Animales y plantas como símbolos patrios / Por Marc Dourojeanni

Foto: Andina

Escribe Marc Dourojeanni (@DourojeanniMarc) / Profesor Emérito de la Universidad Agraria La Molina

 

Prácticamente todos los países tienen animales y plantas significativos para sus ciudadanos, como símbolos nacionales o patrios y, en realidad, muchas de las demarcaciones subnacionales oficiales –llámense estados, provincias, departamentos, regiones, municipios— también los tienen. En el Perú, por el contundente hecho de que están presentes en el Escudo Nacional, donde la vicuña representa la fauna y el árbol de la quina a la flora, puede inferirse que estos son el “animal” y el árbol nacionales. Pero, a diferencia de otros países, en el Perú no está legalmente definido qué otros animales –por ejemplo aves– y plantas –por ejemplo flor– también son símbolos nacionales. Y eso genera mucha confusión.

¿Para qué sirven animales y plantas como símbolos  patrios?

Pues del mismo modo que las banderas, escudos y efigies de las personas que forjaron las nacionalidades, así como los himnos, se exhiben como símbolos, es asimismo costumbre ancestral escoger animales y plantas para ese mismo fin. Es decir, esos símbolos, como los demás, distinguen a estados, naciones, países, regiones y otras demarcaciones, y sirven para ser reconocidos por otros, que tienen símbolos diferentes. En la edad media, por ejemplo, con la multiplicidad de feudos casi independientes proliferó también la adopción heráldica de animales y plantas o de sus partes –flores en especial— en los escudos de los señores feudales y sus caballeros.

Hay países que adoptaron esos símbolos mediante decisiones legales pero hay otros, como Francia, que nunca necesitaron hacerlo. Cualquiera en Francia y en el mundo reconoce al gallo y a la flor de lis como el ave y la flor nacional de ese país aunque no existe ningún dispositivo legal que así lo ordene. Lo mismo ocurre con el kiwi y las hojas de helecho en Nueva Zelanda. El Reino Unido tampoco tiene un ave símbolo oficial ni, en verdad, lo tienen la mayor parte de los países europeos, aunque casi todos tienen plantas o animales que los caracterizan bien, como el oso en el caso de Rusia. Como es bien conocido, el crisantemo es la flor imperial del Japón mientras que su árbol –y flor– nacional es el cerezo. Ambos son resultado indiscutido de tradiciones antiquísimas. Por el contrario, el águila calva se adoptó oficialmente como emblema de los Estados Unidos en 1787. Muchos de los países africanos y gran parte de los países de América Latina cuentan con plantas y animales legalmente reconocidos como símbolos nacionales. África del Sur, por ejemplo, dispone oficialmente de árbol, flor, ave, “animal” –un mamífero– y hasta de un pez.

Si bien la declaración de “animal nacional”[1] no es generalizada, casi todos los países del continente tienen aves nacionales. Algunas declaraciones de ave nacional en América Latina son antiguas, como en el caso del magnífico quetzal en Guatemala (1871) y otras son mucho más recientes, como en el caso del tordo de Costa Rica (1977). De hecho, casi todos los países de América del Sur tienen aves nacionales legalmente reconocidas. Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador adoptaron el cóndor. Valga decir que tanto el cóndor como el quetzal ya eran, milenios antes, aves símbolos de las culturas andinas y centroamericanas, respectivamente. Y, otras especies de aves fueron adoptadas legalmente por todos los demás países, excepto el Perú. Brasil fue el último en hacerlo, en 2002, después de un debate nacional.

[Ver además-> La quina: El árbol nacional que pocos peruanos han visto de cerca]

La decisión de adoptar un ave nacional en tiempos recientes ha sido usualmente tomada en base a una propuesta seguida de un debate. Algunos países dan cierta formalidad al proceso, con una votación voluntaria en base a las propuestas. En algunos casos el nivel de la sanción es ley, en otros se usan decretos o resoluciones supremas. No hay regla fija.

