La dama de las orquídeas: recordando el aporte de Sofía Arévalo

  • «Sofía Arévalo no era una orquideófila común. […] pese a no tener formación académica, ella se convirtió en una campeona del descubrimiento, reproducción y conservación de orquídeas miniatura de los Andes amazónicos, especies a las que pocos prestan atención».

martes

19 de mayo, 2026

Sofía Arévalo dictando clases en La Molina. Foto: Archivo familiar

Escribe: Marc Dourojeanni[1]

 

La dama de las orquídeas no tiene nada en común con la dama de las camelias, excepto que cada una amaba mucho las flores que las caracterizaron. La dama de las orquídeas no era personaje de ficción, no era triste ni indecisa. Ella era muy real, muy actual y no lloraba con frecuencia. Era una emprendedora trabajadora, atrevida y perseverante, una investigadora de raíz y una madre y amiga ejemplar. Ella fue Sofía Carlota Arévalo Saavedra, una de las más conocidas conservadoras de orquídeas del Perú que falleció en Lima, el 10 de mayo de 2026.

Sofía nació el 24 de octubre de 1948, en Lamas (San Martín), donde -según ella misma- vivía rodeada de orquídeas, aprendiendo a apreciarlas y a examinarlas… “Me gustaba jugar con los Cataseteum saccatum, me divertía haciendo saltar los polinios y aprovechar las vainas maduras de la vainilla”. La vida llevó a Sofía a la Universidad Nacional Agraria de La Molina, no para estudiar sino como secretaria ejecutiva. Fue allí donde conoció a su marido y padre de sus tres hijos, el hoy bien conocido y respetado profesor Manuel Ríos Rodríguez, por entonces un asistente apenas graduado. No eran ricos y el comienzo de la familia fue muy difícil. En la década de los años 1980, y en parte de los años 1990, el salario de un profesor no llegaba siquiera a 200 dólares mensuales, provocando la mayor fuga de talentos de que se tiene noticia en el Perú. Pero Manuel adoraba su trabajo y no aceptó salir de La Molina. Entonces, quien tuvo que sacrificarse fue ella, Sofía. Debió abrir una suerte de restaurante para empleados del banco próximo en la sala de la propia casa. Hacer compras, cocinar, montar y desmontar el “restaurante”, lavar platos, cuidar de los hijos y mucho más. Fue el periodo más difícil de su vida. Pero con una vitalidad excepcional ella hizo todo, sin dejar de ser alegre, de recibir los amigos en su casa y de apoyar el trabajo del marido.

Manuel Ríos y Sofía Arévalo. Foto: Archivo familiar

La economía doméstica mejoró, y disponiendo de un jardín bastante amplio, ella que nunca, ni en los peores momentos, abandonó su amor por las plantas y, en especial, por las orquídeas, comenzó a dedicarles más tiempo, hasta convertir su pasión en su actividad principal. A partir de los años 1990 el nombre de Sofía comenzó a circular en los círculos orquideófilos de Lima y de San Martín y fue convidada a ser miembro de la Sociedad Peruana de Orquídeas desde 1997. Su fama creció y por eso perteneció a varias organizaciones que cuidan de orquídeas, entre ellas la Asociación de Orquidiarios del Alto Mayo (Moyobamba), ACER Montaña Chota Perú y el Club Peruano de Orquídeas. En 2005, y durante tres años, trabajó en un proyecto municipal en la ciudad de Munichis (Yurimaguas), enseñando a los pobladores y campesinos el cultivo y reproducción de orquídeas. En 2007 escribió el libro Cultivo de Orquídeas para Aficionados que, con dos ediciones, ganó el premio del National Gardens al mejor libro por estar escrito en un idioma muy fácil de entender, justamente para aficionados. Fue convocada para dictar cursos sobre cultivo de orquídeas, tanto en la Sociedad Peruana de Orquídeas como en varias municipalidades en el interior del país y más recientemente en la Universidad Nacional Agraria de La Molina.

Pero Sofía Arévalo no era una orquideófila común. No despreciaba la belleza de las grandes orquídeas cultivadas o silvestres, pero, pese a no tener formación académica, ella se convirtió en una campeona del descubrimiento, reproducción y conservación de orquídeas miniatura de los Andes amazónicos, especies a las que pocos prestan atención. Esa cualidad le permitió ser, en 2011, jefe de brigada para la primera operación formal de rescate de orquídeas a lo largo de una carretera en el departamento de Huánuco, lo que se realizó con mucho éxito. En 2017 participó en la World Orchid Conference, donde hizo una exposición sobre rescate de orquídeas como compensación ambiental para los impactos de una hidroeléctrica en Huánuco. En esa condición fue reiteradamente y por años invitada a ofrecer charlas en las exposiciones de orquídeas de Cali, Bogotá, Medellín, Popayán y Lima, donde además era jueza para orquídeas miniatura. Consiguió, con medios modestos y caseros, reproducir esas delicadas orquídeas en las condiciones de la Costa peruana.

Sofía Arévalo era una mujer aún joven y llena de energía y de proyectos que hubiese dado mucho más al conocimiento de sus plantas preferidas. Nadie esperaba lo que ocurrió trágicamente en un tranquilo domingo Día de la Madre. Murió tal como vivió, sorpresivamente, de forma decidida y sin rodeos. Perdimos una gran personalidad y un ejemplo de vida. Una madre y esposa que, primero, fue eso mismo pero que nunca dejó atrás sus sueños de ser algo más en la vida.

 

 

 

 

___________________________________________

[1] Profesor emérito de la Universidad Nacional Agraria de La Molina, Lima, Perú.

Suscríbete a nuestro boletín

Recibirás las noticias de Actualidad Ambiental  en tu buzón

Descarga la primera edición de la revista Actualidad Ambiental

Noticias relacionadas

  • Niñas y niños celebraron el Día del Libro a través de un cuentacuentos sobre ecosistemas frágiles

  • K’erenda Zambrano: “La conservación necesita pasión, pero también disciplina, paciencia y estudio”

  • Pillco Grande: la comunidad quechua que conserva el hábitat del oso andino en Cusco

  • Cusco: área de conservación privada protegerá más de mil hectáreas de bosques nublados y pajonales altoandinos

  • Deporte y conservación: lanzan guía global para proteger ecosistemas de surf

  • Premio Carlos Ponce reconoció el compromiso por la conservación de nuestro patrimonio natural

  • [Opinión] Nueva amenaza para los indígenas amazónicos

  • Efecto Trump en Brasil y Perú: discurso negacionista y retroceso ambiental

  • Loreto: reconocen área de conservación privada del pueblo kukama-kukamiria