[ANÁLISIS] El ambiente y los recursos naturales en los planes de gobierno 2016-2021
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Foto: Agencia Andina

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Escribe Marc Dourojeanni / Profesor Emérito de la Universidad Nacional Agraria de La Molina

La obligación de los candidatos presidenciales en las elecciones generales para presentar sus planes de gobierno brinda una oportunidad de comprender mejor lo que los políticos consideran importante y sobre lo que piensan hacer en todos los campos del quehacer nacional. En esta nota se analiza en términos muy generales lo que ellos dicen sobre la compleja problemática ambiental y de los recursos naturales renovables.

Los tales planes, con escasas excepciones, reflejan apenas la intención de cumplir, a las prisas, con la condición de presentarlos y, quizá por eso, son desbalanceados, inconsistentes, incompletos y, en especial, no explican cómo cumplir sus proposiciones. Sin embargo, revelan mucho sobre la perspectiva ambiental de los políticos y, en algunos casos, brindan sorpresas agradables, inclusive ideas bastante originales. Pero, como se verá, llama la atención que el plan que incuestionablemente es de mejor calidad sea asimismo aquel que más podría perjudicar el ambiente y el patrimonio natural.

Lo primero, que sin duda es positivo, es que prácticamente todos los planes abordan el tema ambiental al que combinan de modo un tanto confuso con el del uso y conservación de los recursos naturales renovables. Por lo menos, los planes incluyen gran parte de la terminología ambiental políticamente correcta de uso actual y, por cierto, no deja de ser positivo que ningún candidato haya propuesto formalmente eliminar el Ministerio del Ambiente.

Muchos se refieren con bastante detalle al agua y buena parte de ellos brinda alguna opinión sobre la minería informal. Asimismo muchos tratan específicamente de la Amazonía, de los pueblos indígenas, de la perentoria necesidad de terminar el proceso de titulación de tierras, de la necesidad de reforestar y, además, varios también mencionan la energía limpia. Todos hacen un desarrollo considerable del tema turismo. Es decir que, comparado a los planes que se conocieron en elecciones previas, parece existir un notorio progreso en la conciencia política sobre ambiente y recursos naturales. No obstante, cabe decir que dadas las proporciones colosales de la crisis ambiental mundial no cabía esperar menos.

Dicho lo anterior debe reconocerse que, quizá con la relativa excepción del plan del Partido Humanista Peruano, todos los planes ubican la temática ambiental como un apéndice, sin integrarlo al resto. No parece haberse entendido, pues, que el desarrollo del Perú se sustenta en las capacidades naturales de su ambiente y que en la medida en que estas se deterioran, la economía y la sociedad sufren las consecuencias. Lograr un desarrollo sostenible implica decisiones en absolutamente todos los sectores, desde la educación y la salud hasta, muy especialmente, en los sectores agropecuario, pesquero, minero y energético pasando inevitablemente por el de infraestructura de transportes. De nada sirve afirmar que se aplicará con rigor la legislación ambiental si en el mismo plan ya se están tomando decisiones arriesgadas o abiertamente contrarias a cualquier propósito de sustentabilidad.

Hay planes, por ejemplo, que afirman que van a frenar la deforestación y disminuir la emisión de gases de efecto invernadero pero anuncian nuevas carreteras y ferrovías en los bosques (Alianza Popular, Perú Posible, Peruanos por el Kambio), lo que obviamente acelerará la deforestación y la emisión de gases. Tampoco tiene sentido poner énfasis en proyectos para garantizar agua para todos cuando simultáneamente se pretende limitar los requisitos del licenciamiento ambiental (Peruanos por el Kambio). De otra parte, muchos planes mencionan los temas ambientales y de recursos naturales como “listas de compra”, o sea, los enumeran y dicen que les prestarán la debida atención, sin mayor explicación. Pasan por eso asuntos tan importantes como el rol del Perú con relación al cambio climático sin decir qué se hará concretamente para cumplir las obligaciones nacionales ni para sacar provecho de las decisiones internacionales al respecto. Lo mismo ocurre con el tema de la minería ilegal que muchos ofrecen resolver sin brindar la menor indicación de cómo.