Escoger ejemplares de la biodiversidad nacional como símbolos patrios es, fuera de su carácter distintivo, una forma inteligente de llamar la atención sobre los deberes ciudadanos para con la naturaleza de la nación o territorio. Vale la pena hacerlo, en especial con especies que además de bien conocidas, son bellas y raras. Ellas son motivo para hablar del ambiente o ecosistema de las mismas, sin el cual no pueden sobrevivir.

Foto: Marc Dourojeanni

La vicuña,  el árbol de la quina y la cantuta

En el caso peruano no cabe duda que, además de estar en el Escudo, la vicuña es el “animal nacional” y que el árbol de la quina es el árbol nacional. Además de figurar en el escudo patrio desde su segunda versión, en 1825, la vicuña y el árbol de la quina son especies nativas del Perú y ambas, tuvieron y tienen una enorme importancia. Recuérdese que la vicuña (Vicugna vicugna), cuya mayor población está en el Perú, fue usada y cuidada desde épocas preincaicas y que su lana o piel vistieron a los peruanos por milenios. La quina, quinina, cascarilla o chinchona (Cinchona spp.) también es especie nativa y fue usada por los antiguos peruanos desde épocas remotas para evitar la malaria y así fue dada a conocer al mundo, generando un amplio mercado de exportación. Pocas especies merecen más ser homenajeadas en el escudo y como símbolos peruanos que esos. Dicho sea de paso, el primer escudo peruano diseñado a las prisas por San Martín, además de poco atractivo, ostentaba un cóndor por único símbolo de la vida natural.

Cabe señalar que es común el error, tanto en la literatura como en los discursos, de afirmar que el “animal” nacional es la llama. Personalidades importantes cometieron y aun cometen ese error. Inclusive un ex Presidente de la República[2] fue sorprendido afirmando públicamente, ante un grupo de escolares que lo visitaba en Palacio, que la llama estaba representada en el Escudo Nacional. Revisando material para esta nota se encontraron reiteradas menciones a la llama como animal símbolo nacional del Perú.

[Ver además-> Santuarios históricos: ¿Qué son? ¿Para qué sirven? / Escribe Marc Dourojeanni]

El caso de la flor nacional es, también, bastante claro ya que la flor de la cantuta (Cantua buxifolia) es unánimemente reconocida como tal, aunque al parecer carece de un dispositivo legal que ampare ese título. Pero el mero hecho de haber sido la flor sagrada de los Incas y la preferida de los pueblos precedentes, como lo demuestra estar ampliamente representada en el patrimonio arqueológico, además de ser también especie nativa del Perú, la hacen flor nacional de hecho y derecho. No cabe discusión sobre eso. Pero conviene saber que la cantuta también es, oficialmente, la flor nacional de Bolivia[3].

El caso de las aves

Ararajuba, ave endémica con los colores del Brasil que no fue aceptada como ave nacional.

De una parte, la gran diversidad de aves de espectacular belleza que existe en los Andes tropicales hace difícil escoger una como símbolo y, de otra, la ornitofilia[4] aumenta la complexidad de la decisión. En efecto, los aficionados a las aves, de los que hay de todo tipo, tienen sus aves favoritas y defienden sus propuestas a veces con demasiada vehemencia. El resultado de algunas de esas discusiones y de eventuales encuestas o hasta votaciones ofrece resultados muy curiosos. Por ejemplo, en el Brasil fue escogido entre unas 2 mil especies de aves y decretado en 2002 que el zorzal colorado o saviá laranjeira (Turdus rufiventris) sería el ave nacional. Esta ave no es particularmente bonita y además es muy común. Existe en Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia. Su principal mérito y el motivo de su elección fueron su popularidad y su canto[5]. Su principal competidor fue la ararajuba (Guaruba guaruba), un hermoso psitácido que es endémico del Brasil, que tiene los colores de ese país y que está cercano a la extinción. Como fue remarcado por algunos, ese fue el triunfo de la vulgaridad: “O sabiá laranjeira, ademais de feio e vulgar, é um perfeito canalha. Pelos seus hábitos é prepotente, arrogante é invasor consuetudinário dos territórios alheios. Reúne muitas das características dos membros do Partido dos Trabalhadores (PT) majoritário e, claro, do Movimento dos Sem Terra (MST). Bem pensado, o sabiá é sim, um perfeito símbolo do partido governante[6].

