Nuevo estudio revela que ballenas jorobadas también se alimentan en Perú durante migración

  • Investigadores señalan que las ballenas no solo transitan por aguas peruanas, sino también tienen a sus crías y se alimentan en aguas productivas de la costa central y sur del país.

martes

28 de abril, 2026

Foto: Sarai Cortez

 

La migración de las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) es un proceso natural donde, según la ubicación geográfica de esta especie y época del año, se puede determinar qué actividad desarrolla. En verano, por ejemplo, se alimentan en aguas frías como la Antártida y el sur de Chile, y luego migran hacia zonas tropicales durante el invierno, desde el norte del Perú hasta el sur de Nicaragua, para reproducirse, manteniendo un ayuno prolongado durante este periodo. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista Marine Biology amplía esta visión tradicional.

La investigación, liderada por Miguel Angel Llapapasca del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada – Unidad Académica La Paz (CICESE-UALP), Baja California Sur, junto a un equipo de científicos peruanos del Instituto del Mar de Perú, ONG Proyecto Cetáceos Perú y la Universidad Científica del Sur, demuestra que el ecosistema marino peruano cumple un rol más complejo: las ballenas no solo transitan por aguas peruanas, también tienen a sus crías y además se alimentan en aguas productivas de la costa central y sur del Perú.

El estudio integró avistamientos de ballenas jorobadas recopilados durante casi dos décadas (2000-2019) por la Oficina de Investigaciones en Depredadores Superiores del Instituto del Mar del Perú, reportes recientes de alimentación (2023-2025) de ciencia ciudadana y datos oceanográficos satelitales. Mediante modelos estadísticos avanzados, se identificaron zonas críticas relacionadas con sus actividades de reproducción, migración y alimentación oportunista.

La investigación señala que las ballenas jorobadas no dependen exclusivamente de la energía almacenada en sus reservas de grasa durante la migración, sino que aprovechan la riqueza del mar peruano. Esto se debe a las condiciones oceanográficas privilegiadas de la costa, que favorecen la agregación de alimento en superficie durante el verano e inicios de otoño, lo que permite que las ballenas tengan “restaurantes de paso” antes de continuar con su viaje.

“Nuestros resultados abren la puerta a la posibilidad de que las costas de Perú funcionen como refugios de alimentación alternativos. Esto podría responder tanto al incremento poblacional de las ballenas, como a la pérdida de calidad de sus sitios tradicionales de alimentación debido al cambio climático y el impacto humano. Esto ya ha sido documentado en poblaciones del hemisferio norte”, señaló Miguel A. Llapapasca.

Por su parte, Aldo S. Pacheco explicó que, con esta investigación, “nuestro entendimiento de la biología de la ballena jorobada en este lado del mundo va aumentando. La presencia de las ballenas jorobadas en el Perú, y sobre todo la confirmación de que se alimentan en nuestras aguas, agrega una nueva complejidad a cómo entendemos nuestro ecosistema. Eso abre puertas a seguir investigando cómo el ecosistema puede sostener grandes poblaciones de peces, sino también de grandes mamíferos marinos como la ballena jorobada”.

[Ver además ► Temporada de avistamiento de ballenas: 10 consejos para un turismo responsable]

Foto: Proyecto Cetáceos Perú

Datos para su conservación

Según los investigadores, este estudio consolida al ecosistema marino peruano como un enclave multifuncional y estratégico para las ballenas jorobadas, donde el éxito de su migración depende tanto de la reproducción como de su alimentación en nuestras costas. Asimismo, resaltan la integración de la ciencia ciudadana que aportó con datos claves de monitoreo.

También indicaron que la investigación sirvió para detectar las amenazas que enfrenta esta especie en su paso por aguas peruanas.

“El estudio reveló que las ballenas jorobadas atraviesan áreas de intensa actividad pesquera y tráfico marítimo. Esta superposición aumenta el peligro de enmallamientos y colisiones, especialmente en la zona norte-centro, donde eventos de varamientos son frecuentemente reportados en invierno y primavera”, explicó Miguel A. Llapapasca.

“Los resultados destacan que zonas como Illescas y Paracas son sitios críticos de convergencia donde las ballenas se agregan durante su migración. Esto refuerza la necesidad de mantener nuestras Reservas Nacionales protegidas frente a impactos de actividad humana”, agregó.

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