Llamas y la posible cura del COVID-19: ¿el Perú descuida sus recursos genéticos?

Foto: Agencia Andina

  •  El investigador Santiago Pastor explica cómo la desatención del Estado peruano en temas de propiedad intelectual e investigación de nuestros recursos genéticos jugaría un papel desfavorable en caso se aplique el uso de anticuerpos de camélidos en la lucha contra el coronavirus.

Por Luis Chacón

 

A raíz de la publicación de la revista científica Cell que sugiere que las llamas podrían contribuir en la lucha contra el COVID-19 debido a los anticuerpos que presenta su organismo, muchos medios internacionales no difundir esta información que genera una gran expectativa en la población mundial.

Sin embargo, los trabajos con camélidos, como el realizado por la Universidad de Texas en Austin inyectando virus inactivos causantes del SARS y del MERS, tienen antecedentes en investigaciones de hace muchos años y que han sido efectivas para el tratamiento de otras enfermedades.

Esto gracias a los “nanoanticuerpos”, también conocidos como “nanobodies, capaces de neutralizar ciertos virus y que, incluso, ya gozan desde hace mucho tiempo de una patente belga, un detalle no menor si nos ubicamos en un escenario en el que puedan ser usados en personas para frenar el coronavirus que enfrentamos en la actualidad.

Sobre este último punto, Santiago Pastor Soplín, docente investigador de la Universidad Científica del Sur, hace un análisis y explica lo importante que sería para el Perú tener las patentes de sus propios recursos.

“El tema de los anticuerpos de camélidos es que siendo un derivado de recurso genético ha terminado como propiedad de empresas. En el caso de una pandemia nos demuestra la importancia de la biodiversidad”, comenta Pastor.

Precisamente, en 2006, el investigador publicó junto a Beatriz Fuentealba “Camélidos, nuevos avances tecnológicos y patentes: posibilidades y preocupaciones para la región andina”, un artículo que “discute y comenta el hecho e implicancias de derechos de propiedad intelectual que, bajo la forma de patente, están siendo otorgados sobre la estructura básica, composición, preparación y usos de los ‘nanobodies’”.

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Nuestra agrobiodiversidad es extensa y ha proporcionado no solo alimentos, sino también medicinas. Foto: SPDA

Casi 14 años después de su publicación, Pastor Soplín hace una reflexión sobre la importancia que le deben dar países como Perú a sus recursos, sobre todo, en el tema de la propiedad intelectual.

“La reflexión es cuánto estamos valorando a nuestras especies y a los productos que podríamos obtener de ellos. Ahora, ¿cuánto podría ganar el Perú por fibra de camélido? Mucho menos de lo que podría ganar por la industrialización de sus anticuerpos. Se necesita más tecnología, más apoyo a la investigación y protección a los recursos. Ahora están en Bélgica, donde no hay llamas”, indica Santiago Pastor.

“Lo de los anticuerpos de camélidos sale en la noticia no por el Perú, acá estamos tratando de salir en la foto, pero la investigación es en Bélgica y varios laboratorios. Permitimos que se lo llevaran. Cuando se escribió ese artículo intentamos llamar la atención, con la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, que debería cuidarse los recursos genéticos. Han pasado años y ha tenido que suceder esto como un ejemplo de desatención que hay al cuidado de nuestros recursos”, agrega.

En 2008, el catedrático también publicó “Agrobiodiversidad nativa del Perú y patentes”, trabajo donde evalúa la débil o casi nula estrategia de nuestro país para proteger legalmente sus recursos y da ejemplos de cómo estos son aprovechados en otros países.

“Ahí explico sobre cantidades de sustancias que salen de nuestros productos nativos, como el camu camu. Es una fruta muy interesante y ni la consumimos de forma adecuada, no termina de llegar a Lima. En Japón hay bebidas, cremas para quitar manchas a la piel y productor patentados y aquí no pasamos de un refresco, cuando tiene un gran potencial”, manifiesta el investigador.

El docente universitario considera que en nuestro país hay una sensación de indiferencia a la propiedad intelectual, una contradicción para un territorio con un inmenso patrimonio genético natural.

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Esta misma desatención a nuestros recursos se vive en la actualidad con las tan publicitadas riquezas marinas con las que contamos y que en otros continentes, como el asiático, son aprovechadas para diversos fines.

“Ahora se están investigando más recursos genéticos en el mar, nosotros nos dedicamos a sacar pescado y hacer harina. Poca cosa se hace con los recursos marinos. En otros sitios, como Japón, están buscando antibióticos, sustancias relajantes, para la estética tipo botox”, indica Pastor Soplín.

No cabe duda de que el camino para encontrar una vacuna contra el COVID-19 será muy largo y el uso de anticuerpos como parte de un tratamiento no será la excepción. Sin embargo, tal como señala el catedrático, de concretarse el trabajo en llamas, el Perú no tendrá un beneficio que sería clave para sus habitantes, sobre todo, en medio de una pandemia.

“El caso de los camélidos en buena hora que ‘salta’. ¡Imagina que sea el tratamiento efectivo! Nos quedará la autoestima y el orgullo que viene de la llama, pero no nos caerá un centavo de ese negocio, porque todo ya está en manos de industrias, todo por no proteger el recurso genético”, sentencia Santiago Pastor.



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