Algunos planes abordan el tema ambiental y de los recursos naturales de formas mucho más completas que otros. Tal es el caso de los planes de Fuerza Popular, Partido Humanista Peruano, Peruanos por el Kambio, Frente Amplio y Orden. Otros dicen muy poco pero no dicen nada errado (Acción Popular, Perú Nación). Y varios apenas enumeran temas o no dicen nada que valga la pena siquiera mencionar (Partido Nacionalista Peruano, Democracia Directa, Todos por el Perú, Frente por la Esperanza, Progresando Perú, Perú Libertario).

Algunos cometen errores como, por ejemplo, afirmar que su gobierno conservará 20 millones de hectáreas de bosques (Solidaridad Nacional-UPP) cuando en realidad ya hay mucho más que eso en áreas protegidas y tierras indígenas. Dos confunden el tema ambiental con “biodiversidad”. De otra parte, prácticamente todos tienen omisiones importantes. Por ejemplo, los planes de Fuerza Popular y del Partido Humanista Peruano, que como dicho son más completos desde el punto de vista ambiental general, ni mencionan las áreas naturales protegidas a pesar del enorme territorio que estas ocupan y de su importancia gravitante. Por el contrario, los planes  de Perú Patria Segura y Acción Popular tienen citas apropiadas sobre ellas. Otra omisión curiosa es la omisión del problema de la explotación abusiva de los recursos pesqueros marinos y de agua dulce. Todos insisten en que hay que proteger la pesca artesanal sin siquiera mencionar que esa pesca es tan o más depredadora que la industrial. Apenas Orden y Fuerza Popular lo insinúan indirectamente al decir que fortalecerán la investigación.

El plan de Alianza para el Progreso del Perú, que es muy pobre en términos ambientales, hace una propuesta diferente al decir que reducirá el área de cultivo de arroz en la Costa y que la trasladará a la Selva, aunque eso ameritaría previamente una evaluación ambiental. Pero preocupa mucho su intención de transferir el control de todos los bosques, incluidas las áreas naturales protegidas, para uso exclusivo de la población local. Propuestas positivas son, entre otras, las de Fuerza Popular cuando trata del cierre de minas; las muy detalladas propuestas de Perú Patria Segura y Frente Amplio sobre reformas en el Ministerio del Ambiente y valorización del licenciamiento ambiental; las de Alianza Solidaridad Nacional-UPP cuando propone fomentar el monitoreo ambiental, etc. Frente Amplio propone, con buen sentido, la necesidad de fortalecer el Ministerio del Ambiente completándolo también con el Serfor, la ANA y el Imarpe. Añade que el Serfor y el Programa Nacional de Conservación de Bosques deben ser fusionados, entre otras propuestas atinadas o interesantes. También sugiere una ley para protección de las cabeceras de cuencas hidrográficas.

El turismo parece haber sensibilizado a prácticamente todos los partidos políticos que, en sus planes, exhiben extensos capítulos sobre el tema. Inclusive llama la atención que desarrollen más el turismo que los temas ambientales, dando muestra de una evidente desproporción ya que la problemática ambiental tiene impactos económicos y sociales muchísimo más significativos y duraderos que los beneficios de cualquier promoción del turismo. Hablan de toda clase de turismo, especialmente del llamado rural pero la mayoría deja de lado o minimiza el tremendo potencial inexplotado de las áreas naturales protegidas. El tema forestal es abordado sin imaginación; hablan del potencial maderero y de la corrupción en el sector y casi todos los planes proponen reforestar entre uno y dos y hasta 3,5 millones de hectáreas en la Selva o en la Sierra pero casi nadie explica realmente cómo lo lograrán, aunque algunos mencionan correctamente la necesidad de acelerar la regularización de la tenencia de la tierra.