Zorzal clorado o sabia laranjeira, ave nacional del Brasil.

Como se desprende de lo anterior, la selección de esos símbolos puede desencadenar fuertes pasiones políticas. Pero, en el fondo, todo depende del criterio que se adopte para escoger el ave nacional. El escogido por el Brasil fue el de la familiaridad de la población con el ave. El criterio de belleza, origen, rareza y colores nacionales fue, en ese caso, desestimado.

Todos los países fronterizos del Perú, excepto Brasil, escogieron el cóndor como ave nacional. El cóndor es sin duda imponente y por eso fue ave sagrada de los antiguos andinos y es, hasta la actualidad, venerado en muchas formas. Es un ave tan conocida en los cinco países andinos que no cabe preguntar quién tiene “más derecho” a adoptarlo como ave nacional. El autor se alegra de que esa no sea el ave nacional peruana pues, además de que ya lo es de otros países, debe recordarse que el cóndor es un carroñero. Dicho de otro modo, es un gran gallinazo.

¿Y el ave nacional peruana?

Foto: Andina

Excepto una propuesta oficial hecha por Gustavo del Solar, cuando era diputado, de que el ave nacional fuese la pava aliblanca (Penelope albipennis) que él había contribuido a redescubrir en 1977, es usualmente reconocido en el Perú, así como internacionalmente, que el ave nacional del Perú es el gallito de las rocas o tunqui (Rupicola peruviana). Sin embargo, esporádicamente resurgen propuestas de alterar ese hecho alegando, por ejemplo, que “el Perú no tiene un ave nacional[7]. Como explicado anteriormente, nada obliga a que el ave nacional sea reconocida como tal mediante un  dispositivo legal. Como en Europa, el uso y la costumbre decantados por el tiempo son título suficiente, como aquí en el caso de la cantuta. Pero, estando en un país en el que sólo se cree en lo que dice un papel lleno de firmas y sellos, pues quizá no sea mala idea sancionar todos los símbolos nacionales.

No hay registro claro de cuándo ni cómo se originó la mención del gallito de las rocas. Pero, es sin duda antigua ya que aparece como propuesta en algunos de los boletines del Comité Nacional de Protección de la Naturaleza desde los años 1950 y que en los años 1970 era regularmente citado como ave nacional en publicaciones de Manuel Ríos, Carlos Ponce y del autor de esta nota, entre otras.

Parece evidente que hay muy buenas razones para no alterar la costumbre bien arraigada de considerar al gallito de las rocas como ave nacional del Perú: (i) viene siendo usado como tal, nacional e internacionalmente, desde hace más de medio siglo; (ii) fue descrita para el Perú y por eso su nombre específico es peruviana;  (iii) es un ave nacional aunque no sea endémica, siendo verdad que ocurre también en Bolivia, Ecuador, Colombia y Venezuela; (iv) pero no es el ave nacional de ningún otro país; (v) su población está amenazada[8] por destrucción de su hábitat y caza; (vi) es notoriamente bella y; (vii) su plumaje destaca mucho el rojo[9] y algo menos el blanco, ambos los colores de la patria.

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Sus más cercanos competidores son la ya mencionada pava de ala blanca y también el zambullidor de Junín (Podiceps taczanowski). En ambos casos la justificación es que, en la actualidad, además de estar al borde de la extinción, son endémicos, es decir exclusivos a partes limitadas del territorio peruano. La pava aliblanca fue privilegiada en 2003 con una ley especial que declara ser de interés nacional su reproducción y conservación[10].  Son aves que merecen todo el respeto y cuidado de los peruanos pero, viendo el conjunto reúnen menos créditos que el gallito de las rocas.

¿Vale la pena hablar tanto de estos símbolos patrios?

El autor comparte la opinión de algunos de que, al fin de cuentas, este es un tema un tanto superfluo, como todo lo que apela al patriotismo epidérmico. Sin embargo, vale la pena, especialmente como una forma de llamar la atención sobre especies nativas representativas e importantes para la vida nacional. Hacer eso contribuye, pues, a la educación pública. Sirve, también, para justificar aportes presupuestales más generosos para las áreas naturales protegidas  que aún mantienen poblaciones de esas especies y para estudios científicos sobre ellas y sus ecosistemas.

