Fauna víctima de tráfico ilegal se recupera en centro de rescate de Madre de Dios

  • Más de 100 especímenes, rescatados a través de operativos o entregados de manera voluntaria, se rehabilitan con el fin de regresar a su hábitat natural.

jueves

26 de marzo, 2026

Foto: Osinfor

 

A una hora en bote desde Puerto Maldonado, por el río Madre de Dios, se encuentra el centro de rescate Taricaya, un lugar donde los animales, víctimas del tráfico ilegal y la caza furtiva, se recuperan para poder regresar a su hábitat.

Este lugar, ubicado dentro Reserva Ecológica Taricaya, alberga a más de 100 animales silvestres rescatados en operativos o a través de entregas voluntarias. Al llegar, los ejemplares inician un proceso de recuperación a cargo de veterinarios especializados en fauna silvestre.

“Cuando ingresan, evaluamos su estado de salud e iniciamos un proceso que incluye atención veterinaria, alimentación adecuada y monitoreo constante de su comportamiento y adaptación, con un solo objetivo: su rehabilitación y, de ser posible, su retorno al bosque”, explica Nubia Sánchez Paredes, médica veterinaria de Taricaya.

El centro de rescate, fundado en el 2001, presta atención a los animales y desarrolla programas de investigación, educación ambiental y voluntariado. Además, realiza liberaciones autorizadas en las más de 476 hectáreas de bosque que conforman la concesión para ecoturismo, reconocida en 2025 como Otra Medida Efectiva de Conservación Basada en Áreas (OMEC) por su aporte a la conservación de la biodiversidad.

Manejo responsable

El trabajo que se desarrolla en Taricaya también ha sido reconocido por su manejo responsable de la fauna silvestre. En 2023, tras la supervisión del Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (Osinfor), el centro de rescate fue calificado con ocho estrellas en el Zoobservatorio de dicho organismo. Este resultado refleja su compromiso con la implementación del plan de manejo (alimentación, salud, seguridad de los recintos, bienestar animal, etc.) y el cumplimiento de sus obligaciones administrativas.

“Detrás de este reconocimiento hay un trabajo constante: revisiones veterinarias, dietas específicas para cada especie, recintos diseñados para estimular comportamientos naturales y un monitoreo permanente del estado de los animales. Más que una calificación, son prácticas que, día a día, buscan ofrecer a cada especie rescatada una verdadera oportunidad de recuperación”, señala Giancarlo Silva Tello, encargado de la Oficina Desconcentrada del Osinfor en Puerto Maldonado.

Para Rachel Kilby, administradora de Taricaya, estos procesos han sido clave para fortalecer el trabajo que realizan día a día. “Las supervisiones nos permiten asegurar que estamos cumpliendo con estándares adecuados en el manejo y bienestar de la fauna silvestre, y también generan confianza en la población sobre el trabajo que hacemos”, explica.

Foto: Osinfor

Especie emblemática  

Entre los animales que hoy se recuperan en Taricaya se encuentra un joven otorongo (Panthera onca) que llegó en octubre de 2025, cuando tenía apenas seis meses de edad. Había perdido a su madre tras un episodio de caza ilegal en el bosque. Sin posibilidad de sobrevivir solo, el cachorro fue recogido por personas que decidieron entregarlo voluntariamente al centro de rescate.

En Taricaya comenzó su proceso de rehabilitación. Bajo el cuidado del equipo técnico del centro, el otorongo de nombre Balam recibió alimentación, atención veterinaria y un entorno que le permitió fortalecer nuevamente los comportamientos propios de su especie.

Actualmente, se evalúa su traslado a un hábitat más amplio donde continuará su proceso de adaptación. “Si su desarrollo continúa de manera favorable, en el futuro podría regresar al bosque amazónico con un collar satelital que permitirá monitorear sus desplazamientos y conocer cómo se adapta nuevamente a la vida silvestre”, dice Nubia.

La historia del otorongo refleja la realidad que enfrentan muchas especies amazónicas víctimas del tráfico ilegal de fauna silvestre. En lugares como el centro de rescate Taricaya, estos animales encuentran una segunda oportunidad: inician un proceso paciente de recuperación que, en algunos casos, les permite regresar a la vida silvestre.

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