De todos los planes no hay duda que el mejor hecho y el más completo, el único que cabalmente es un plan, es el de Peruanos por el Kambio. Su enfoque de los temas ambientales y de recursos naturales es bastante adecuado en los pocos puntos que discute (minería ilegal, bosques y potencial forestal, residuos sólidos, agua y cambio climático) pero, contradictoriamente, tiene vacíos sorprendentes. Por ejemplo, ni siquiera parece considerar que las inversiones deben ser precedidas de un cuidadoso y honesto licenciamiento ambiental, tema al que parece querer esconder bajo el tapete con la justificación de simplificar trámites. Habla mucho de turismo y algo de cambio climático pero parece ni haberse enterado de que en el Perú hay más de 22 millones de hectáreas protegidas, además de tierras indígenas, que son la mayor y mejor oportunidad de expansión del turismo y que  brindan servicios ambientales considerables. En cambio, inventa un extrañísimo “Parque Nacional del Café”. Tampoco menciona, siquiera, el tema de la conservación de la diversidad biológica ni aborda el tema pesquero pese a que este, por ejemplo, es económicamente mucho más significativo que el turismo y a que está en graves problemas. Su abordaje y propuestas sobre el tema turístico, especialmente su empeño en valorizar el patrimonio arqueológico y cultural es elogiable y hace aún más inexplicable su desprecio por el potencial turístico de la maravillosa naturaleza peruana.

Hay algunas sugerencias sobre planificación. Unos recomiendan fortalecer el CEPLAN (Partido Humanista Peruano) y otros proponen otras medidas que podrían dar cierto (Alianza para el Progreso Nacional). Peruanos por el Kambio, por ejemplo, propone articular el sistema de inversión pública a las prioridades estratégicas contenidas en un planeamiento estratégico nacional e institucional y habla de dar mejor priorización al trabajo del SNIP y de simplificar sus procedimientos. Pero, en opinión del autor, ningún plan parece entender la gravedad de la situación caótica o, más bien, de la ausencia de planeamiento en el país y de sus graves consecuencias ambientales. Y eso se observa cuando hasta Peruanos por el Kambio, junto con Alianza Popular y Perú Posible, proponen construir una inexplicable ferrovía hasta Iquitos,  paralela al río navegable más caudaloso del mundo, a pesar de algunos de ellos también plantean construir la hidrovía y de que existe otra propuesta, mucho más sensata, de que si se hace la ferrovía Brasil-Perú esta pase por Pucallpa y el valle del Huallaga y no por Iquitos. Peruanos por el Kambio mantiene asimismo la extraña propuesta de construir una carretera entre Cruzeiro do Sul y Pucallpa. Orden tiene propuestas ferroviarias aún más ambiciosas pero, por lo menos no plantea hacer todas ellas paralelas a ríos navegables o a carreteras existentes. Lo cierto es que todas esas propuestas sin justificación económica demuestran que el discurso ambiental va por un lado mientras que las intenciones van por otro, completamente diferente. O eso, quizá, simplemente confirme que el planeamiento sigue siendo una ilusión hasta en los planes que dicen que debe ser mejorado.

En conclusión, sin ser exhaustiva ni detallada, la revisión de los planes presentados confirma que el tema ambiental y de los recursos naturales renovables ha entrado para valer en los considerandos de la política peruana pero que aún no ha sido integrado tanto como sería necesario para posibilitar un desarrollo verdaderamente sostenible. Vistos en su conjunto, los 19 planes contienen casi todo lo que debe ser considerado, incluyendo proposiciones interesantes, pero ya que sólo un partido ganará las elecciones es de esperar que el enfoque aplicado sea parcial y no adecuado. De los cuatro partidos con mayores intenciones de voto el plan más detallado es el de Peruanos para el Kambio, seguido del de Fuerza Popular. Los contenidos ambientales de los planes de Alianza para el Progreso y de Alianza Popular son elementales. El plan de Peruanos para el Kambio se presenta muy bien en los cinco temas específicos escogidos por el partido pero, como explicado, contiene elementos para sospechar que podría ser el más peligroso de los cuatro pues no disimula pretender favorecer el crecimiento económico por encima de cualquier otra consideración. Lo ideal sería que el partido ganador de las elecciones aproveche también de las buenas propuestas que existen en los demás planes.



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