Bárbara d’Achille: la primera “influencer” ambiental del Perú
- Fue autodidacta, amante de la Amazonía, la cultura peruana y una experta en traducir lo complejo al lenguaje cotidiano.
- Hace 37 años fue asesinada por Sendero Luminoso mientras recorría el país para documentar sobre nuestra biodiversidad. Hoy es recordada por ser pionera del periodismo ambiental.
jueves
1 de octubre, 2026

Foto: El Comercio / LUM
Escribe: Jaime Tranca*
Cuando le preguntan qué es lo que más recuerda de su madre, Daina d’Achille responde que se le viene a la mente las veces en que ella redactaba en su máquina de escribir, frente a la ventana de su sala. Recuerda aquel sonido “taca”, “taca”, “taca” por toda la casa, y escribía a una velocidad olímpica porque “la máquina va a la par de mis pensamientos, el lapicero es demasiado lento para mí”.
Bárbara Bistevins Treimanis nació en Letonia, en la ciudad de Dobele, región Curlandia, el 2 de marzo de 1941. Debido a la Segunda Guerra Mundial tuvo que huir con sus padres a Suecia y luego Argentina. Llegó al Perú a principios en 1961, cuando tenía veinte años, y al poco tiempo conoció al italiano Maurizio d’Achille, con quien se casó y luego adoptó el nuevo apellido.
Antes de incursionar en el periodismo, Bárbara vivió por nueve años en Pucallpa, Iquitos y Manaos. En estos lugares, además de apreciar la vasta biodiversidad, conoció la cultura amazónica, pero además pudo darse cuenta de la realidad y las necesidades de las diversas poblaciones del país que la adoptó.
“Le gustaban las conversaciones interesantes y leía mucho: ficción, historia y cuando se aficionó más a la ecología, consultaba textos sobre el medio ambiente, a Darwin, etcétera; siempre estaba leyendo, escribiendo o pintando”, recuerda Daina en un testimonio que realizó para el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM), en el 2019.
Daina resalta que su madre fue autodidacta, que se formó leyendo y escribiendo. Su acercamiento al periodismo fue a través del periodista canadiense Nicholas Asheshov, fundador de The Lima Times, a quien conoció en Pucallpa. Cuando la familia regresó a Lima, continuaron viéndose y fue ella misma quien se ofreció a escribir para este medio. Si bien al principio se incomodaba con las ediciones, pronto mejoró tanto que llegó a El Comercio, en 1983, en donde comenzó con una pequeña columna y luego fundó la reconocida página de Ecología. Y desde entonces emprendió una carrera que hasta hoy ha marcado el periodismo nacional.
Esta página incluyó temas que para entonces muchos desconocían. Abordó, por ejemplo, la problemática de las áreas protegidas como Yanachaga-Chemillén, Abiseo, Pacaya Samiria, Cutervo, Manu, Machu Picchu, Paracas, Titicaca, Tambopata-Candamo, Tumbes, Cerros de Amotape, entre otros, según recuerda Marc Dourojeanni, reconocido ingeniero forestal, quien la conoció en esos años de intenso recorrido por el Perú.
“El principal aporte de Bárbara fue para la educación y motivación ambiental de la sociedad nacional. Supo, mejor que nadie, inclusive mejor que el mismo Antonio Brack, de quien era gran amiga, traducir la ciencia en términos simples y atractivos, pero precisos. Tuvo la capacidad de hacer comprender, a todos, la realidad peruana, tal como es, y lo hizo sin jamás ofender ni crear conflictos”, nos cuenta el reconocido ingeniero forestal, Marc Dourojeanni.

