón, vía Twitpic



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2 comentarios · Dejar un comentario

  • MARIA SABINA dijo:

    IN MEMORIAM

    Los mineros salieron de la mina
    remontando sus ruinas venideras,
    fajaron su salud con estampidos
    y, elaborando su función mental,
    cerraron con sus voces
    el socavón, en forma de síntoma profundo.

    ¡Era de ver sus polvos corrosivos!
    ¡Era de oír sus óxidos de altura!
    Cuñas de boca, yunques de boca, aparatos de boca
    ¡Es formidable!

    El orden de sus túmulos,
    sus inducciones plásticas, sus respuestas corales,
    agolpáronse al pie de ígneos percances
    y airente amarillura conocieron los trístidos y tristes,
    imbuidos,
    del metal que se acaba, del metaloide pálido y pequeño.

    Craneados de labor,
    y calzados de cuero de vizcacha,
    calzados de senderos infinitos,
    y los ojos de físico llorar,
    creadores de la profundidad,
    saben, a cielo intermitente de escalera,
    bajar mirando para arriba,
    saben subir mirando para abajo.

    ¡Loor al antiguo juego de su naturaleza,
    a sus insomnes órganos, a su saliva rústica!
    ¡Temple, filo y punta a sus pestañas!
    ¡Crezcan la yerba, el liquen y la rana en sus adverbios!
    ¡Felpa de hierro a sus nupciales sábanas!
    ¡Mujeres hasta abajo, sus mujeres!
    ¡Mucha felicidad para los suyos!
    ¡Son algo portentoso, los mineros
    remontando sus ruinas venideras,
    elaborando su función mental
    y abriendo con sus voces
    el socavón, en forma de síntoma profundo!
    ¡Loor a su naturaleza amarillenta,
    a su linterna mágica,
    a sus cubos y rombos, a sus percances plásticos,
    a sus ojazos de seis nervios ópticos
    y a sus hijos que juegan en la iglesia
    y a sus tácitos padres infantiles!
    ¡Salud, oh creadores de la profundidad!…
    ¡Es formidable!!!

    CESAR VALLEJO

  • MARIA SABINA dijo:

    UN MUERTO CADA 3 DÍAS ES LA MEDIA DE LOS SOCAVONES CARBONÍFEROS

    ALTÍSIMOS NIVELES DE GAS GRISÚ O VAHO DEL DIABLO (METANO), VENTILADORES BAMBA, VIGAS DEFICIENTES Y EXTREMA INSEGURIDAD ES EL RIESGO QUE ASUME EL OBRERO PARA LOGRAR EL PAN DE TODOS LOS DÍAS

    SE TRABAJA JORNADA Y MEDIA, CUANDO NO JORNADA DOBLE
    Al menos ocho personas fallecieron a consecuencia de una probable explosión al interior de una mina de carbón situada en el sector de Gasuna, en la provincia limeña de Oyón, informaron hoy fuentes policiales.

    El hecho ocurrió la una de la madrugada del 3 de febrero de 2010, cuando los obreros realizaban sus labores diarias. Los cuerpos de las víctimas fueron trasladados a la morgue de Oyón, por disposición del fiscal provincial de turno, según refirió un agente de la comisaría local. Precisó que el yacimiento minero se encuentra a la altura del kilómetro 100 de la carretera Oyón – Cajatambo. Un poblador de la zona informó, que la mayoría de víctimas procede del distrito de Llata, en la provincia huanuqueña de Huamalíes.
    Un lugareño de Oyón manifestó a RPP que el yacimiento pertenece a la Minera Gamuza, una empresa de cuya existencia se entera el mundo tras la tragedia y de la cual no hay la mínima referencia en internet.

    En otro incidente registrado el pasado martes, un minero murió y otros dos resultaron gravemente heridos al quedar atrapados por un derrumbe en la mina San Cristóbal, de la empresa Volcán, en La Oroya.

    SIEMPRE OCURREN TRAGEDIAS … A VECES PORQUE NO CORREN RÁPIDO !!!

    3 trabajadores de una empresa contratista que brinda servicios a la minera Raura, en la provincia de Oyón, murieron asfixiados por la inhalación de gases tóxicos (anhidrita), informó el 9 de febrero de 2009 el fiscal Zaresi Alvarado Espinoza. Las víctimas fueron identificadas como Antonio Ramos Huamaní, Saúl Quiroz Ambrosio, y Michael Huaranga Abarca. El magistrado explicó a la agencia Andina que el hecho ocurrió la mañana del domingo, cuando se dispuso la voladura de rocas (disparos) de una galería de la mina antes de la hora programada. “La explosión emana gases tóxicos y los trabajadores tienen entre ocho y nueve minutos para salir, pero ésta se dio a las 06:10 de la mañana cuando debió ser a las 6:45. A los que se encontraban en galerías cercanas LES TOCÓ LLEVAR LA PEOR. El fiscal dijo que los fallecidos no pudieron escapar de los gases y fueron encontrados cada uno a 20 metros de distancia. Hubo, además, seis heridos.

