Aclaración de la SPDA frente a información brindada por la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI)

En su edición de hoy, viernes 12 de febrero, el diario El Comercio publicó la nota “Hallan presuntas irregularidades en el 34% de ONG fiscalizadas”, realizada con información de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI). En el informe periodístico se detalla una lista de ONG que habrían incurrido en diversas faltas (unas de fondo y otras administrativas), y se asegura que la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) ha sido observada debido a una “No exhibición”, sin describir la característica de la falta cometida.

Con el fin de que el lector no se lleve una impresión equivocada de la lectura de la nota, la SPDA precisa que no ha incurrido en faltas relacionadas al uso indebido de recursos, cumplimiento de objetivos, sustento contable de los fondos, información falsa, entre otras faltas graves sancionables por APCI. De hecho, la información periodística refiere al proyecto “Rescate, Defensa y Protección de Conocimientos Tradicionales de Comunidades Nativas y Amazónicas a partir de la Creación de un Registro de Conocimientos y Biodiversidad”, desarrollado por la SPDA en asociación con el Instituto de Defensa de la Competencia y la Propiedad Intelectual (INDECOPI) y la Confederación de Nacionalidades Amazónicas del Perú (CONAP).

Por el contrario, dicho proyecto fue reconocido por la propia APCI y el INDECOPI como exitoso, replicable e importante por haber contribuido con la protección de los conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas. Ello se comprueba en los documentos adjuntos (Carta de Indecopi) (Carta de APCI).

La mención a “No exhibición” a la que se hace referencia corresponde a un pedido realizado por la APCI (denominada “carta de conformidad” del PNUD). La SPDA viene gestionando este documento, y lo entregará próximamente a dicha entidad fiscalizadora.

Esta formalidad documentaria, sin embargo, no está referida a un reparo o duda en la ejecución del proyecto el que conforme a la propia APCI “ha resultado exitoso”, lo que se confirma con el premio de Buenas Prácticas Gubernamentales 2007 otorgado al INDECOPI por la ONG Ciudadanos al Día precisamente por la gestión y logros alcanzados por el proyecto.

(Carta de la SPDA al diario El Comercio)

(Carta de Indecopi sobre el proyecto)

(Carta de APCI sobre el proyecto)



COMENTARIOS FACEBOOK
OTROS


2 comentarios · Dejar un comentario

  • simon rodriguez dijo:

    LA REGULACIÓN JURÍDICA DE LAS BIOTECNOLOGÍAS

    Tanto los límites hasta donde la ciencia deba avanzar … como la equidad en la distribución de los beneficios que el desarrollo biotecnológico reporte … la asignación de los derechos y la designación de los titulares de esos derechos … son todas cuestiones que mueven las bases del ser humano individual y social … las biotecnologías están entre las tareas inmediatas de los abogados … emprenderlas con eficacia … es un desafío insoslayable

    TEODORA ZAMUDIO –
    CATEDRÁTICA DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

    CONOCIMIENTO TRADICIONAL

    El jefe de la tribu o cacique guaraní, se distinguía por su valor, prudencia, fuerza y capacidad de mando
    En las ceremonias y fiestas utilizaba los siguientes distintivos:
    La “yandugua” : Vara que lleva el cacique; dicha vara lleva en el Extremo, plumas de ñandú
    El “igüirape” : Bastón de mando, labrado
    El “Tirucumbay” : Traje de “ava”, hombre
    “Yatira” : Copete de pelos en la cabeza
    “Tembeta” : Tarugo de madera, o de otro material, en el labio Inferior
    El “ipáye” : Brujo o curandero benéfico. La vida de la tribu, Dependía mucho del brujo o curandero
    El Ipáye potchi : Brujo maligno, también curandero
    Tumpa : Dios, poseedor de fuerza sobrehumana
    Añatumpa : Espíritu del mal
    “Tatú Tumpa” : Dios armadillo
    “Aguara Tumnpa” : Dios zorro

    BIOPIRATERÍA vs BIOPROSPECCIÓN : propiedad, acceso y uso

    http://www.prodiversitas.bioetica.org/prensa4.htm

    ¿Quiénes son los dueños de los recursos genéticos? ¿Cuáles son las reglas de acceso y uso de los mismos? En nuestro país, como en muchos otros, estas dos preguntas no tienen respuestas claras o francamente nadie sabe las respuestas. Sin embargo, el desconocimiento o la incertidumbre al respecto no se ha traducido en la inacción pública en Brasil, Costa Rica o en los países miembros del Pacto Andino (Perú, Ecuador, Venezuela, Bolivia y Colombia).

