ONU declara la «bancarrota hídrica» del planeta: ¿a qué se refiere?

  • Estudio afirma que hemos entrado a una era donde la demanda humana ha agotado irreversiblemente los ahorros acuíferos que existían en pozos, glaciares y humedales.

viernes

23 de enero, 2026

Foto: AFP

Un informe de la Universidad de las Naciones Unidas declara que el mundo ha entrado en una era de «quiebra hídrica global», un punto de no retorno para ciertos sistemas donde la humanidad ha agotado irreversiblemente los ahorros acuíferos y secado los pozos del futuro, poniendo en riesgo el conjunto del sistema hídrico del planeta.

“La humanidad no solo ha gastado el ingreso anual de agua de ríos y lluvias, sino que ha vaciado los ahorros milenarios guardados en glaciares, humedales y acuíferos. El resultado son sistemas acuáticos quebrados –acuíferos compactados, lagos fantasmas, deltas que se hunden– sin capacidad de recuperarse”, informó la ONU.

Según el organismo internacional, este derroche de agua “se refleja en la agricultura intensiva, el crecimiento urbano e industrial, la contaminación y unas emisiones de gases de efecto invernadero que han provocado un cambio climático. Todo ello impone unos devastadores intereses a nuestras reservas de agua: sequías más largas, evaporación acelerada y lluvias imprescindibles”.

Kaveh Madani, autor principal del informe, indica que «muchas regiones han vivido muy por encima de sus posibilidades hidrológicas. Es como tener una cuenta bancaria a la que se le extrae dinero cada día sin que entre un solo depósito. El saldo ya es negativo».

Datos del derroche

El estudio destaca cuatro datos alarmantes: en 50 años, se han perdido humedales equivalentes a toda la superficie de la Unión Europea; el 75 % de la población mundial vive en países donde el agua escasea o es insegura; más de la mitad de los grandes lagos del planeta se están secando; y 2 mil millones de personas habitan sobre terrenos que se hunden por la sobreexplotación de aguas subterráneas.

Asimismo, subraya que la agricultura, que consume el 70% del agua dulce, es el epicentro del colapso. Cuando los cultivos se secan en una región, la escasez viaja a través de los precios de los alimentos, golpeando la seguridad alimentaria global y desestabilizando economías.

«El agua que falta aquí, se nota en la comida de allá. Esta quiebra no es un problema local, es un riesgo sistémico que fluye por las venas del comercio mundial», advierte Kaveh Madani.

Un llamado a la cordura

Frente a este escenario, el informe hace un llamado urgente a la acción: gestionar la quiebra, no la crisis. Esto implica renegociar el contrato con la naturaleza, transformar la agricultura, repartir justamente un recurso menguante y blindar los ecosistemas que aún producen agua.

“La Conferencia del Agua de la ONU 2026 se presenta como la oportunidad crítica para este ‘rescate hídrico’. El mensaje final es claro: aunque no podamos llenar de nuevo los acuíferos agotados, aún estamos a tiempo de proteger cada gota y quizá así aprender a vivir con el agua que nos queda”, indica la organización internacional.

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