Autocenso harakbut revela falta de postas de salud y comunidades nativas afectadas por la minería informal

  • El primer autocenso indígena del Perú evidenció graves brechas en el acceso a servicios básicos y la afectación de la minería en los territorios ancestrales.

jueves

8 de enero, 2026

Foto: Nación Harakbut

 

La Nación Harakbut presentó los resultados del primer autocenso indígena comunitario del Perú, un proceso que reveló serias carencias en servicios básicos y una fuerte presión sobre su territorio ancestral. Entre los principales hallazgos, se identificó que solo seis postas de salud existen en las once comunidades censadas, de las cuales apenas tres son públicas, lo que confirma una limitada presencia del Estado en zonas indígenas amazónicas.

El estudio también evidenció que la minería informal afecta directamente a siete comunidades harakbut, convirtiéndose en una de las principales amenazas ambientales y territoriales. De acuerdo con los resultados, el 100 % de las comunidades registra al menos un problema que impacta su territorio, siendo la minería, junto con la falta de empleo, una de las preocupaciones más recurrentes.

“El autocenso nos ha permitido mostrar con datos lo que vivimos a diario: territorios afectados y servicios básicos que no llegan”, señaló Antonio Iviche, opo de la Nación Harakbut. “Esta información nace desde las comunidades y refleja nuestra realidad sin intermediarios”, agregó durante la presentación de los resultados en Lima.

Antonio Iviche y Jaime Corisepa en la presentación del autocenso harakbut. Foto: Nación Harakbut.

Por su parte, Jaime Corisepa, opo de la Nación Harakbut y uno de los líderes del proceso censal, destacó que el autocenso fortalece el autogobierno indígena y la relación espiritual del pueblo con su territorio. “Este trabajo no es solo un conteo de personas, es una herramienta para defender nuestra forma de vida y nuestro territorio”, afirmó.

El autocenso se desarrolló durante el segundo semestre de 2025 y permitió identificar una población total de 2546 personas en once comunidades ubicadas principalmente en Madre de Dios y Cusco. De ellas, 2179 son residentes permanentes, mientras que el resto corresponde a población no comunera residente y comuneros que viven fuera de sus territorios.

Otras amenazas al territorio ancestral harakbut

Además de la minería informal, el autocenso identificó una serie de proyectos y actividades percibidas como amenazas al territorio ancestral harakbut. El 81.8 % de las comunidades señaló la construcción de carreteras como un factor de riesgo, mientras que el 72.7 % mencionó proyectos gasíferos y el 54.5 % el tren eléctrico.

Según las comunidades, estas iniciativas no son percibidas como procesos de desarrollo, sino como vectores que facilitan la invasión territorial, la degradación ambiental y la pérdida de control sobre sus espacios de vida. El estudio también recogió información sobre flora y fauna silvestre, identificando especies en riesgo y presiones crecientes sobre la biodiversidad.

En el plano organizativo, el autocenso confirmó que el 100 % de las comunidades censadas cuenta con reconocimiento formal y una estructura comunal vigente, con juntas directivas y mecanismos de representación interna. Asimismo, todas reconocen al Gobierno Autónomo de la Nación Harakbut como su máxima instancia de autogobierno, consolidando una visión territorial unificada.

Un proceso desde la autodeterminación indígena

El autocenso harakbut fue concebido y ejecutado desde el territorio, con participación directa de autoridades tradicionales y brigadas de censistas indígenas. El proceso contó con acompañamiento técnico especializado para asegurar el cumplimiento de estándares estadísticos internacionales, sin perder su enfoque cultural y político.

Los resultados del autocenso fueron presentados en Lima, el 29 de diciembre último, ante el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), así como representantes de sectores del Estado, organizaciones indígenas, cooperación internacional y sociedad civil. La presentación buscó posicionar el autocenso como un insumo válido para la planificación pública y la formulación de políticas interculturales basadas en información producida desde los propios territorios indígenas.

Silvia Cáceres, responsable del Censo de Comunidades Indígenas 2025 del INEI, destacó el valor estratégico de la información para la planificación pública y su potencial para ser comparada con los próximos censos nacionales.

Para las lideresas indígenas, el autocenso también representa una apuesta política. “No solo nos quejamos, también proponemos. El autocenso es una herramienta para organizarnos y exigir respuestas”, señaló Violeta Irey, lideresa de la comunidad de Masenawa y responsable de derechos humanos de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA).

Violeta Irey en la presentación del primer autocenso indígena. Foto: Nación Harakbut

Desde la cooperación internacional, Carolina Cavada, especialista del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) de la CEPAL, subrayó que los principios del autocenso están alineados con estándares de Naciones Unidas y fortalecen la institucionalidad indígena.

Para la Nación Harakbut, esta iniciativa no busca reemplazar los censos oficiales, sino complementarlos y servir como base para la incidencia política. “El autocenso es un acto concreto del derecho a la libre determinación. El reto ahora es que estos datos se traduzcan en políticas públicas”, señaló Ismael Vega, representante de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.

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