Las Pirkas: un espacio donde las víctimas del tráfico de fauna tienen una segunda oportunidad

  • Centro de rescate de Lambayeque brinda atención a más de 150 especies de fauna que antes eran maltratadas en hogares o centros recreacionales.

martes

3 de febrero, 2026

Foto: Osinfor

Desde hace nueve años, el centro de cría autorizado Las Pirkas se ha convertido en un lugar donde las especies de fauna silvestre rescatadas del tráfico han encontrado una segunda oportunidad. Ubicado en el distrito de Jayanca (Lambayeque), este espacio alberga más de 150 animales, con el fin de conservarlos en ambientes acondicionados para su exhibición con fines educativos y de investigación.

Uno de estos ejemplares es puma (Puma concolor) del lugar, el cual llegó después de sufrir maltrato en un centro recreativo informal, donde lo mantenían encadenado, sin sombra, sin agua fresca, sin posibilidad de moverse más allá del metro cuadrado que le permitía la argolla ajustada a su cuello. En noviembre de 2024, Las Pirkas recibió al puma para intentar devolverle parte de la vida que perdió debido al tráfico ilegal de fauna silvestre.

“A veces los animales llegan tan asustados que uno no sabe por dónde empezar”, dice Orlando Guevara Vallejos, cuidador del centro. “Pero cuando los ves recuperarse… ahí te emocionas”, agrega.

En esta labor los acompaña de cerca el Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (Osinfor), que supervisa, orienta y promueve el manejo responsable de los centros de cría autorizados. A través de sus visitas técnicas, verifica que los animales rescatados del tráfico ilegal encuentren espacios seguros para su rehabilitación.

[Ver además ► Confirman nueva especie de roedor andino en el Santuario Nacional Tabaconas Namballe de Cajamarca]

Un espacio para sanar

En Las Pirkas, autorizado por la Administración Técnica Forestal y de Fauna Silvestre (ATFF) de Lambayeque, alrededor del 70 % de los animales albergados han sido rescatados por la autoridad en esta región.

Otras especies emblemáticas son: el guacamayo que llegó sin plumas, pero que hoy aprendió a aletear otra vez; el mono con cadera dislocada que temblaba al ver a un humano acercarse; la tortuga cuyo caparazón había sido perforado; y las aves rapaces que ingresaron con el plumaje arrancado por el estrés del cautiverio.

Tras cada rescate, los animales ingresan a una valoración veterinaria completa: toma de muestras, observación del comportamiento, dieta específica por especie y una cuarentena rigurosa antes de llegar a los recintos. El proceso puede durar semanas o meses, pero el objetivo es darles una segunda oportunidad.

Shirley Díaz Chuque asistente en medicina veterinaria del lugar, recorre cada uno de estos recintos donde los animales se recuperan.

«Las principales causas del ingreso de estos animales es por la pérdida de hábitat, por el mascotismo y por el tráfico de fauna silvestre. Como profesionales es satisfactorio ver que después de que los animales ingresan en un estado deplorable, nosotros podemos mejorar su calidad de vida, darles un ambiente que se parezca a lo que ellos pueden encontrar en su medio natural. Ver su desarrollo y su mejoría es realmente satisfactorio», comenta.

En este centro de cría, los recintos se adecúan para imitar la estructura del bosque: troncos, cuevas, pozas, sombra y espacios donde puedan moverse con seguridad. Aunque algunos jamás volverán a la vida silvestre, encuentran aquí una forma de bienestar que antes nunca tuvieron.

Acompañamiento especializado

El trabajo de Las Pirkas es acompañado por especialistas de Osinfor, quienes acompañan y verifican que el centro cumpla con las condiciones necesarias para la rehabilitación de fauna silvestre.

De acuerdo con el análisis técnico y las visitas realizadas, el zoológico mantiene adecuados estándares en la atención veterinaria, la alimentación y la infraestructura para las especies albergadas. Estos resultados, sumados al manejo responsable y a su rol educativo, llevaron a que Las Pirkas recibiera este año el sello de buen cumplimiento, un reconocimiento al trabajo serio y constante de su equipo.

Fredy Palas Yacila, coordinador de la Oficina Desconcentrada del Osinfor en Piura, explica que este tipo de centros son importantes porque garantizan que los especímenes rescatados sean reubicados en condiciones adecuadas para su recuperación, fortaleciendo así los esfuerzos del Estado frente al tráfico ilegal y la pérdida de biodiversidad.

“La educación ambiental que brindan estos zoológicos es fundamental, porque al mostrar fauna rescatada del tráfico ilegal, las personas comprenden el daño que causa esta actividad y toman conciencia de la necesidad de proteger nuestra biodiversidad”, explica.

Dato:

  • El centro alberga especies amenazadas como el mono choro (Lagothrix lagotricha), el mono aullador rojo (Alouatta seniculus), la tortuga charapa (Podocnemis expansa) y la tortuga taricaya (Podocnemis unifilis).

 

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