25% de territorios de comunidades nativas en la Amazonía Andina se encuentran superpuestos con lotes de hidrocarburos

El viceministro de Gestión Ambiental del Ministerio del Ambiente (Minam), Mariano Castro, señaló que la explotación de hidrocarburos en la Amazonía de Perú, Ecuador, Colombia y Bolivia ha dejado importantes aprendizajes que deben ser implementados para reducir los impactos ambientales y sociales. “Estos países tienen problemas y soluciones comunes que deben compartir, los cuales son importantes para asegurar la conservación y la inversión indispensable para nuestro desarrollo. El desafío es grande porque existe desconfianza”, enfatizó.

El viceministro participó del seminario “Intercambio de Experiencias de Manejo de la Explotación de Hidrocarburos en la Amazonía”, organizado por el Ministerio del Ambiente del Perú en colaboración con el Departamento del Interior de los Estados Unidos (DOI), socio de la Iniciativa para la Conservación en la Amazonía Andina (ICAA) de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El evento reúne a representantes de gobiernos, empresas, organizaciones indígenas y ONG, y tiene por objetivo intercambiar experiencias sobre el aprovechamiento de hidrocarburos.

Mariano Castro manifestó que tanto el Perú como los países de la región andino amazónica, se encuentran en un momento de tránsito que busca una mejor regulación ambiental indispensable para asegurar el desarrollo. “Tenemos que mejorar estándares y transitar juntos hacia una etapa donde el intercambio de experiencias y conocimientos sea trascendental para asegurar el futuro de la Amazonía”, señaló.
MÁS ALLÁ DE LOS IMPACTOS AL AMBIENTE

Para Rodrigo Botero, especialista del Departamento del Interior de los Estados Unidos, organización socia de ICAA, es fundamental consolidar una etapa de diálogo entre los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado para asegurar buenas prácticas a nivel amazónico. Según el especialista, el intercambio de buenas prácticas debe ser un estímulo para una gestión más eficiente.

Además, dijo que debemos entender cómo los proyectos de hidrocarburos vienen cambiando los paisajes, cómo influyen en el incremento de procesos migratorios de poblaciones que generan mayores demandas de recursos naturales y cómo estas distintas presiones deben ser pensadas en los procesos de ordenamiento territorial.

Botero manifestó que en la actualidad, las actividades hidrocarburíferas, en los países de la Amazonía Andina se encuentran superpuestas con el 25% de los territorios de las comunidades nativas en estos cuatro países; el 14% de estas actividades se superponen con áreas naturales protegidas; y el 6.6%, lo hacen con territorios de pueblos indígenas en aislamiento voluntario o contacto inicial (PIAVCI).

En el caso del Perú, el panorama no es más alentador. El 9% de las actividades de hidrocarburos, se superpone con áreas naturales protegidas por el Estado; el 17% lo hace con territorios de comunidades nativas, mientras que el 9.9% lo hace con tierras de los PIAVCI.

Por esta razón, para Rodrigo Botero, es necesario ver las herramientas de planificación estratégica. “Quedarnos solo en los procesos de manejo del agua, de la sísmica, no es suficiente. Se debe realizar un análisis profundo para fortalecer las políticas públicas e instrumentos de planeamiento ambiental en el sector energético a fin de evitar impactos que afecten a la diversidad biológica, los ecosistemas y la cultura de los pueblos indígenas ubicados dentro del área de influencia de estas actividades económicas”.
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Foto: ICAA



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