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    La tragedia cotidiana por explosiones y derrumbes de las minas de carbón mineral, en la Región Carbonífera mexicana, ha dejado abiertas muchas heridas, una estela de oprobios y una tristeza larga. Han quedado muchos muertos, uno cada tres días en los últimos 100 años. La explosión en la mina 8 de Pasta de Conchos, donde murieron 65 trabajadores el 19 de febrero de 2006, reveló el contorno de la vida cotidiana de los carboneros, expuso al mundo la irresponsabilidad industrial y gubernamental, y abrió una ventana para conocer el tamaño de la injusticia. Fue la conmoción que dio vuelta a la tuerca.

    Desde 1999, las evaluaciones técnicas y de seguridad industrial habían ordenado el cierre de la mina, por insegura. Allí, según el Instituto Mexicano del Seguro Social, todos los trabajadores -más de 1,000- habían sufrido algún accidente entre 2002 y 2006. Sólo la negligencia y la corrupción hicieron posible que se mantuviera abierta y, aún, acrecentara su ritmo de producción. Con la explosión de Pasta de Conchos es la primera vez en más de 100 años que la empresa responsable, Industrial Minera México (IMMSA), es investigada por negligencia. También es la primera vez que se señalan culpables: cinco empleados recibieron orden de aprehensión y, por única ocasión, hay pruebas abundantes de un siniestro en toda la historia de la Cuenca Carbonífera.

    La mina 8 fue promocionada como una de las más modernas. IMMSA cavó a más de 150 metros de profundidad, construyó galerías de más de dos kilómetros; suministró carbón para generar electricidad, a un ritmo de producción que llamó la atención. Los trabajadores tenían largas jornadas, los accidentes menudearon durante los últimos tiempos y era vox populi que el lugar estaba en malas condiciones. Después de la tragedia, nada pudo ocultarse. La movilización de los familiares de las víctimas originó la intervención de instancias de Derechos Humanos, de las Procuradurías de Justicia, de Organizaciones No Gubernamentales -especialmente las ligadas a la Iglesia Católica- e hizo revivir la esperanza de que las cosas en la Cuenca pudieran cambiar.

    La empresa, moderna y millonaria, aún no ha sido inculpada y el silencio es total por parte de las autoridades federales. En 1969, cuando explotó la mina La Guadalupe, propiedad del gobierno federal mexicano, el último cuerpo se entregó 4 meses después. Allí perecieron 153 trabajadores. En el caso de El Hondo, en 1902, murieron 200 mineros. Entonces, cuando no había técnica adecuada ni solidaridad internacional, las viudas recibieron los féretros en unas cuantas semanas.

    Las mujeres no han dejado de vigilar cada día la boca de la mina y registran los movimientos de trabajadores y empresarios en las maniobras de rescate de los caídos, por temor a que la impunidad se imponga nuevamente.

    En los primeros días de la tragedia, la empresa otorgó a cada familia 75,000 dólares como “ayuda humanitaria”, pero el dinero no sirve, “los queremos a ellos”, alegan amistades y allegados. Y esa es la demanda principal desde el primer día. Se escribió en mantas y carteles, se difundió en declaraciones de prensa, en caravanas y misas, en foros y giras por el país. Como “reparación del daño”, el 17 de abril la empresa agregó 18,000 dólares a los 75,000 dólares que recibió cada familia como “ayuda humanitaria”.

    Si antes no se recogieron testimonios de las explosiones -más de 116 entre 1884 y 2006- y jamás hubo indagación sobre Pasta de Conchos, esta vez una sola investigación pericial de la Secretaría del Trabajo suma más de 1,600 hojas escritas acerca de la situación inadecuada de la mina. Los oficios a la Organización Internacional del Trabajo, las cartas a las autoridades, los avisos de prensa y los boletines constituyen hoy una documentación inédita.

    Pasta de Conchos ya es un suceso histórico. Ante la opinión pública se ha develado la estela de complicidades, corrupción e indiferencia por la vida de los mineros. Aunque tímidamente, los medios de comunicación se acercaron a la realidad de la Cuenca Carbonífera y las fotografías de la vida cotidiana de esos pueblos han mostrado altos niveles de abandono y pobreza. La tragedia de Pasta de Conchos está en la boca de políticos y opositores. Lo que allí sucedió y por qué es tema de artículos, reportajes, libros inéditos y películas difundidas por cable.

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