    Brasil ha optado, no sin conflictos internos e internacionales, por una línea institucional dura de vigilancia y sanción al libre acceso de los recursos genéticos en la basta extensión de la selva amazónica. Esta experiencia ha documentado numerosos casos en donde grandes consorcios multinacionales extraen sin atender a ningún criterio jurídico o acuerdo internacional muestras de suelos, plantas, hongos, agua e insectos que después, mediante especializados procesos de síntesis bioquímica en sus laboratorios establecidos en países desarrollados, sirven para producir nuevas enzimas y proteínas, nuevos materiales y sustancias, que a su vez, serán insumos de productos nuevos: medicinas, ungüentos, jabones, shampoos, perfumes, cosméticos, colorantes, edulcorantes, saborizantes, adhesivos, ceras, plaguicidas, semillas híbridas y mejoradas, entre muchos otros más. El usufructo ilegal de todas estas muestras, sustancias y productos se denuncia y combate como biopiratería.

    Costa Rica, con otra situación social y geopolítica, entiende a sus bosques tropicales como verdaderos laboratorios naturales, como farmacias vivientes y bibliotecas sin clasificar. Criticando la visión convencional de ver en los bosques solamente suelos y madera, se ha propuesto, mediante el pragmatismo del úsese o piérdese (use it or loose it), aprovechar al máximo su biodiversidad, y de manera muy marcada, sus acervos genéticos. Mediante su Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio), ha firmado convenios con laboratorios y corporaciones farmacéuticas, de donde proviene el 50% de su presupuesto. Donaciones del Banco Mundial, del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y de algunos gobiernos como los de Canadá, Suecia, Holanda y España han financiado parte de los avances que en esta materia ha tenido Costa Rica. Su sistema nacional de áreas naturales protegidas se dedica, además de al ecoturismo y la captura de carbono, a las actividades de bioprospección que, junto con elevados ingresos en divisas, tienen otros beneficios tales como la construcción de inventarios de flora e insectos, capacitación a comunidades y profesionales en taxonomía, colecta y clasificación de muestras y bioalfabetización de su población. Independientemente que el caso de Costa Rica pueda asemejarse más al de la explotación regulada de un “yacimiento genético”, lo cierto es que allí no hay biopiratería ni prohibición al acceso de los recursos genéticos sino bioprospección.

    Los países miembros del Pacto Andino, más por organización social y activa participación comunitaria que por voluntad estatal, han normado el acceso y uso de la biodiversidad y, en particular, de los recursos genéticos. Anteponiendo los derechos de propiedad de las comunidades indígenas andinas y amazónicas, estos países han adelantado mucho más en la regulación comunitaria del acceso de sus acervos genéticos que en el uso difundido de los mismos. Se argumenta que así como existen patentes y marcas relacionadas con la propiedad científica e industrial, debe aceptarse un mecanismo institucional donde el conocimiento tradicional de las comunidades indígenas sea reconocido más allá de su valor antropológico, es decir, que los derechos y regalías que se deriven de la bioprospección consideren los costos evitados a los laboratorios y firmas farmacéuticas por dicho conocimiento tradicional (del random screening a la targeted synthesis). Se arguye que el conocimiento y uso de la biodiversidad no es separable de la cultura de los pueblos y comunidades ancestrales y, por ende, que el mismo merece una retribución económica mucho mayor que la que generalmente están dispuestas a pagar las corporaciones farmacéuticas e industriales.

