Editorial
Purús – Manu: una visión de paisaje

Por: Hauke Hoops, director de FZS Perú
Danilo Jordan, coordinador Paisaje Purús de FZS Perú

4.5 millones de hectáreas de bosques amazónicos que se extienden como un desafío. La conservación de la naturaleza de este territorio selvático en favor de los habitantes locales, nacionales y globales. La necesidad de una gestión participativa para un buen manejo de los recursos naturales de manera sostenible. Estos son solo algunos de los aspectos que confluyen en el desarrollo del proyecto “Conservación y consolidación de las áreas protegidas y las tierras indígenas en el interior del paisaje Purús – Manu” que a fines del 2021 llega a su cierre, después de cinco años. Este proyecto traduce intenciones globales, como aquellas de la reciente cumbre sobre cambio climático (COP26) hacia el nivel local, contribuyendo a la mitigación del cambio climático y la consecuente pérdida de biodiversidad, beneficiando al mismo tiempo a la población.

Para nosotros, la Sociedad Zoológica de Frankfurt (FZS), sumergirnos en esta iniciativa junto a la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) y San Diego Zoo Global, guardaba razones inherentes a este espacio que comprende las zonas núcleo y las zonas de amortiguamiento del Parque Nacional Alto Purús, el Parque Nacional del Manu y la Reserva Comunal Purús, así como la Reserva Indígena Mashco Piro, la Reserva Indígena Murunahua y la Reserva Territorial Madre de Dios: en primer lugar, su alto grado de biodiversidad que la configuran posiblemente como una de las zonas de mayor diversidad de vida del planeta, albergando especies endémicas y otras en vías de extinción, tanto de fauna como de flora, como el lobo de río.

El Mono maquisapa (Ateles chamek) y el lobo de río (Pteronura brasiliensis) son dos especies de fauna amenazada que habitan dentro del mosaico.

En segundo lugar, su gran diversidad cultural, unida a una herencia ancestral difícil de calcular, representada por más de ocho etnias indígenas y más de 50 comunidades nativas que viven alrededor y al interior de las áreas naturales protegidas (ANP), siendo además uno de los últimos refugios de pueblos indígenas en aislamiento y contacto inicial (PIACI) de la Amazonía peruana; otra de estas razones responde a que este paisaje es considerado el bosque más grande y mejor conservado en el ámbito nacional, lo que no puede dejar de enorgullecernos. Finalmente, Purús – Manu conserva cabeceras de cuencas, origen de fuentes de agua de toda la Amazonía, brindando servicios ecosistémicos esenciales para el ser humano.

“Este paisaje es considerado el bosque más grande y mejor conservado en el ámbito nacional, lo que no puede dejar de enorgullecernos”.

Sin embargo, aun cuando este paisaje cuenta con un marco legal que le confiere una protección estricta, existen ciertas afectaciones (amenazas) que ponen en riesgo su existencia. Entre ellas, el impacto por la construcción de carreteras sin una planificación adecuada; la extracción minera ilegal, especialmente en la cuenca del río Pariamanu; el cambio de uso de suelo dirigido a cultivos legales agrícolas e ilegales (hoja de coca) que causa presión sobre el bosque y su consiguiente deforestación; y, por último, la extracción de recursos de forma indiscriminada que amenaza la sostenibilidad de los mismos, como la caoba o los huevos de taricaya, por poner un par de ejemplos.

El camino vecinal que ya une Boca Manu con Shintuya es una de las amenazas para la Reserva Comunal Amarakaeri.

Ante un panorama que parece azaroso por su complejidad, se erige el gran alcance del proyecto que es capaz de dilucidar oportunidades dentro de las dificultades. Y aquí queremos hacer hincapié en nuestra visión de paisaje, entendido este como un “gran todo” en el que no solo es primordial, sino imperativo, plantear una gestión integrada y participativa para su manejo. De allí que las estrategias generadas en estos cinco años se han basado en un enfoque multisectorial y multinivel, en las que el cimiento ha sido construir confianza para ser capaces de establecer redes de trabajo con diversos actores. De este modo, ellos se han convertido en verdaderos protagonistas y portavoces del proyecto: Sernanp y Ministerio de Cultura como entidades directas encargadas de la administración de este territorio, gobiernos regionales y locales, municipalidades, diversas entidades estales como las direcciones regionales de Producción y Educación de Madre de Dios, organizaciones indígenas como Fenamad y Feconapu, y por supuesto la población de las comunidades nativas y de zonas aledañas, porque finalmente son las personas las que generan los cambios, desde los más pequeños hasta los más significativos. Se trata de una responsabilidad compartida en la que la conservación y el manejo sostenible de recursos naturales descansa en una población concientizada y participativa, que también disfruta del bosque y de lo que este le ofrece. Por esto, quizá nuestro mayor logro en este camino ha sido la puesta en valor de los beneficios de esta ANP; es decir, darlos a conocer como una oportunidad única de desarrollo para las poblaciones locales.

“Queremos hacer hincapié en nuestra visión de paisaje, entendido este como un ‘gran todo’ en el que no solo es primordial, sino imperativo, plantear una gestión integrada y participativa para su manejo”.

Izquierda: Danilo Jordán, coordinador Paisaje Purús de FZS Perú. Derecha: comunidad nativa Santa Rosa de Huacaria, en Cusco.

Cada una de nuestras acciones aspira a extenderse en el largo plazo e ir generando y sentando las bases para una transformación cada vez más dinámica. Por tanto, ante el cierre del proyecto, no podemos dejar de preguntarnos qué desafíos enfrentamos de aquí en adelante. Indudablemente deseamos consolidar lo avanzado. Es decir, comprometer e involucrar aún más a los actores para continuar estableciendo conexiones; crear medios de vida sostenibles para la población a través de la investigación, priorizando posibles productos y el acceso a mercados; o contribuir a que los y las jóvenes, a través de la educación, conozcan el valor de su medio ambiente, único en el mundo; entre otros. Y, así, la naturaleza permanecerá incólume gracias a una gestión del manejo integral del paisaje Purús – Manu que sea sostenible para el bienestar de la población local y global.