Imagen: Recorte de El Comercio del 2 de junio de 1989
El último viaje
Tanto Dania d’Achille como Dourojeanni coinciden en que Bárbara buscaba siempre la verdad y no quería que nadie se la contara. Ella misma quería ir a los lugares, hablar con la gente, observar e entorno para describirlo, y para ello estaba bien equipada: mochila, linterna, colchón, casacas cortavientos y carpas de campaña.
“Su principal virtud fue nunca escribir sobre lo que ella misma, personalmente, no veía y entendía. Siempre buscaba la verdad. Por eso recorrió todo el Perú, de norte a sur y de este a oeste. Y, por eso, sus artículos eran tan útiles”, recuerda Dourojeanni. Lamentablemente, en uno de esos viajes, la periodista encontró la muerte, a los 48 años.
Según documenta la Comisión de la Verdad, el 31 de mayo de 1989, en el paraje denominado Huarmicocha, distrito de Huando, provincia y departamento de Huancavelica, d’Achille y el ingeniero Esteban Bohórquez Rondón, de la Corporación de Desarrollo (CORDE-Huancavelica) fueron asesinados por integrantes del grupo terrorista Sendero Luminoso.
D’Achille y Bohórquez iban a realizar una visita al Proyecto Especial de Camélidos Sudamericanos que se ejecutaba en las comunidades de Tinyaclla y Pueblo Libre, en el distrito de Huando (Huancavelica). Junto a ellos, en una camioneta, se encontraban Jaime Condori Matamoros, Víctor Cabezas Saforas y el chofer Hugo Villafuerte Durand. Sin embargo, en el camino fueron interceptados por personas armadas y encapuchadas. Tras obligarlos a bajar del vehículo, los encapuchados liberaron a Condori, Cabezas y Villafuerte, quienes relatan que al alejarse del lugar escucharon un disparo y una explosión. Al día siguiente, las fuerzas del orden fueron a buscar a los detenidos y en el lugar hallaron al ingeniero Bohórquez muerto de un disparo en la cabeza y a la periodista d’Achille asesinada a pedradas.
La camioneta, además, había sido dinamitada. Los testigos afirmaron que Bárbara se negó a fotografiarlos y escribir un artículo sobre Sendero Luminoso, y ello habría ocasionado esa reacción. La muerte de Bárbara d’Achille llamó la atención nacional e internacional. Políticos, gremios de prensa e incluso organizaciones como Naciones Unidas condenaron el hecho y exigieron investigación. Sin embargo, el informe de la Comisión de la Verdad resalta que no se hallaron a los responsables directos.
“El principal aporte de Bárbara fue para la educación y motivación ambiental de la sociedad nacional. Supo, mejor que nadie, inclusive mejor que el mismo Antonio Brack, de quien era gran amiga, traducir la ciencia en términos simples y atractivos, pero precisos. Tuvo la capacidad de hacer comprender, a todos, la realidad peruana, tal como es, y lo hizo sin jamás ofender ni crear conflictos”.
Marc Dourojeanni

Foto: El Comercio
¿Qué nos dejó?
Manuel Burga, exdirector del LUM, recuerda que cuando Bárbara d’Achille recibió el Premio María Koepcke, en 1986, confesó sobre las tres razones por las cuales escribía. Primero, porque había vivido en la Amazonía, donde aprendió sobre el Perú; segundo, porque quería conocer más sobre la enorme riqueza natural y cultural del país, moldeada por diversas generaciones de peruanos; y porque consideraba que lo mucho que había visto y aprendido debía ser transmitido para su respectivo debate, para generar alarma e incluso indignación.
“Esa indignación, me parece, fue el motor central de su apasionado trabajo de ambientalista”, afirmó Burga en Bárbara, ¿qué ha cambiado?, una publicación del LUM. Marc Dorujeanni también destaca de la periodista su amor por el país, y su talento como traductora de lo técnico al lenguaje cotidiano: “Ella siempre se interesó por la naturaleza. Desarrolló su capacidad de interpretarla durante su estadía en Pucallpa y en otros lugares de la Amazonía, cuando conoció y comenzó a amar el Perú, su segunda patria. Por eso buscó ‘hacer algo’ por cuidar el ambiente. Siendo una persona muy culta y además excelente escritora, encontró un nicho en el periodismo científico-educativo donde su capacidad de traducir temas muy complejos en textos simples, además de bien ilustrados, la transformó en la gran ‘influenciadora’ que fue”.
El trabajo de d’Achille ha sido reconocido por ser pionera en el periodismo ambiental, además por su valentía, disciplina y vocación de servicio que no terminaba solo en informar, sino también incluía ayudar a los más necesitados y defender la naturaleza. Y por esta labor, tanto la ciudadanía como autoridades han llevado esta admiración a otros escenarios para que su nombre no sea olvidado: por ello parques, colegios, un premio ambiental y hasta un área protegida llevan su nombre. La Reserva Nacional Pampa Galeras-Bárbara d’Achille, por ejemplo, es tan solo un recordatorio de lo que hizo en vida: marcar un camino que hoy recorren muchos periodistas.
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