    En nuestro país, apoyado por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) y la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP), en mayo de 1997 el Senado de la República organizó un seminario para discutir la posible legislación del acceso a los recursos genéticos. Poco después quedó archivado dicho proyecto. Más tarde, la CONABIO publicó el documento “La diversidad biológica de México: estudio de país”, la SEMARNAP promovió la preocupación institucional acerca de la bioseguridad y muy recientemente, la CONABIO publicó la “Estrategia nacional sobre biodiversidad de México”. Todos estos antecedentes e iniciativas son muy valiosas y, sin embargo, pareciera campear la sensación de que México permanece en la sistematización de información y en los pronunciamientos internacionales sobre bioseguridad, mientras que la biopiratería amplía su cobertura y la bioprospección no termina por regularse. La modificación genética de organismos, variedades y especies vegetales son literalmente un asunto estratégico de seguridad nacional y urgen acciones públicas al respecto. La CONABIO propone el establecimiento de un programa nacional de bioseguridad, otro programa nacional de biotecnología y el impulso de la regulación del acceso y uso de los recursos genéticos, así como el fomento de la expedición de patentes o registros asociados con la denominación de origen, la propiedad intelectual y el secreto industrial que pudieran derivarse de la domesticación, selección o manipulación tradicional de flora y fauna hecha por campesinos o pueblos indígenas del país. Ciertamente, el problema no es sencillo. Los caminos recorridos por Brasil, Costa Rica y los países miembros del Pacto Andino nos enseñan ventajas y severos riesgos. Pero mientras tardemos más en actuar será más remota la posibilidad de traducir en hechos los convenios internacionales y las convicciones propias acerca de los derechos de propiedad y de las reglas de acceso y uso de nuestros recursos genéticos. Debemos combatir la biopiratería pero simultáneamente debemos regular la bioprospección, acotarla, consensarla, asumir sus costos y distribuir sus beneficios con criterios de equidad. Esta debe ser otra de las prioridades del nuevo gobierno pues se trata de un asunto de seguridad nacional e imprescindible para la sustentabilidad de nuestro desarrollo económico y social.

    Eduardo Vega López

  • simon rodriguez dijo:

    CONOCIMIENTOS TRADICIONALES PROYECTADOS AL FUTURO

    La información periodística refiere al proyecto “Rescate, Defensa y Protección de Conocimientos Tradicionales de Comunidades Nativas y Amazónicas a partir de la Creación de un Registro de Conocimientos y Biodiversidad”, desarrollado por la SPDA en asociación con el Instituto de Defensa de la Competencia y la Propiedad Intelectual (INDECOPI) y la Confederación de Nacionalidades Amazónicas del Perú (CONAP).

    EL TEMA HACE LA DELICIA DE LOS BIOPIRATAS Y ES HASTA CIERTO PUNTO COMPRENSIBLE EL EXCESO DE CELO DE LOS FISCALIZADORES … IMAGINEMOS QUE LOS BIOPIRATAS SE ROBAN EL REGISTRO !!!! …UFFF … UFFF

    VAN 2 EJEMPLOS A MANERA DE ILUSTRACIÓN:

