Sebastián Salazar Bondy: el escritor que defendía los árboles de Lima
- A través de diversos artículos periodísticos, Sebastián Salazar Bondy expresaba su amor por la naturaleza, especialmente por los árboles y parques de la capital peruana. Además, era un defensor de los espacios públicos que, desde su tiempo, sufrían recortes y las áreas verdes eran reducidas sin planificación.
viernes
16 de enero, 2026

Fotos: Andina / SPDA
Por Jaime Tranca* / jtranca@spda.org.pe
El 4 de julio de 1965, hace sesenta años, Sebastián Salazar Bondy partió a la eternidad. Tenía solo 41 años, pero contaba con una vasta obra que abarcó sobre todo la literatura, la crítica, el ensayo y el periodismo. Su pronta partida causó un sinsabor y una pregunta recurrente: “¿Qué más hubiese podido escribir?”. Esta interrogante no solo se la han hecho sus contemporáneos sino también las posteriores generaciones que conocieron algunos sus libros, como por ejemplo Lima la horrible, un análisis de la desigualdad social que caracterizaba y caracteriza hasta hoy a la capital peruana. Con este libro, Salazar Bondy acuñó una de las frases más conocidas sobre Lima en el habla popular y académica, y con la suma de sus artículos periodísticos logró poner en agenda temas como la política, el desarrollo de las ciudades, la salud de la población y la defensa de los espacios públicos, especialmente las áreas verdes que desde el tiempo del escritor ya escaseaban y sufrían constantes mutilaciones.
Un libro que resalta precisamente el interés de Salazar Bondy por los temas sociales y ambientales es La ciudad como utopía (Universidad de Lima, 2016), el cual reúne sus crónicas publicadas en El Comercio, La Prensa y la revista Oiga, de 1953 a 1965. En esta obra se puede conocer cómo el autor prestaba atención a diversos problemas de la urbe, como por ejemplo la falta de planificación urbana, el daño al patrimonio, la inseguridad, entre otros temas que aún persiguen a la ciudad más poblada del país y la cuarta a nivel de Sudamérica. El mismo libro, en el tercer capítulo denominado “El poco verde que nos han dejado”, presenta las crónicas del autor referidas a la defensa de los árboles, los parques, y el poco interés de las autoridades que preferían la tala, el arboricidio y el recorte de áreas verdes.
“Salazar Bondy acierta en crear una imagen vívida y trágica de la existencia del árbol en una ciudad como Lima”, destaca el investigador Alejandro Susti en el prólogo del libro. “[…] Es también cierto que en esta defensa de los escasos espacios naturales de la ciudad –y en particular, del árbol– ante el avance de la destrucción emprendida principalmente por las autoridades ediles, hay un cierto tono de melancolía y tristeza que llega a translucirse en ciertos pasajes[…]”.
En sus escritos, Salazar Bondy no solo reclamaba más espacios verdes, sino insistía en que estos debían ser de acceso público, y no un privilegio solo de las personas más pudientes que pueden tener un jardín dentro de sus predios.
“Lima es una de las ciudades del mundo con más bajo índice de áreas verdes, lo cual no es un récord enorgullecedor. […] Un eufemismo llama a Lima ‘ciudad-jardín’. ¿En realidad lo es? Relativamente, se puede responder. El apelativo se refiere más a la abundancia de jardines particulares, de parques privados, que a la de lugares públicos para esparcimiento general. Y aun en lo que a eso se refiere el apodo es excesivo”, destaca el autor en una crónica publicada en La Prensa, el 26 de diciembre de 1957.
También expresa con voz altisonante su defensa hacia los árboles que diversas gestiones municipales no han sabido proteger.
“Día a día vemos caer bajo el hacha implacable los árboles centenarios que decoran nuestras plazas y nuestros jardines. Desde alguna oficina municipal se imparte la condena a muerte, y los verdugos ejecutan la pena con eficiencia digna de mejor causa. No es posible explicarse a qué secreta animadversión obedece este ensañamiento, puesto que el árbol no es capaz de hacer daño a nadie ni de mortificar a ninguno. ¿Que sus raíces rompen las aceras? ¿Acaso no es sabido que cuando un vegetal carece de agua la busca en la superficie? El correctivo no es talar el árbol sino procurarle el líquido que como un sediento reclama”, escribe en otra crónica para La Prensa, publicada el 4 de mayo de 1954.
Sebastián Salazar Bondy es un ejemplo para el periodismo ambiental de hoy. Fue una de las pocas voces de su tiempo que reclamaban un ambiente sano para las personas.
Estos fragmentos resaltan la sensibilidad del escritor multifacético hacia la naturaleza, y su preocupación por las personas más desfavorecidas que “sobrevivían” en la gran Lima, un tema también recurrente en la obra de varios de sus contemporáneos como Julio Ramón Ribeyro, Mario Vargas Llosa y Enrique Congrains, este último conocido por su obra Lima, hora cero, un conjunto de relatos que inauguran el llamado “realismo urbano” en la narrativa peruana que se nutría del contexto político y la ola migratoria de la década de 1950.
Los textos de temática ambiental de Salazar Bondy también destacan por su actualidad. Hasta hoy, Lima no tiene la cantidad suficiente de áreas verdes por habitante: solo existe 3 metros cuadrados por persona, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda 9. El cariño hacia los árboles también no es algo que caracteriza a diversas gestiones municipales, y prueba de ello son los constantes reclamos de vecinos que se oponen a obras que priorizan el cemento. El recorte de parques, el enrejado de espacios públicos con áreas verdes y la desigualdad en Lima es todavía la realidad, y a ello le podemos sumar la contaminación del aire por el parque automotor y la actividad industrial, la contaminación visual y sonora, la invasión de espacios naturales como las lomas, y la contaminación de los principales ríos capitalinos.
Sebastián Salazar Bondy es un ejemplo para el periodismo ambiental de hoy. Fue una de las pocas voces de su tiempo que reclamaban un ambiente sano para las personas. Seguir sus pasos es caminar hacia una ciudad que convive con la naturaleza y la protege para beneficio de todos.
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* Este artículo fue publicado originalmente en la primera edición de la revista Actualidad Ambiental. Para acceder a más contenidos, descarga la publicación aquí.