Valga recordar que todos los seres vivos emblemáticos del Perú, excepto la flor nacional, están en riesgo de extinción. Ya se mencionó que ese es el caso de la vicuña y del gallito de las rocas, pero el ambiente del árbol de la quina en la Selva Alta está siendo arrasado. Resaltar la importancia nacional de esos componentes de la biodiversidad no puede hacer daño a nadie.

En 2011, Gunnar Engblom[11] de Birding Peru (Avistar Perú), una organización de apasionados por aves, sugirió que como en otros países los departamentos tengan también,  cada uno, su ave símbolo característica. Canadá, por ejemplo, tiene un ave símbolo para cada provincia. Pero también asumió que no existía aún un ave nacional y comenzó por lanzar una encuesta a partir de una lista de diez especies candidatas para el nivel nacional. Tuvo, al parecer, poca respuesta. Pero, si bien quien escribe cree inadecuado revisar el ave nacional, considera que la idea de establecer aves departamentales y, por qué no, también flor y/o árbol así como un animal de pelo, es muy valiosa y que debe promoverse. Parece que la iniciativa de Engblom consiguió originar alguna acogida de los presidentes regionales de esa época y que ya existirían algunas pocas aves departamentales. Pero la difusión ha sido mínima.

Otra vez, esa iniciativa tiene valor educacional y, realizarla, permitiría realzar la identidad regional. Por ejemplo, cabe poca duda que Lambayeque adoptaría la pava aliblanca mientras que Junín adoptaría el zambullidor de Junín.  El cocodrilo de Tumbes (Cocodrylus acutus) sería otra sugestión obvia, aunque ese animal no es particularmente atractivo y existe en otros países. Las universidades locales podrían dar el apoyo científico necesario a los gobiernos departamentales para escoger especies emblemáticas por uno u otro criterio, según decida la opinión pública. No existe motivo, en efecto, para que el criterio de endemismo, belleza o raridad predomine. Por ejemplo, pareciera que Piura no podría escapar de escoger al tan conocido huerequeque (Burhinus superciliaris) que existe en toda la Costa –y también en las de Chile y Ecuador– y que no corre riesgo de extinción pero que identifica al departamento en el imaginario popular. Al final, escoger esos símbolos es otro ejercicio de la democracia.

 

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[1] Se usan comillas para mencionar el concepto de “animal nacional” pues, en verdad, en ese caso el vulgo hace referencia a un mamífero. Las aves, obviamente, también son animales.
[2] Ver “La llama Presidencial” Editorial de La República del 3 de mayo de 1983
[3] Decreto Supremo N° 22482 de 27 de abril de 1990.
[4] La ornitofilia es la afición a las aves por contraste a la ornitología que es su estudio.
[5] Sene, Luis Francisco 2002 O sabiá, naturalmente  http://revistagalileu.globo.com/Galileu/0,6993,ECT625158-1939,00.html
[6]   Pádua, Maria Tereza  2005  Sabiá, a ave símbolo… do quê?
http://www.oeco.org.br/colunas/maria-tereza-jorge-padua/16258-oeco-14155/
[7] Angulo, Enrique  2018 El Gallito de las Rocas: Ave Nacional de Perú (Y de Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuelahttp://mitambordehojalata.blogspot.com.br/2018/01/ave-nacional-de-peru-y-de-bolivia.html
[8] Sodhi, Navjot S;  L.H. Liow & F.A. Bazzaz  2004  Avian Extinctions from Tropical and Subtropical Forests
Annual Review of Ecology, Evolution, and Systematics 2004 35:1, 323-345
[9] El color rojo puede ser anaranjado intenso dependiendo de los lugares y de la época y, claro de la diversidad intra-específica.
[10] Ley N0 28049 del 31 de julio de 2003.
[11] Engblom, Gunnar   2011 ¿El Ave Nacional del Perúhttp://avistarperu.info/el-ave-nacional-del-peru/


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