    BIOTECNOLOGÍAS del CHACO BOREAL

    En el Sudeste del territorio boliviano, existe una zona cuya complejidad, geográfica desconcierta por su variedad. La mansedumbre cristalina de sus arroyuelos, de pronto se convierten en torrentes arrolladores cuando llega la tormenta tropical. Son las nubes preñadas de agua que, cual vacadas guiadas por el viento tropero, llegan desde el Atlántico, para chocar con las serranías y vierten un diluvio que pretende mitigar la eterna sed del Chaco Boreal.
    El territorio Chaqueño, remata en el vértice de los ríos Pilcomayo y Paraguay. El río Parapetí parece viajar hacia el sudeste, cambiando su rumbo para luego desaparecer en los arenales y bañados del Izozog. Hacia el Oeste, los contrafuertes de la cordillera andina, semejan lagartos cuyos lomos erizados de picos montañosos, muestran las serranías de Charagua y las lomas de Ibibobo, Capirenda, Ipaguazú, Carandaití y Mandeyapecua.
    Hacia el río Parapetí, el territorio se torna hostil y peligroso debido a las extensas zonas carentes de agua, en cambio, en las zonas adyacentes a los ríos Pilcomayo y Paraguay y en la faja subandina, existen asociaciones de árboles, donde predomina el quebracho, algarrobo, palo blanco y otras especies que constituyen la delicia de madereros y fabricantes del carbón vegetal. Son las hormigas cortadoras que están destruyendo la riqueza forestal, amparados por resoluciones ministeriales y la bonachona actitud de los que deben controlar y defender bosque y monte.
    Para cierto historiador, las civilizaciones aztecas, maya, chibcha, incaica, etc., son “culturas de maíz”, porque este cereal interviene en la preparación de diversos alimentos y bebidas. Es el principal sostén del campesino chaqueño, especialmente. Cuando fallan los demás cultivos por los riesgos que implica la agricultura, que depende de la lluvia.
    Los matacos y algunos estancieros. Muestran predilección por las vainas del algarrobo, del mistol y chañar. El contenido de ácido tánico, azúcar y vitaminas es muy benéfico para los niños; si se complementa con leche, carne, pescado del Pilcomayo, se tendrá sustancias alimenticias de primer orden. Matacos y campesinos rinden culto al algarrobo, cuando caen sus vainas maduras; machacadas en el “tacú”, pasan al bateo de “toborochi” . Al comienzo, cuando se inicia la fermentación, es una bebida agradable y refrescante. Cuando aumenta el fermento, el bateón parece hervir; esto significa que la “aloja” ya tiene contenido alcohólico y, ya se puede iniciar la fiesta campestre.

    BIOTECNOLOGÍAS del ARCHIPIÉLAGO DE SAMOA

    Aceite esencial vegetal estudiado como un repelente de mosquitos y hormigas
    Por Sharon Durham
    24 de agosto 2009
    Científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) se han juntado con investigadores de una compañía en Samoa Americana para investigar la composición química de un aceite esencial derivado de una planta samoana que repele los mosquitos y las hormigas.
    Los científicos del ARS e investigadores de la empresa Agro Research, Inc., en Pago Pago, Samoa Americana, descubrieron que el aceite de la planta samoana repeló mosquitos y hormigas en estudios preliminares, los cuales fueron realizados bajo un acuerdo de transferencia de material. La aislamiento e identificación del componente activo se realizarán mediante un acuerdo de investigación y desarrollo cooperativo.
    La planta es una de 540 especies autóctonas de plantas florecientes en Samoa Americana, el cual es un territorio estadounidense en el Pacífico Sur.
    Químicos Robert Vander Meer y Ulrich Bernier, quienes trabajan en el Centro para Entomología Médica, Agrícola y Veterinaria mantenido por el ARS en Gainesville, la Florida, están colaborando con Pemerika Tauiliili de Agro Research, Inc., en identificar los ingredientes activos en el aceite esencial vegetal.
    Dos especies de mosquito–Aedes aegypti y Anopheles albimanus—fueron usadas para evaluar la capacidad repelente del aceite esencial. A. aegypti transmite los virus que causan la fiebre amarilla, la fiebre del dengue y la fiebre chikungunya. A. albimanus transmite los parásitos de la malaria, y no es tan susceptible a repelentes como muchas otras especies de mosquito.
    El aceite esencial también fue probado en la hormiga roja de fuego importada, Solenopsis invicta. Los investigadores observaron una capacidad repelente considerable con concentraciones diluidas más de 100 veces, y los componentes activos son probablemente una parte pequeña del aceite total.
    Aunque no hay la malaria en Samoa Americana, los mosquitos todavía causan muchos problemas para la población samoana debido a la transmisión del virus de la fiebre del dengue.
    La exploración para descubrir nuevos ingredientes activos entre los extractos botánicos tiene valor porque puede llevar al descubrimiento de nuevos equivalentes sintéticos con propiedades únicas y útiles.
    ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del Departamento de Agricultura de EE.UU.

    simon69rodriguez@yahoo.es

eleven + 15 =